05 Ene
El Paradigma Ontológico Griego y la Fundamentación del Conocimiento
Dentro del paradigma ontológico griego hay distintos modos de fundamentar el acto de conocimiento. El primero se encuentra con Platón en el idealismo, con su teoría de las ideas del mundo inteligible y sensible. El segundo con Aristóteles, en el realismo ingenuo con el realismo: un mundo en sí mismo, compuesto de objetos.
Todos los modos de fundamentación tienden al universalismo. Desde los inicios del pensamiento, la filosofía ha buscado un acto universal y necesario, pero como dirá Kant en el siglo XVIII, el problema aún sigue vigente. Vamos a ver cómo en cada imagen del mundo el problema del acto se sigue dando.
El Realismo como Solución Metafísica
Primero voy a hablar un poco del realismo, que es una solución metafísica según la cual existen cosas reales en sí mismas, fuera de la conciencia.
Dentro de esta postura se encuentra el realismo ingenuo, que no realiza ninguna reflexión sobre si es posible o no el conocimiento e identifica lo percibido con el objeto sin ver la diferencia, atribuyéndole todos los contenidos de la percepción. Por lo tanto, las cosas son tal cual las percibimos, con sus propiedades objetivas.
Este realismo ni siquiera se plantea el problema de la posibilidad de error en sus conocimientos. Sin embargo, este realismo ingenuo es fácilmente superado por una primera reflexión crítica, como ya lo reconocían los filósofos griegos y los primeros filósofos escolásticos.
Entre estos surgió Aristóteles, discípulo de Platón, del mismo modo que Platón lo había sido de Sócrates; pero Aristóteles se alejó de la doctrina de su maestro, modificando su teoría de las ideas.
La Imagen del Mundo Metafísica-Religiosa
En el siglo V aparece la imagen del mundo metafísica-religiosa, en la cual se consigue implantar en Europa la filosofía que comparte con la religión las creencias sociales; es la primera que rompe con el totalitarismo religioso de la imagen del mundo mística.
En esta imagen, es Agustín de Hipona quien hace una división del alma en dos: arriba el mundo de los dioses y abajo el mundo de los humanos, en la que empiezan a concienciarse de que existe la razón.
Pero esta imagen se verá hundida por el paradigma moderno que critica los textos sagrados de la reforma luterana que intentó defender Santo Tomás de Aquino y que acabó derrumbando esta imagen del mundo. A esto se suman las guerras de Descartes, la lucha entre geocentrismo y heliocentrismo, la aparición de Darwin y su evolucionismo (que se enfrenta al creacionismo) y los filósofos de la sospecha, como Freud y su crítica cultural.
La Imagen del Mundo Moderna: Razón y Fundamentación
Aparece así la imagen del mundo moderna, teniendo la razón como modo de fundamentar el acto, dispensadora del sentido, garantizadora de lo real y con fundamento para la estabilidad. Entonces la gran pregunta continúa: ¿Cómo conocemos las cosas?
En la imagen moderna surgen dos perspectivas: el Racionalismo y el Empirismo.
El Racionalismo de Descartes
El Racionalismo es el sistema de pensamiento que acentúa el papel de la razón en la adquisición del conocimiento. Esta perspectiva surge en la Europa occidental en el siglo XVII y piensa que el acto proviene del sujeto; por lo tanto, la razón es la única fuente de que algo sea cierto.
Su autor más destacado es Descartes, padre de la filosofía moderna y primer filósofo que usa la razón como modo de fundamentación. Él piensa que, como la ciencia ha ido avanzando desde sus inicios y la filosofía continúa con la misma problemática de cómo fundamentar el acto, la filosofía debe seguir el método matemático. En este, quiere demostrar un acto del que no se pueda dudar; por eso utiliza el método deductivo mediante el cual, a partir de una hipótesis, llegamos a conclusiones y a una ley universal.
Además, defiende que los sentidos nos engañan y, por lo tanto, la fuente de conocimiento es la razón. Por eso busca las ideas innatas: ideas que el pensamiento posee de manera connatural e inmediata, como sería un pensamiento.
Estas ideas innatas se diferencian de:
- Ideas adventicias: Aquellas que vienen de los sentidos y la percepción sensible.
- Ideas facticias: Aquellas que imagino, pero que se forman a partir de otras.
Descartes piensa que para alcanzar una certeza absoluta hay que descartar todos aquellos conocimientos previos. Además, hace epojé (suspensión de juicio) de todo, dudando de los sentidos, de la vigilia y el sueño, y del genio maligno; todo para llegar a una certeza: el cogito. Pero no puede ir más allá para demostrar la existencia del mundo que ha puesto en duda; a esto se le llama solipsismo: perspectiva filosófica que entiende que no se puede salir de la mente para explicar el mundo exterior.
Finalmente, demuestra la existencia de Dios para superar el solipsismo. Puesto que Dios ha creado el mundo y nos ha creado a nosotros, podemos estar seguros de que lo que conocemos es real.
El Empirismo y sus Límites
Por otra parte, la filosofía empirista llevó a cabo una saludable autocrítica de la razón, delimitó sus límites y restringió sus posibilidades asentándola en el ámbito de la experiencia, como toda teoría que considere que la experiencia es el origen del conocimiento, pero no su límite.
El empirismo es una corriente filosófica opuesta al racionalismo que surge en Inglaterra en el siglo XVII y se extiende durante el siglo XVIII, cuyos máximos representantes son Locke, Berkeley y Hume.
Los caracteres fundamentales del empirismo podrían resumirse en las siguientes tesis:
- Subjetivismo del conocimiento: En este punto, empiristas y racionalistas coinciden al afirmar que para conocer el mundo se ha de partir del propio sujeto, no de la realidad en sí. La mente no puede conocer las cosas más que a partir de las ideas que tiene sobre ellas.
- La experiencia como única fuente del conocimiento: El origen del conocimiento es la experiencia, entendiendo por ella la percepción de los objetos sensibles externos (las cosas) y las operaciones internas de la mente (emociones, sensaciones, etc.). Así pues, para los empiristas, el único criterio de verdad es la experiencia sensible.
- Negación de las ideas innatas: Si todo conocimiento ha de provenir de la experiencia, esto supone que habrá de ser adquirido. La mente no posee contenido alguno (ideas innatas), sino que es como una «tabla rasa» que se llena a partir de la experiencia y el aprendizaje.
- El conocimiento humano es limitado: La experiencia es su límite. Los empiristas restringen la capacidad de la mente humana; más allá de la experiencia no es lícito ir si no queremos caer en el error.
- El sentimiento como guía: Conocemos las cosas y sus cualidades físicas, pero las cualidades morales o estéticas no pueden percibirse y no tienen valor cognoscitivo, sino que la guía para la vida humana es el sentimiento.
En definitiva, de lo único que podemos estar seguros es de que tengo algunas ideas en la mente, pero estas ideas no son universales ni necesarias. Además, como no hay percepciones de ningún objeto, sino solo sensaciones, no podemos conocer la realidad. Así pues, hay dos problemas: el fenomenismo (perspectiva filosófica que dice que no percibimos las cosas exteriores a nuestra mente, sino solo nuestras propias sensaciones) y el escepticismo (en el que no hay ningún argumento racional sobre la regularidad de la naturaleza).
La Síntesis de Immanuel Kant
Kant, en el siglo XVIII, se preguntó qué han hecho el físico y el matemático para llegar a un acto universal y necesario. Kant era un racionalista, pero tras leer a Hume, despierta del «sueño dogmático» y propone una solución al problema de fundamentación del acto, recogiendo las tesis más importantes del racionalismo y el empirismo.
Para Kant, el racionalismo y el empirismo han cometido errores. El mayor ha sido identificar el origen y la validez del acto. En cambio, acepta del racionalismo las ideas innatas (como estructuras) y del empirismo acepta las percepciones. Acepta que todo conocimiento comience con la experiencia, pero no todo proviene de ella.
Conclusión
Kant piensa que la relación entre Sujeto y Objeto se establece a través de las categorías. Percibimos las cosas y nuestra mente organiza las impresiones en ideas proporcionando unas categorías determinadas (unidad, causalidad, etc.).
La idea es que a través de la razón conocemos el mundo, porque percibimos impresiones a través de la sensibilidad y pensamos en un mundo de conceptos. Para salvar el problema del empirismo, Kant piensa que todos aquellos conceptos o categorías que escapen de nuestra experiencia podemos llegar a conocerlos mediante la fe.

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