04 Feb
El Método Cartesiano: Reglas para Alcanzar la Verdad
El método propuesto por Descartes busca establecer un conocimiento firme y seguro. Se articula a través de cuatro reglas fundamentales:
1. Regla de la Evidencia
No se debe aceptar como verdadero nada que no se presente de manera clara y distinta a la mente. Es el criterio de la verdad indubitable.
2. Regla del Análisis
Consiste en descomponer las ideas complejas en ideas simples que permitan al intelecto disipar las ambigüedades y examinarlas individualmente.
3. Regla de la Síntesis
Se procede de modo inverso al análisis: partiendo de los objetos más simples y fáciles de conocer, para ascender poco a poco hasta el conocimiento de los más complejos.
4. Regla de la Comprobación y Revisión
Se debe impedir toda improvisación, comprobando y revisando periódicamente todo el proceso para asegurar que no se ha omitido nada.
Racionalismo vs. Empirismo: Dos Caminos al Saber
Existe una diferencia crucial entre estas dos corrientes filosóficas respecto al origen del conocimiento:
- Racionalismo: Sostiene que el conocimiento se origina en la razón. La mente posee ideas claras o innatas que permiten entender la realidad mediante un método deductivo, partiendo de principios generales para llegar a conclusiones concretas.
- Empirismo: Defiende que todo conocimiento surge de la experiencia, construyéndose a partir de lo que percibimos con los sentidos mediante un método inductivo, en el que se parte de hechos concretos para formar ideas generales.
Así, mientras el racionalismo prioriza la razón y las ideas innatas sobre la experiencia, el empirismo hace justo lo contrario.
La Certeza Fundamental: El Punto de Partida
Inmediatamente después de someter todo a duda y considerar el engaño del Genio Maligno, Descartes constata un hecho innegable: que piensa, es decir, que hay un «yo».
Dado que Descartes duda, eso implica que piensa. Y si piensa, por tanto, de alguna manera, existe: «Pienso, luego existo» (*Cogito, ergo sum*).
El «yo» es un acto intuitivo, una idea clara y distinta. Esta es la primera certeza, el punto de partida de su filosofía, que nada puede poner en tela de juicio. La certidumbre de mi existencia en tanto como «algo que piensa» no necesita otra cosa que claridad y distinción.
Clasificación de las Ideas en Descartes
Descartes entiende por idea a los contenidos mentales que tienen la capacidad de representar cosas. Existen tres clases principales:
- Ideas Innata: Se encuentran en la mente antes de cualquier experiencia, emanan de la razón y son el principio del conocimiento verdadero (ejemplo: las ideas de perfección o infinitud).
- Ideas Adventicias: Se originan a partir de la experiencia sensible (ejemplo: la idea de rosa o de caballo).
- Ideas Facticias: Son fruto de la imaginación (ejemplo: caballo alado).
La Duda Metódica: Camino Hacia la Verdad
La duda de Descartes no es escéptica, sino que busca llevar a la verdad. Por eso se denomina «metódica», ya que constituye un paso obligado, pero también provisional, para alcanzar el saber indudable.
Es necesario dudar de todo lo que se pueda dudar y considerarlo, provisionalmente, como falso. Es una duda universal y metódica.
Alcance de la Duda
- Conocimiento Sensible: Buena parte del saber tradicional pretende estar basado en la experiencia sensible, pero los sentidos nos proporcionan un conocimiento confuso y engañoso.
- Conocimiento Matemático: Parece indudable, pues es válido tanto en estado de vigilia como en el sueño.
- Duda Hiperbólica: ¿Quién impediría pensar que existe un «genio maligno, astuto y engañador» que nos lleva a considerar como evidentes cosas que no lo son? Con esta figura, la duda se extiende a todo y se convierte en absolutamente universal.
Pruebas de la Existencia de Dios
Una vez establecida la existencia del «yo» pensante, Descartes necesita probar la existencia de un Dios para superar la duda radical y garantizar el conocimiento.
Argumento Ontológico y Causa de la Idea de Dios
Descartes se pregunta: ¿quién ha creado la idea de Dios? Es evidente que dicha idea, que representa la perfección, no ha sido creada por él mismo, ya que es imperfecto y finito, ni por ningún otro ser igualmente limitado.
Sin embargo, tenemos, de manera innata, la idea de perfección. Tal idea solo puede tener como causa adecuada a un ser infinito, es decir, a Dios. Dios es una idea innata. Esta es la segunda certeza.
Dios como Garantía del Conocimiento
Al analizar su conciencia, Descartes encuentra esta idea que no procede de él y que le penetra profundamente. Ahora bien, dado que Dios es sumamente perfecto, no puede ser engañador. Bajo la protectora fuerza de Dios, las facultades cognoscitivas no nos pueden mentir.
Por tanto, Dios garantiza todas aquellas verdades claras y distintas que el ser humano está en condiciones de alcanzar. Esto permite a Descartes avanzar hacia el conocimiento del mundo y de sí mismo.
Conclusiones Derivadas de las Ideas Innatas
A partir de las ideas innatas ya intuidas, se pueden determinar varias conclusiones:
- Existe un mundo objetivo, en el que Descartes es una parte imperfecta y finita.
- Dios es perfecto y, por tanto, se elimina toda duda radical y se garantizan todas las aspiraciones al conocimiento.
- Se puede admitir la existencia de mi propio cuerpo y el del resto de seres corpóreos. Esta es la tercera certeza.

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