15 Feb
I. Platón: El Dualismo Ontológico y la Teoría de las Ideas
Platón establece una clara distinción entre dos niveles de la realidad:
- El mundo sensible: Es el que percibimos a través de los sentidos. Este mundo es cambiante, imperfecto y no permite un conocimiento verdadero, solo opinión (dóxa).
- El mundo de las Ideas: Es eterno, inmutable y perfecto. En él se encuentran las Ideas (como la Justicia, la Belleza o la Igualdad), que son las auténticas realidades y sirven de modelo a las cosas sensibles.
El Conocimiento y el Alma
Según Platón, el ser humano posee un alma inmortal que existía antes de unirse al cuerpo y contempló las Ideas. Por ello, conocer no es aprender algo nuevo, sino recordar lo que el alma ya sabía: es la teoría de la reminiscencia.
El alma está compuesta por tres partes:
- La racional: Debe gobernar y busca la verdad.
- La irascible: Relacionada con el valor y el honor.
- La concupiscible: Vinculada a los deseos y placeres.
La justicia en el individuo consiste en el equilibrio entre estas partes, con la razón al mando.
El Camino hacia la Verdad
Platón explica el proceso del conocimiento mediante el mito de la caverna, donde los prisioneros representan a los seres humanos ignorantes que solo ven apariencias. El filósofo es quien logra salir de la caverna, conocer la verdad y regresar para guiar a los demás. El método para alcanzar el conocimiento verdadero es la dialéctica, que permite ascender desde las opiniones hasta la Idea suprema del Bien, fundamento de toda realidad y conocimiento.
Política Platónica
En el ámbito político, Platón defiende un Estado ideal basado en la justicia. La sociedad se divide en tres grupos, correspondiendo cada uno a una parte del alma:
- Productores
- Guardianes
- Gobernantes-filósofos
Solo los filósofos deben gobernar, ya que conocen el Bien y pueden garantizar un gobierno justo.
II. Aristóteles: La Experiencia y la Sustancia
Aristóteles desarrolla una filosofía basada en la observación de la realidad y en la experiencia, oponiéndose al innatismo y al dualismo de Platón. Para él, todo conocimiento comienza en los sentidos; a partir de las percepciones sensibles, el entendimiento abstrae los conceptos universales.
Hilemorfismo y Cambio
La realidad está compuesta por sustancias individuales, que son la unión de materia y forma (doctrina conocida como hilemorfismo). La materia es aquello de lo que están hechas las cosas, mientras que la forma es lo que define su esencia.
El cambio se explica como el paso de la potencia al acto, es decir, como la actualización de lo que una cosa puede llegar a ser. Para explicar completamente el cambio, Aristóteles formula la teoría de las cuatro causas: material, formal, eficiente y final, siendo esta última crucial, pues todo ser tiende a un fin.
Metafísica y Primer Motor
La metafísica es la ciencia que estudia el ser en cuanto ser y los principios primeros de la realidad. Aristóteles distingue entre sustancia (lo que existe por sí mismo) y accidentes. Establece el principio de no contradicción como fundamento de todo conocimiento racional.
Para explicar el movimiento del universo, afirma la existencia de un Primer Motor Inmóvil, que es acto puro, eterno e inmaterial. Este motor mueve no por contacto, sino como causa final, atrayendo a los seres hacia su perfección.
Antropología y Ética Eudemonista
El ser humano es una unidad de cuerpo y alma, donde el alma es la forma del cuerpo. Distingue tres tipos de alma:
- Vegetativa (plantas)
- Sensitiva (animales)
- Racional (ser humano)
La ética aristotélica es eudemonista, pues su fin último es la felicidad (eudaimonía), que se alcanza mediante una vida conforme a la razón y la práctica de la virtud (un hábito adquirido).
Aristóteles distingue:
- Virtudes éticas: Regulan las pasiones y consisten en el justo medio entre dos extremos viciosos.
- Virtudes dianoéticas: Perfeccionan el entendimiento.
III. Agustín de Hipona: Fe, Razón e Iluminación
San Agustín (354 d.C.) transitó por el maniqueísmo y el neoplatonismo antes de convertirse al cristianismo. Su filosofía busca integrar la tradición clásica con la doctrina cristiana.
Relación Fe y Razón
Para San Agustín, fe y razón no se oponen, sino que se complementan. Su máxima es: “cree para entender y entiende para creer”, aunque la fe tiene prioridad.
Teoría del Conocimiento y Dios
La verdad se encuentra en el interior del ser humano. Las verdades eternas (matemáticas, leyes morales) proceden de Dios. Para conocerlas, el ser humano necesita la iluminación divina.
Dios es el ser supremo, creador de todo a partir de la nada. El mal no es una sustancia, sino la ausencia de bien, que surge por el mal uso de la libertad humana. El hombre, marcado por el pecado original, necesita la gracia divina para alcanzar la verdadera felicidad, que es la unión con Dios.
IV. Santo Tomás de Aquino: Síntesis Aristotélica y Cristianismo
Santo Tomás de Aquino (siglo XIII) es el máximo exponente de la escolástica, buscando unir la fe cristiana con la razón filosófica, especialmente la aristotélica, en su obra Summa Theologica.
Razón y Revelación
No puede haber contradicción entre fe y razón, pues ambas emanan de Dios. La razón puede demostrar verdades como “preámbulos de la fe”, mientras que otras solo se conocen por revelación.
Las Cinco Vías para Demostrar a Dios
Dado que la existencia de Dios no es evidente, Tomás propone demostrarla a partir de los efectos observados en el mundo (argumentos a posteriori). Las cinco vías son:
- Vía del movimiento (necesidad de un Primer Motor Inmóvil).
- Vía de las causas eficientes (necesidad de una Causa Primera).
- Vía de lo posible y necesario (existencia de un Ser Necesario).
- Vía de los grados de perfección (existencia de un Ser Perfecto).
- Vía del orden del mundo (necesidad de una Inteligencia ordenadora).
Concluye que existe un ser supremo, necesario y perfecto, aunque su esencia no puede ser conocida completamente por la razón humana.
V. René Descartes: El Racionalismo Moderno y el Cogito
René Descartes (siglo XVII) es el fundador de la Filosofía Moderna y principal representante del racionalismo. Su meta fue encontrar una verdad indudable para cimentar todo el saber.
El Método Cartesiano
Descartes estableció un método basado en cuatro reglas: evidencia, análisis, síntesis y enumeración. Solo se acepta como verdadero lo claro y distinto, captado por intuición o deducción.
La Duda Metódica y el Cogito
Aplicó la duda metódica, dudando de los sentidos, del mundo exterior e incluso de la razón (hipótesis del genio maligno). Sin embargo, descubrió que no podía dudar de que estaba pensando. De ahí surge su primera verdad: “pienso, luego existo” (cogito ergo sum), estableciendo la existencia del yo como sustancia pensante.
Sustancias y Dualismo
A partir del cogito, demuestra la existencia de Dios (como idea innata de infinito) y, finalmente, la existencia del mundo material (sustancia extensa). Distingue tres sustancias:
- Dios (sustancia infinita).
- El yo (sustancia pensante o alma).
- El mundo material (sustancia extensa).
En antropología, defiende un dualismo: alma (libre e inmortal) y cuerpo (máquina), relacionados por la glándula pineal.
VI. David Hume: El Empirismo Radical y el Escepticismo
David Hume (siglo XVIII), figura central del empirismo, sostuvo que todo conocimiento procede de la experiencia y negó las ideas innatas. La mente es una “hoja en blanco” llena de percepciones.
Impresiones e Ideas
Hume distingue:
- Impresiones: Percepciones directas, vivas e inmediatas.
- Ideas: Copias débiles de las impresiones. Toda idea válida debe derivar de una impresión.
Distinguía conocimiento de relaciones entre ideas (necesario, como las matemáticas) y conocimiento de cuestiones de hecho (basado en la experiencia).
Crítica a la Causalidad y Escepticismo
Hume critica el principio de causalidad, afirmando que nunca percibimos una conexión necesaria entre causa y efecto, solo la sucesión temporal. La causalidad se basa en el hábito y la costumbre, haciendo que las leyes científicas sean solo probables.
Este escepticismo le lleva a negar la demostración racional del yo (es un haz de percepciones), del mundo exterior y de Dios, conduciendo al fenomenismo.
Fundamento Moral
Rechaza que la razón fundamente la ética. Defiende el emotivismo moral: juzgamos las acciones como buenas o malas según el sentimiento que nos producen. Este sentimiento se apoya en la utilidad y la simpatía.
VII. Immanuel Kant: El Idealismo Trascendental y la Ética del Deber
Immanuel Kant (siglo XVIII) buscó superar el enfrentamiento entre racionalismo y empirismo mediante el idealismo trascendental. Su filosofía se centra en establecer los límites y posibilidades de la razón, resumiendo los problemas filosóficos en cuatro preguntas: ¿Qué puedo conocer?, ¿Qué debo hacer?, ¿Qué me cabe esperar? y ¿Qué es el ser humano?
La Revolución Copernicana en el Conocimiento
En su uso teórico (Crítica de la razón pura), Kant establece que el conocimiento requiere tanto de las formas a priori de la sensibilidad y el entendimiento (aportadas por el sujeto) como del contenido sensible (aportado por el objeto).
La Ética Formal y el Deber
En el ámbito moral (Crítica de la razón práctica), Kant critica las éticas materiales anteriores (heterónomas, basadas en fines como la felicidad) por no ser universales.
Propone una ética formal, universal y autónoma. Una acción es moralmente buena cuando se realiza por deber y con buena voluntad, no por interés.
La ley moral se expresa en el imperativo categórico, un mandato incondicional con tres formulaciones principales:
- Actuar de modo que la máxima de la acción pueda convertirse en ley universal.
- Actuar como legisladores universales mediante la voluntad.
- Tratar siempre a las personas como fines y nunca solo como medios.

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