13 Feb
- Por profesor
- En Lengua y literatura
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Nada (Carmen Laforet): novela existencial, tremendismo y posguerra
Introducción
Nada no es de tono existencial exclusivamente como reflejo de un mundo desolado de posguerra desde una perspectiva pesimista, sino que, como muchas obras de la época, articula una mirada compleja sobre la realidad social y personal. Las relaciones entre los protagonistas dibujan una estructura que entronca con el tremendismo literario. La novela está escrita en el estilo narrativo de la posguerra conocido como tremendismo y refleja el estado de desmoralización y pobreza de la época. El tremendismo se caracteriza por la tendencia a enfatizar la violencia y se funda en la acumulación de acaeceres (acontecimientos, sucesos, hechos) trágicos. Esta tendencia, en una acerbada crítica a la realidad, también se nutre de la tradición trágica y del psicologismo.
Elementos existenciales
Los elementos existenciales están presentes a lo largo del libro: los personajes basan su conocimiento en la vivencia de la angustia, en el drama de sentirse existente e inmerso en un mundo que la conciencia no puede modificar. Es una concepción negativa y pesimista: viven enfrentados con la verdad del ser. En las narraciones existenciales prevalece la frustración de la vida cotidiana, la angustia por un tipo de vida no deseado, la tristeza y el ansia existencial. La novela recoge las ideas europeas del momento sobre el fracaso de la razón, concretamente el existencialismo de Sartre, aplicándolas a la amargura de la vida cotidiana.
Características frecuentes de estas novelas son los sentimientos de soledad, frustración, dolor, angustia y desamparo; la inadaptación social; los personajes marginados o desarraigados y la muerte. Frente a la constatación del vacío vital o falta de sentido de la vida, el ser humano siente repugnancia, náusea ante la nada, apatía o hastío: son “días sin importancia”. Las causas de este tipo de temática corresponden al contexto histórico: el sufrimiento y vacío provocado por guerras y posguerras.
Impresionismo y recursos narrativos
El autor utiliza recursos del impresionismo con el fin de mostrar la realidad desde una percepción subjetiva. Un ejemplo de estos recursos impresionsitas es la prevalencia de la descripción en Nada. La protagonista mira todo lo que la rodea a su llegada a la ciudad y transmite una visión completamente subjetiva: no describe los objetos tal como son, sino tal como los percibe para darnos a conocer sus sentimientos.
Estilo y voz: la obra está escrita en primera persona y presenta tintes autobiográficos; la voz narrativa pertenece a Andrea, quien rememora sus vivencias en Barcelona.
Estructura
Estructura general:
- 1ª parte: se centra en la vida en la calle Aribau.
- 2ª parte: mayor apertura al exterior, universidad y Ena.
- 3ª parte: llega la resolución, aunque es preciso señalar que la novela queda abierta.
Temas
Tema fundamental: el anhelo de liberación femenina, que en la autora se asocia a un cambio de lugar y a un viaje: Andrea llega a Barcelona desde un pueblo de Canarias. La búsqueda de la libertad se plantea como una lucha solitaria contra la sociedad: las escapadas de Andrea por la ciudad, sola, en la noche, son constantes referencias a sus anhelos de independencia y libertad. Citación representativa: “el único deseo de mi vida ha sido que me dejen en paz hacer mi capricho”.
Es una novela de iniciación, protagonizada por una joven que se enfrenta a la vida adulta. La crisis personal de Andrea la lleva a Barcelona, lugar que le permite llevar una vida más libre e independiente. El tema básico muestra rebeldía juvenil y grandes dosis de inconformismo.
Temas secundarios y complementarios:
- Pobreza y soledad tras la Guerra Civil.
- Falta de libertad, hambre y necesidad económica.
- Rechazo al matrimonio y al amor romántico (pero no necesariamente a la maternidad).
- Crítica a los tópicos románticos, retrato de la sociedad catalana de posguerra, la amistad, la violencia doméstica, la tiranía psicológica, etc.
- Situación desastrosa y miseria como resultado de la guerra civil; contrastes económicos y sociales entre ricos y pobres; el valor y la importancia de la amistad; concepción de la familia; rebeldía juvenil; malos tratos y sus consecuencias.
El tema principal representa la búsqueda o iniciación de la liberación vital y la emancipación femenina de la protagonista, con el fin de ampliar los horizontes existenciales: iniciación hacia la vida adulta.
Narrador
Narradora: Andrea es la narradora en primera persona. No actúa siempre como una narradora-protagonista omnisciente, sino más bien como una narradora-testigo que nos cuenta, sobre todo, lo que observa. Por ello solo tenemos su perspectiva.
La historia es contada en primera persona por la propia protagonista en el futuro, mientras recuerda las experiencias vividas en Barcelona; no lo narra la protagonista que acaba de salir de la ciudad, sino una mujer madura que, a la larga, se ha dado cuenta de lo que significó su estancia en la calle Aribau. Esto se afirma en el comentario “al menos, así lo pensé entonces…”, con el cual la narradora emite una opinión retrospectiva sobre sí misma como mujer joven. El punto de vista de la escritora coincide con el de Andrea: una mirada llena de pena que condena la miseria que sufre la comunidad del barrio. Con esta novela, la autora se relaciona con la tendencia literaria de la posguerra llamada existencialismo.
Espacio
Marco espacial: concreto y reconocible: Barcelona. La obra comienza cuando la protagonista llega a la ciudad y termina cuando se marcha de ella. Casi toda la novela transcurre en espacios urbanos.
Barcelona
Es el espacio central de la obra. Andrea llega desde el pueblo en el que ha vivido los dos últimos años con su prima Isabel para estudiar en la universidad. La ciudad provoca el entusiasmo inicial de la protagonista y actúa de escenario durante su estancia: representa una aventura excitante y la sensación de libertad e independencia.
La calle Aribau
En una vieja casa de la calle Aribau, Andrea recorre el camino hacia su vida adulta durante un año cargado de vicisitudes y conflictos que vive en compañía de sus familiares dentro de los muros de una vivienda en decadencia.
Otros espacios
La Vía Layetana, la calle Moncada y otros espacios exteriores son para Andrea lugares de liberación. Los espacios exteriores se dividen en dos ámbitos sociológicos:
- La clase alta: la casa de Ena, la universidad, el estudio de Guíxols en la calle Moncada, etc., son lugares en los que se mueven los jóvenes acomodados con los que se relaciona Andrea; ella es consciente de las diferencias entre ambos ambientes y tiende a mantenerlos separados.
- La clase baja marginal: el barrio chino de Barcelona simboliza la degradación moral y social, que al mismo tiempo atrae y repugna a Andrea. Su deambular por ese barrio se considera una “aventura” que la adentra en un “infierno”. Las ansias de libertad de la protagonista se expresan mediante transgresiones de los marcos espaciales que las normas de la época asignaban a una chica de su clase social.
Existe una marcada diferencia entre los espacios interiores y los exteriores:
- Espacios interiores: representan opresión y frustración.
- Espacios exteriores: adquieren connotaciones de libertad y felicidad. El contraste se observa claramente, por ejemplo, el día de Navidad.
Tiempo
El tiempo histórico en el que se desarrolla la obra son los años cuarenta, en plena posguerra. La acción se narra durante aproximadamente un año. El tiempo en el libro corre a veces muy rápido —un capítulo puede pasar de Navidad a febrero—, aunque hay capítulos en los que la acción se narra con mayor lentitud. El relato se presenta como una recopilación de recuerdos del año 1939-1940, en la que se introducen retrocesos temporales.
Personajes
Andrea:
Es una joven independiente y sentimental, con tendencia a la ensoñación y grandes ilusiones. Es símbolo de rebeldía frente a normas y tradiciones sociales. Busca calidez y compañía, sentirse acogida; pero el contraste entre la posición acomodada de algunas amistades y los problemas existenciales que se plantea hace que no se sienta integrada. Apenas presta atención a su aspecto físico; predominan en su relato el hambre y la miseria que sufre.
La abuela:
Intenta defender a Juan, Román y Angustias (sus tres hijos) y a Andrea (nieta) de lo que pueda decir la gente. Es un personaje dulce y decrépito, víctima del hambre y de la guerra. Trata de poner paz en la situación de degradación de los demás para que sus hijos se reconcilien. Muestra el papel de madre de la época: volcada en sus hijos varones, pero no en sus hijas.
Angustias:
Angustias es mayor, soltera, religiosa y conservadora, símbolo de la represión franquista. Cree que una mujer debe comportarse como una señorita y considera que solo hay dos caminos para ella: el matrimonio o el convento. Tía de la protagonista, intenta “educar” a Andrea a su manera, sin éxito. Por diversas razones decide trasladarse a un convento. Angustias representa la frustración de una mujer soltera y fracasada; además, mantiene una relación adúltera con su jefe, lo que subraya su contradicción moral.
Gloria y Juan:
Gloria es una mujer de carácter relajado y liberal, aunque incapaz de dejar a su marido pese a los maltratos. Es contradictoria: duda entre separarse o amar a su marido. Es tía de Andrea y tiene un hijo; con frecuencia discute con su esposo. Gloria transmite a Andrea muchas de sus experiencias y representa un tipo de mujer de moral relajada, aficionada al juego, tentadora y provocadora.
Juan es una versión menos sofisticada de la personalidad de su hermano: débil, amargado, inseguro y violento con su mujer. Es inestable y víctima de las manipulaciones de su hermano Román. Alardea de resentimiento por la relación entre Gloria y Román, teme que su mujer se prostituya para ganar dinero, y de ahí provienen las palizas a Gloria; además, sufre la sensación de ser un pintor fracasado.
Román:
Tío de la protagonista. Su figura despierta interrogantes sobre su papel durante la guerra civil y sus relaciones sentimentales. Posteriormente, Román se suicida cortándose el cuello con una cuchilla de afeitar, episodio que subraya el dramatismo tremendista de la novela.
Otros personajes: Pons, Guíxols e Iturdiaga. A Guíxols le gustaba pintar; Pons está supuestamente enamorado de Andrea. También aparecen Ena y su familia, la criada, Jaime, los padres de Ena, etc.
Todos los personajes que aparecen no representan modelos puros; cada uno debe luchar contra sus propias contradicciones:
- Angustias: catolicismo / relación adúltera con su jefe.
- Gloria: liberalidad / incapacidad para dejar a su marido maltratador.
- Ena: burguesía convencional / atracción por Román, representación del mal.
Forma y estilo
El estilo de la prosa de Carmen Laforet es sencillo, natural y sobrio (sobre todo en los diálogos, que reflejan un habla coloquial), pero a la vez impregnado de lirismo y figuras retóricas. Predomina la descripción, que por un lado es impresionista (Andrea se fija en todo lo que la rodea y transmite su impresión: no describe los objetos tal como son, sino como ella los percibe) en la presentación de la ciudad, sus edificios y barrios, cargados de valor simbólico; y, por otro lado, expresionista en la descripción de personajes y en la deformación de sus rasgos.
Un recurso destinado a degradar a algunos personajes es la animalización: las amigas de Angustias son comparadas con cuervos; Gloria es la mujer serpiente; Margarita, un pájaro raquítico y extraño.
Recursos poéticos y ejemplos
En los fragmentos narrativos, la narradora utiliza un lenguaje lleno de recursos poéticos cuya forma se ajusta bien al tema de la novela: descripción cruda de la realidad desde una perspectiva intimista y sensible. Abundan las sinestesias, las personificaciones, las metáforas y las comparaciones.
Ejemplos (adjetivación sensorial / sinestesia): “el olor especial, el gran rumor de la gente, las luces siempre tristes”; “calor sofocante, como si el aire estuviera estancado o podrido”. Imágenes: “Alargadas, quietas y tristes, como luces de un velatorio de pueblo.”
Metáforas y comparaciones: “Empecé a seguir —una gota entre la corriente— …” Humanizaciones: “faroles como centinelas borrachos de soledad”, “atravesé el corazón de la ciudad”, “el bello edificio me conmovió como un grave saludo de bienvenida”, “los desconchados abrían sus bocas desdentadas…”.
En los diálogos predomina la voluntad de estilo coloquial: se reproducen conversaciones imitando el ritmo de la oralidad y la espontaneidad —interrupciones, repeticiones, frases inacabadas—. El registro lingüístico se adecua al origen de los personajes: la variante canaria del padre de Ena, el uso del catalán, especialmente en Juan.
Técnicas narrativas y elusión
Aunque la novela no posee una intriga central basada en el esquema lineal clásico (inicio, nudo y desenlace), mantiene el interés del lector gracias a técnicas narrativas que crean una atmósfera de incertidumbre: escasez de datos sobre Andrea y, sobre todo, la elusión narrativa, es decir, intrigas secundarias que no se resuelven por completo: ¿qué papel ocupó Román durante la guerra civil?, ¿cuáles son las relaciones sentimentales de Román?, ¿qué relación tiene Angustias con su jefe?, ¿cuál es el futuro de Andrea tras salir de Barcelona? …
Contexto social
Carmen Laforet quería describir su vida y la situación de España durante la posguerra, y en particular la de Barcelona, ciudad donde vivió. La obra es una crítica social con un mensaje feminista —aunque tuvo que superar la censura— y fue publicada en una sociedad patriarcal.
Contexto cultural y artístico
Una gran parte de la producción artística y cultural española de la época fue realizada por autores ideológicamente opuestos, indiferentes o ajenos a una estética fascista. Muchos de ellos alcanzaron reconocimiento social e incluso oficial, ya que el régimen mantuvo una actitud inclusiva hacia productos culturales que no se identificaran como un desafío directo. Sin embargo, la posguerra significó una cultura de imposición con fuerte represión, depuración generalizada del sistema educativo y de las instituciones culturales, y su entrega a órdenes religiosas y personalidades afines. El régimen también utilizó y controló los modernos medios de comunicación de masas. Las purgas, las quemas de libros y la censura —de obras españolas y extranjeras— contrastan claramente con el período inmediatamente anterior, la Edad de Plata.
Contexto literario
La obra está escrita tras la Guerra Civil española (1936-1939), en medio de un vacío cultural que caracterizó esta dura etapa de una sociedad fragmentada. En la literatura de posguerra se distinguen tres etapas:
- Década de los 40: aislamiento cultural y político, ruptura con el pasado literario, exilio de muchos escritores y censura severa. Surge la novela existencial, a menudo con elementos tremendistas.
- Década de los 50: predomina la literatura neorrealista o de realismo social.
- A partir de los 60: se impone una literatura de carácter renovador y experimental.
Nada se incluye en la novela existencial: el clima desolador de posguerra refleja la amargura de la vida cotidiana y el malestar social mediante el ámbito personal. El existencialismo, con su cuestionamiento sobre el sentido de la existencia, tuvo su expresión literaria en la novela de los años 40 con temas como la soledad, la inadaptación, la frustración o la muerte; proliferaron personajes marginales, inadaptados y angustiados.
Hay claras referencias a la corriente existencialista, por ejemplo en el capítulo IV: “¡Cuántos días sin importancia…!”. Es una concepción negativa y pesimista, pero el hombre puede escapar de esa condición angustiosa a través de la imaginación, como hace Andrea cuando tiene hambre y poca esperanza.
La obra también se considera antecedente del realismo social de los 50 porque refleja la realidad contemporánea con un estilo sencillo, aunque los personajes buscan soluciones individuales más que transformar el mundo.
Tremendismo y elementos repetidos
La novela está escrita en el estilo narrativo de la posguerra conocido como tremendismo, que refleja la desmoralización y la pobreza de la sociedad española. El tremendismo se caracteriza por un ambiente sórdido y trágico y por la tendencia a enfatizar la violencia —por ejemplo, cuando Juan agrede a Gloria o cuando Román se quita la vida—. El tremendismo se funda en la acumulación de acaeceres trágicos.
La autora utiliza recursos del impresionismo: la descripción es dominante en Nada. La protagonista mira todo lo que la rodea a su llegada a la ciudad y lo transmite con una visión completamente subjetiva, porque no describe los objetos tal como son, sino como ella los percibe para expresar sus sentimientos.
Etiquetas: Barcelona, carmen laforet, Nada, Novela existencial, posguerra española, tremendismo
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