29 Ago

El 18 de julio de 1936 marcó el inicio de la Guerra Civil española, un conflicto que se prolongó hasta el 1 de abril de 1939. La rebelión militar, liderada por Francisco Franco y apoyada por la Iglesia, la oligarquía económica y los fascismos europeos, instauró un régimen totalitario y ultraconservador. Este periodo se caracterizó por la represión de los vencidos, el exilio de muchos españoles y una profunda destrucción del país, que se vio amenazado por el hambre y el aislamiento internacional.

Recuperación y Desarrollo Económico

A partir de la década de 1950, España experimentó una recuperación económica, impulsada por las ayudas de Estados Unidos en el contexto de la Guerra Fría. Durante los años 60, el desarrollo se acentuó gracias al turismo extranjero y las divisas enviadas por los emigrantes españoles. Sin embargo, ciertas acciones del Régimen, como las condenas a muerte, mantuvieron a España al margen de la diplomacia europea.

La Transición a la Democracia

Con la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975, el rey Juan Carlos I, nombrado sucesor, junto con el presidente Adolfo Suárez, impulsó la Transición hacia la Democracia. Este proceso culminó con la aprobación de la Constitución de 1978, la celebración de elecciones generales y la consolidación del sistema democrático, superando incluso el golpe de Estado de Tejero en 1981. España también ingresó en la OTAN y en la Unión Europea.

Evolución de la Novela Española

Novela de los años 40

La producción literaria de esta década se divide principalmente en dos corrientes:

  • Novela idealista: Autores afines al régimen ensalzaban valores franquistas, tradicionalistas y católicos (Dios, Patria y Familia). Destaca José Antonio Giménez Arnau con «El puente».
  • Novela realista: Reflejaba la miseria moral y material, abordando temas como la incertidumbre, la soledad y la inadaptación. Los personajes eran marginales y desarraigados, evidenciando el malestar social. Se caracterizó por un retorno a un realismo que recreaba ambientes sórdidos y violentos, con expresiones abruptas y una acción lineal. El tremendismo fue un estilo notable, ejemplificado en:
    • «La familia de Pascual Duarte» de Camilo José Cela, conocido como el «Lazarillo del siglo XX».
    • «Nada» de Carmen Laforet, con temas de soledad y marginación.
    • «La sombra del ciprés es alargada» de Miguel Delibes, sobre la tristeza y la frustración.
    • La trilogía «Los gozos y las sombras» de Gonzalo Torrente Ballester, que retrata la decadencia frente al capitalismo.

Novela en el exilio

Los autores exiliados evolucionaron de manera personal, pero en general abordaron la experiencia de la guerra y la nostalgia de la patria, beneficiándose de la ausencia de censura.

  • Francisco Ayala: Evolucionó hacia preocupaciones éticas o políticas con cuentos como «La cabeza de cordero» y novelas como «El fondo del vaso».
  • Max Aub: Centró su obra en la Guerra Civil y el fenómeno del arte, utilizando un lenguaje profundo y múltiples puntos de vista narrativos en «El laberinto mágico».
  • Rosa Chacel: En «Memorias de Leticia Valle», narra las memorias de una joven tras un escándalo.
  • Ramón J. Sender: Escribió «Réquiem por un campesino español», donde el cura de un pueblo aragonés recuerda la vida de un joven fusilado.

Novela de los años cincuenta

Con la relajación de la censura, surgió la novela social, que denunciaba la pobreza, la persecución y la injusticia, a menudo con personajes colectivos.

  • Objetivismo: El escritor presentaba la realidad sin juicios de valor. Ejemplos: «Los bravos» de Fernández Santos y «El Jarama» de Sánchez Ferlosio.
  • Realismo crítico: Buscaba explicar y denunciar las injusticias sociales, simplificando el estilo y la técnica narrativa. Las características incluyen narración lineal, aparente sencillez, descripciones funcionales, concentración espacial y temporal, personaje colectivo y preeminencia del diálogo. Ejemplos: «Central eléctrica» de Jesús López Pacheco, «La mina» de López Salinas, «El camino» de Miguel Delibes y «La Colmena» de Camilo J. Cela. Juan García Hortelano inició la novela social en 1954.

Novela de los años 60

El realismo social dio paso a la novela experimental, centrada en la renovación del lenguaje y las técnicas narrativas. Se recuperó la imaginación y la introspección, junto con temas existenciales influenciados por el psicoanálisis y el existencialismo.

  • Se introdujeron recursos literarios para romper con las formas tradicionales: tratamiento de la anécdota, secuencias cinematográficas, disminución del diálogo, multiperspectivismo mediante flash-back y el monólogo de conciencia.
  • Luis Martín Santos inició este cambio con «Tiempo de silencio», que narra sucesos en torno a un hombre que compra ratones para experimentar.
  • Influyeron autores extranjeros como Kafka y Faulkner, y hispanoamericanos como Vargas Llosa («La ciudad y los perros») y Gabriel García Márquez («Cien años de soledad»).

Novela Contemporánea (Post-Franco)

Tras la muerte de Franco y la llegada de la Democracia, la novela evolucionó, alejándose del experimentalismo o parodiándolo. Se recuperó la intriga y el argumento.

  • Parodia del experimentalismo: «La saga/fuga de J.B.» de Gonzalo Torrente Ballester.
  • Recuperación de la intriga: «La verdad sobre el caso Savolta» de Eduardo Mendoza.
  • Actualmente, coexisten diversas formas de entender la novela:
    • Metanovela: Narra una historia y su proceso de redacción («Papel mojado» de Juan José Millás).
    • Novela lírica: Busca la perfección formal («La lluvia amarilla» de Julio Llamazares).
    • Novela autobiográfica: («Corazón tan blanco» de Javier Marías).
    • Novela de intriga y policíaca: («La tabla de Flandes» de Arturo Pérez Reverte).
    • Novela sobre la juventud urbana: Con estética contracultural («Héroes» de Ray Loriga).
    • Novela posmodernista: Exalta la cultura popular, el eclecticismo y la reinterpretación de la historia («Nocilla Dream» de Agustín Fernández Mallo).

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