01 May
1. Panorama general de la época
Condicionado por los intereses económicos de los empresarios y por los gustos y la mentalidad del público, el teatro español, durante el primer tercio de siglo, se reparte en dos frentes:
1.1. El teatro conservador
Continuador del teatro de finales del siglo XIX, en el que destaca:
- La alta comedia: con autores como Benavente.
- El teatro en verso: neorromántico y con aportaciones formales del Modernismo, de orientación tradicionalista.
- El teatro cómico: con predominio de un costumbrismo tradicional.
1.2. El teatro de innovación
Aporta nuevas técnicas y enfoques ideológicos. Aquí se hallan:
- Las experiencias teatrales de algunos noventayochistas (Valle-Inclán).
- Los nuevos impulsos renovadores de las Vanguardias y de la Generación del 27 (García Lorca).
- La renovación del teatro cómico impulsada por Jardiel Poncela.
2. El teatro conservador
Los autores cultivaron principalmente tres vertientes:
2.1. La alta comedia
Conocida como comedia benaventina, debido a que Jacinto Benavente fue su máximo representante. Benavente consiguió un teatro a la medida de la burguesía de la época. Destacan:
- Los intereses creados: farsa que encierra un ataque contra la corrupción y la hipocresía.
- El nido ajeno: donde critica la situación opresiva de la mujer y sus convencionalismos.
- La malquerida: drama sobre la infidelidad.
- La noche del sábado: obra que refleja los vicios y virtudes de la burguesía.
Esta línea se prolonga en la posguerra con autores como Luca de Tena y Joaquín Calvo Sotelo.
2.2. El teatro poético
Surge de la corriente modernista. Se trata de un teatro de pura evasión que recupera temas históricos y legendarios. Destacan Eduardo Marquina (Las hijas del Cid), Francisco Villaespesa (Doña María de Padilla) y los hermanos Machado (La Lola se va a los puertos).
2.3. El teatro costumbrista
Su finalidad básica es el entretenimiento. Bajo este rótulo se engloban la zarzuela y los sainetes. Carlos Arniches presenta en sus sainetes personajes de Madrid (chulapos) con sus problemas cotidianos. Destacan sus tragedias grotescas, en las que denuncia lacras sociales como el atraso cultural y la injusticia, abordadas en obras como Los caciques.
3. Autores del teatro de principios del siglo XX
3.1. El 98 (Unamuno y Azorín) y Jacinto Grau
- Unamuno: cultivó el teatro como medio para expresar inquietudes existenciales. Sus obras se caracterizan por diálogos densos y una mínima escenografía. Destaca El otro.
- Azorín: realizó experimentos teatrales en la línea de lo irreal y lo simbólico. Obras: Angelita y Lo invisible (trilogía sobre el tiempo y la muerte).
- Jacinto Grau: creó un teatro denso y culto. Su obra maestra, El señor de Pigmalión, presenta a un creador de muñecos que se rebelan contra él.
3.2. Ramón M. del Valle-Inclán y el teatro en libertad
Vida y personalidad: Nacido en Galicia, Valle-Inclán fue una figura bohemia, inconformista y antiburguesa. Su obra abarca todos los géneros y evoluciona del Modernismo a una literatura crítica basada en la distorsión de la realidad.
El Esperpento: Es su mayor aportación, un género basado en la deformación sistemática de personajes y valores para denunciar la sociedad española. Podemos señalar dos etapas:
- Inicios dramáticos: Dramas decadentistas con rasgos modernistas y realistas. Obra representativa: El marqués de Bradomín.
- Las Comedias bárbaras: Como Romance de lobos, Águila de blasón y Cara de plata, que presentan el ambiente rural gallego.
- Luces de bohemia: Obra cumbre donde Max Estrella recorre Madrid. Es el ejemplo perfecto de esperpento, donde lo trágico y lo cómico se mezclan.
3.3. El Vanguardismo y la Generación del 27
Ramón Gómez de la Serna escribió obras innovadoras como La Utopía y El laberinto. La Generación del 27, con autores como Casona, Aub, Alberti y Miguel Hernández, buscó depurar el teatro poético e incorporar formas de vanguardia.
3.4. Federico García Lorca
Su obra dramática se divide en:
- Primeras piezas: El maleficio de la mariposa (modernista) y La zapatera prodigiosa (teatro de marionetas).
- Teatro vanguardista y maduro: Yerma (opresión de la mujer), Doña Rosita la soltera y La casa de Bernarda Alba, considerada su cumbre, donde explora la libertad, el deseo erótico y los instintos naturales.

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