24 Abr
Evolución del teatro de Federico García Lorca
El teatro de Federico García Lorca evoluciona en tres etapas principales:
1. Inicios y tradición (Años veinte)
Corresponde a sus inicios en los años veinte, con obras de tono más tradicional. En esta etapa destaca Mariana Pineda, basada en una heroína liberal ejecutada en Granada. La obra tiene un trasfondo amoroso y también un significado político contra la dictadura. Otra obra importante es La zapatera prodigiosa, que muestra la insatisfacción en el matrimonio.
2. Influencia del surrealismo
La segunda etapa está marcada por la influencia del surrealismo. En ella, Lorca rompe con la lógica y utiliza un lenguaje onírico y simbólico. Expresa sus conflictos internos y su frustración personal. Destacan El público, que critica la represión social, especialmente hacia la homosexualidad. También sobresale Así que pasen cinco años, sobre el tiempo y los deseos imposibles. Estas obras fueron difíciles y no se reconocieron hasta décadas después.
3. Etapa de plenitud (1930-1936)
La tercera etapa es la de plenitud, con gran éxito popular. Se caracteriza por la unión de rigor estético y elementos tradicionales. La mujer ocupa un papel central como símbolo de marginación y deseo. Entre las obras destacan Bodas de sangre, Yerma y Doña Rosita la soltera. Culmina con La casa de Bernarda Alba, una de sus tragedias más importantes.
Planteamiento de La casa de Bernarda Alba
El planteamiento de La casa de Bernarda Alba parte de un luto exagerado impuesto por Bernarda, que convierte la obra en un símbolo casi mítico. Esta situación extrema intensifica los conflictos y pasiones hasta hacerlos insoportables. El espectador acepta este mundo exagerado como una tragedia.
El personaje de Pepe el Romano actúa como desencadenante de las tensiones. Es pretendiente de Angustias, pero también amado por Adela y Martirio. Su presencia provoca el estallido de los conflictos internos.
El tema central gira en torno al enfrentamiento entre autoridad y libertad:
- Bernarda: Representa la represión y el poder autoritario.
- Las hijas: Reflejan distintos grados de sumisión y rebeldía.
La sumisión lleva a la frustración, mientras que la rebeldía conduce a la tragedia. Esto refuerza el carácter de destino inevitable de la obra. Otros temas importantes son la presión de la moral tradicional, las diferencias sociales, el orgullo de clase y la situación de la mujer en la sociedad de la época.
Bernarda: El símbolo de la represión
Bernarda, en La casa de Bernarda Alba, simboliza la fuerza represiva y autoritaria. Su nombre (“fuerza de oso”) refleja su carácter dominante. Representa las normas sociales y morales más tradicionales. Vive obsesionada con el “qué dirán” y las apariencias. Defiende una moral rígida basada en la decencia y la represión sexual. Da gran importancia a la virginidad y al papel sumiso de la mujer.
También encarna el orgullo de clase social. Se considera superior y rechaza relaciones con hombres de menor estatus. Bernarda es la autoridad absoluta dentro de la casa. Su poder se simboliza con el bastón que siempre lleva. Utiliza un lenguaje de órdenes y prohibiciones constantes. Es vista por otros personajes como tirana y dominante; incluso se la compara con un hombre por su dureza. Su autoridad es irracional, ya que no dialoga, solo impone.
Las hijas: Entre la sumisión y la rebeldía
Las hijas comparten el encierro impuesto y el deseo de libertad. Todas sienten una fuerte tensión entre represión y deseo, especialmente en lo erótico. El matrimonio aparece como única vía de escape. Representan distintas actitudes:
- Angustias: La mayor y rica, busca casarse para huir, sin amor verdadero.
- Magdalena: Es sumisa, pero critica con amargura la situación de la mujer.
- Amelia: Destaca por su resignación, timidez y falta de carácter.
- Martirio: Es compleja y resentida por no haberse casado. Su frustración la lleva a actuar con celos y crueldad.
- Adela: Simboliza la rebeldía total. Joven y apasionada, se niega a aceptar el encierro. Defiende su libertad y su deseo sin límites. Su desafío a la autoridad culmina al romper el bastón de Bernarda. Sin embargo, su rebeldía termina en una tragedia inevitable.
Personajes secundarios clave
- María Josefa: Mezcla locura, verdad y poesía. Es la única que se enfrenta libremente a Bernarda. Su grito “¡Déjame salir!” simboliza el deseo de libertad. Representa la frustración, la maternidad y el anhelo de escapar.
- La Poncia: Es la criada y confidente de Bernarda. Tiene una relación cercana pero marcada por la jerarquía. Aconseja, critica y muestra un resentimiento oculto. Destaca por su lenguaje popular y su experiencia. Introduce con frecuencia el tema erótico en sus conversaciones.
- Pepe el Romano: No aparece en escena, pero es esencial. Representa el deseo masculino y provoca el conflicto. Su doble juego entre Angustias y Adela genera tensión. Gracias a él se desencadenan las pasiones y la tragedia.
Estructura, lenguaje y estilo dramático
En La casa de Bernarda Alba la estructura se basa en un encadenamiento de hechos que aumentan la tensión progresivamente. El conflicto avanza de forma inevitable hasta el desenlace trágico. Las entradas y salidas de personajes son ágiles. Destacan especialmente los diálogos en pareja por su gran intensidad dramática.
El diálogo es rápido, breve y muy expresivo. Esto aporta realismo y sensación de autenticidad al espectador. Lorca crea un lenguaje popular sin caer en vulgarismos. Combina el habla andaluza con un estilo poético. Abundan imágenes y comparaciones muy expresivas que enriquecen el lenguaje cotidiano de los personajes. En conjunto, el diálogo es clave para crear la tensión y la atmósfera dramática.

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