12 May
La narrativa de posguerra en los años cuarenta
Tras la Guerra Civil, la narrativa española quedó marcada por la censura, el exilio de muchos autores y la pobreza material y moral de la posguerra. En los años cuarenta convivieron dos tendencias principales: la novela nacionalista y la novela existencial y tremendista.
La novela nacionalista defendía los valores del franquismo y presentaba la Guerra Civil desde una visión propagandística. Exaltaba el patriotismo, la religión y el heroísmo militar mediante personajes simples y argumentos tradicionales. Destaca Rafael García Serrano con La fiel infantería.
Frente a ella apareció una narrativa más preocupada por la angustia y la miseria de la posguerra. Carmen Laforet publicó Nada (1945), novela que narra la llegada de Andrea a Barcelona y su convivencia en un ambiente familiar degradado y opresivo. La obra transmite vacío existencial, frustración y soledad, y refleja la decadencia moral de la época.
Otra corriente importante fue el tremendismo, iniciado por Camilo José Cela con La familia de Pascual Duarte (1942). La novela presenta una realidad violenta y brutal protagonizada por personajes marginados y dominados por un destino trágico. Cela utiliza un lenguaje expresionista y escenas duras para reflejar la violencia y la miseria de la sociedad.
En conclusión, la novela de los años cuarenta refleja el ambiente de angustia y pobreza de la posguerra española y supone el inicio de la renovación narrativa de posguerra.
La novela social de los años cincuenta
En los años cincuenta surgió en España la novela social, que pretendía denunciar las injusticias y mostrar la realidad de la sociedad franquista. Los autores abandonaron el enfoque existencial de la década anterior y centraron su atención en los problemas colectivos: pobreza, desigualdad y falta de libertad.
Estas novelas se caracterizan por el objetivismo narrativo, ya que el narrador actúa como una cámara que observa sin juzgar. Además, el protagonista suele ser colectivo y predominan los diálogos coloquiales y los ambientes cotidianos.
Obras y autores representativos
La obra más representativa es La colmena (1951), de Camilo José Cela. La novela retrata el Madrid de posguerra mediante múltiples personajes e historias breves que muestran la miseria, la hipocresía y la falta de esperanza de la sociedad española.
También destaca El Jarama (1956), de Rafael Sánchez Ferlosio. La obra narra un día de excursión de unos jóvenes junto al río Jarama. A través de diálogos cotidianos y una narración objetiva, refleja la monotonía y el vacío existencial de la juventud de la época.
En conclusión, la novela social de los años cincuenta convirtió la literatura en un instrumento de denuncia de la realidad española bajo el franquismo.
Renovación técnica y estilística en los años sesenta
A partir de los años sesenta, la novela española inició una profunda renovación técnica y estilística. Los autores consideraban agotado el realismo social y comenzaron a introducir nuevas formas narrativas influenciadas por autores europeos y por el boom hispanoamericano.
Las novelas de esta etapa incorporan técnicas como el monólogo interior, los saltos temporales, la fragmentación estructural y los cambios de narrador. Además, se profundiza en la psicología de los personajes.
Hitos de la renovación
La obra más importante es Tiempo de silencio (1962), de Luis Martín-Santos. La novela narra la historia de Pedro, un médico investigador en el Madrid de posguerra, y ofrece una visión crítica de la sociedad española. Destaca por su lenguaje complejo, la ironía y el uso de técnicas innovadoras.
También sobresale Miguel Delibes, que mantuvo una preocupación ética y humanista en novelas como Cinco horas con Mario, donde critica la mentalidad conservadora de la sociedad española, y Los santos inocentes, denuncia de la explotación y las desigualdades en el mundo rural.
En conclusión, la novela de los años sesenta y primeros setenta renovó profundamente la narrativa española mediante la experimentación técnica y una mayor complejidad psicológica y social.
El teatro de posguerra en los años cuarenta
Tras la Guerra Civil, el teatro español quedó condicionado por la censura franquista y por el exilio o muerte de muchos autores importantes. En los años cuarenta predominó un teatro de evasión dirigido a un público burgués.
La comedia burguesa y el humor renovador
La tendencia principal fue la comedia burguesa, que presentaba conflictos familiares o sentimentales con finales felices y defensa de los valores tradicionales. Era un teatro poco crítico y de estructura clásica. Destacan autores como Jacinto Benavente, José María Pemán y Edgar Neville.
Junto a ella apareció un teatro cómico renovador representado por Enrique Jardiel Poncela y Miguel Mihura, precursores del teatro del absurdo.
- Jardiel Poncela: Desarrolló un humor basado en situaciones absurdas e inverosímiles tratadas con naturalidad. Sus obras destacan por los diálogos ingeniosos y la ruptura de la lógica tradicional. Entre ellas sobresalen Eloísa está debajo de un almendro y Los ladrones somos gente honrada.
- Miguel Mihura: Cultivó un humor poético y absurdo con un fondo crítico y existencial. Su obra más importante es Tres sombreros de copa, donde contrapone la libertad y espontaneidad de Paula frente a la vida burguesa y conformista de Dionisio. Otras obras destacadas son Maribel y la extraña familia y Ninette y un señor de Murcia.
En conclusión, aunque el teatro de los años cuarenta estuvo dominado por la evasión, Jardiel y Mihura renovaron el género cómico con un humor innovador y absurdo.
El teatro social y realista de los años cincuenta
En los años cincuenta surgió un teatro social y realista que pretendía denunciar los problemas humanos y sociales de la España franquista. Frente al teatro de evasión anterior, estos dramaturgos mostraron la pobreza, la injusticia y la falta de libertad.
Autores fundamentales
El principal autor de esta etapa es Antonio Buero Vallejo. Su teatro combina crítica social y reflexión existencial mediante el llamado posibilismo, es decir, una crítica compatible con la censura franquista. Su obra más importante es Historia de una escalera (1949), donde varias generaciones de vecinos repiten los mismos fracasos y frustraciones. La escalera simboliza el inmovilismo social. También destacan El tragaluz y La Fundación, obra que reflexiona sobre la represión política.
Junto a Buero destaca Alfonso Sastre, autor más radical y comprometido políticamente. Defendía un teatro de denuncia directa, lo que provocó problemas con la censura. Su obra más conocida es Escuadra hacia la muerte (1953), crítica del militarismo y de la obediencia ciega. También sobresale La mordaza, denuncia simbólica de la represión y la falta de libertad.
En conclusión, el teatro social de los años cincuenta convirtió la escena en un instrumento de crítica y compromiso frente a la realidad de la dictadura franquista.
Tendencias teatrales entre 1960 y 1975
Desde los años sesenta hasta 1975 convivieron en España varias tendencias teatrales: el teatro comercial, el teatro social y el teatro experimental.
- Teatro comercial: Seguía ofreciendo obras de entretenimiento dirigidas al público burgués, con argumentos sencillos y escasa crítica social. Destacó Alfonso Paso.
- Teatro social: Continuó denunciando las injusticias y las dificultades de las clases humildes. Un autor importante fue Lauro Olmo, cuya obra La camisa refleja la pobreza y la emigración.
- Teatro experimental: La gran renovación llegó con esta corriente, influida por las vanguardias europeas. Este teatro rompió con el realismo tradicional y dio gran importancia a lo simbólico, visual y absurdo.
Exponentes del experimentalismo
Fernando Arrabal desarrolló el llamado “teatro pánico”, caracterizado por el humor, la violencia y la provocación. Sus obras critican la guerra y la represión mediante situaciones absurdas y grotescas. Destacan Pic-Nic y El cementerio de automóviles.
Francisco Nieva creó un teatro imaginativo y barroco, lleno de elementos surrealistas y carnavalescos. Sus obras critican la represión moral y sexual de la sociedad española. Entre ellas destacan Pelo de tormenta y Malditas sean Coronada y sus hijas.
En conclusión, el teatro de los años sesenta y primeros setenta mostró una gran diversidad y una importante renovación escénica, especialmente gracias al teatro experimental.
Esquema para el comentario de textos científico-técnicos
El texto propuesto es un texto científico porque trata un tema de la disciplina científica /X/ y ha sido publicado en /X/, forma parte de la obra de divulgación científica /X/ o de un libro de texto para estudiantes iniciados en la asignatura /X/. Es un texto divulgativo, pues el receptor no ha de ser un especialista en /X/ para comprender el contenido. El registro utilizado es formal, pues responde a un contexto de investigación/académico, propio de la lengua escrita. Sin embargo, se aprecia un cambio de registro en el uso de /X/, para mostrar cercanía con el receptor no especialista en la materia.
Según la modalidad del discurso, es un texto expositivo, ya que su función es informar sobre, explicar o hacer entender el fenómeno/proceso /X/, por lo que puede apreciarse una motivación didáctica. Su finalidad es la transmisión de conocimientos objetivos y contrastados.
Además, se aprecia una secuencia discursiva secundaria de tipo argumentativo/narrativo, pues se valora o se relata la sucesión de acontecimientos.
Características generales del texto científico-técnico
- Estructura organizada: (planteamiento, desarrollo y conclusión) con modelo inductivo, deductivo o encuadrado.
- Elementos paratextuales: títulos, subtítulos, apartados, ilustraciones y recursos tipográficos que facilitan la comprensión.
- Universalidad: mediante términos unificados internacionalmente como /X/.
- Uso de caracteres árabes: para números, fórmulas o símbolos matemáticos.
- Objetividad: conseguida mediante lenguaje denotativo.
- Funciones del lenguaje: predominio de la función referencial y, secundariamente, de la apelativa.
- Claridad y precisión: gracias al uso de explicaciones, repeticiones y tecnicismos monosémicos.
- Verificabilidad: ya que las hipótesis se apoyan en pruebas suficientes.
Rasgos lingüísticos presentes en el texto
- Predominio de oraciones enunciativas: /X/.
- Uso de la tercera persona verbal (/X/), propio de los textos objetivos.
- Empleo del presente gnómico o actual para explicar fenómenos atemporales o actuales.
- Uso de verbos de pensamiento (/X/) y de relación causal para explicar el proceso o fenómeno /X/.
- Predominio del grupo nominal: /X/.
- Uso de aposiciones, reformulaciones, incisos y aclaraciones (/X/) para clarificar el mensaje.
- Léxico denotativo con tecnicismos de la disciplina /X/: /X/.
- Empleo de adjetivos relacionales (/X/) y ausencia de valorativos.
- Uso de palabras monosémicas /X/, neologismos, expresiones numéricas, símbolos y siglas: /X/.
- Repetición léxica para garantizar precisión y claridad: /X/.
- Uso de oraciones predicativas y copulativas según la fase explicativa.
- Complejidad sintáctica limitada mediante coordinadas, yuxtapuestas o subordinadas breves.
- Uso de conectores de adición (/X/), reformulación (/X/) y orden (/X/) para organizar la información.
- Uso de conectores de causa y consecuencia para explicar el fenómeno /X/.
- Empleo de oraciones impersonales (/X/) y pasivas reflejas (/X/) para aportar objetividad.
- Inicio de frases con gerundios o participios para tratar el tema de forma universal y objetiva.
En conclusión, el texto tiene un carácter informativo y explicativo. Su objetivo es ayudar a comprender temas que puedan entrañar dificultad, como puede ser /X/. Tras la lectura, el destinatario obtiene un conocimiento más amplio y objetivo sobre el asunto tratado.

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