31 Ene

El novecentismo o Generación del 14: definición y características

Pasados los primeros años del siglo XX comienza a surgir una nueva generación de escritores con una sensibilidad distinta y unos enfoques intelectuales más rigurosos, a los que la crítica ha denominado novecentistas, término acuñado por Eugenio d’Ors, o Generación de 1914, por el nexo que supone para ellos la Primera Guerra Mundial. El novecentismo es un movimiento estético, artístico y literario, extendido a otros ámbitos de la cultura, cuyos miembros publicaron sus obras más importantes entre 1915 y 1925 con un objetivo común, pese a sus diferencias: renovar la literatura, el arte y el pensamiento de la época, modernizándolos y acercándolos a las vanguardias en algunos casos. Además, muchos de estos intelectuales abordaron otras disciplinas, aparte de la literaria, y participaron activamente en la vida pública y política, por lo que no es extraño que cultivaran el periodismo y el ensayo.

El novecentismo presupone un tipo de intelectual diferente. Ya no se trata de los bohemios modernistas, sino de profesionales sólidamente formados, titulados universitarios, muchos de los cuales han seguido estudios en el extranjero gracias a la Junta para la Ampliación de Estudios. Estos orígenes intelectuales explican muchas de las características de estos escritores:

Características principales

  • Arte imaginativo. Debe romper las visiones apegadas a la realidad (rechazo del realismo). Es importante en este sentido el uso del humor y la renovación de los géneros con nuevas técnicas: en la novela pierde importancia el argumento y tiende a la digresión o allírismo1; la poesía pretende ser creación absoluta, alejada de lo anecdótico. Todo ello contribuye a crear una literatura «para minorías», con una actitud elitista y una intención vanguardista en lo estético, pero también en lo intelectual y lo social.
  • Racionalismo. Los novecentistas prefieren el rigor intelectual, el análisis frío y objetivo de las circunstancias y la claridad expositiva.
  • Antirromanticismo. Se rechaza lo sentimental y pasional y se prefiere lo clásico, las actitudes equilibradas y serenas y la expresión intelectualizada de las emociones.
  • Tema de España. Se aborda con un interés desprovisto de patriotismo o exaltación. Los componentes de esta generación son conscientes del papel político que debe desempeñar la intelectualidad, pero creen que la creación artística debe desdramatizar su reflexión, y esto lo consiguen mediante una elegante prosa y el recurso del humor, que logra revertir el pesimismo noventayochista. Es el suyo un talante cosmopolita y europeísta. Así, frente al ruralismo de la generación de 1898 (que buscaba en el paisaje y el paisanaje, especialmente el de Castilla, la esencia de lo español), la atención se vuelve hacia la ciudad y los valores urbanos (civiles y civilizadores).

Características complementarias

  • Defensa del arte puro. El arte ha de tener entidad por sí mismo y debe estar diferenciado de otras disciplinas. Tiene que limitarse a proporcionar placer estético y no ser vehículo de preocupaciones religiosas, políticas o de emociones privadas. El arte es concebido como algo autónomo de la vida, por lo que Ortega lo denominará «deshumanizado», desprovisto de sentimentalismo, autónomo, válido por sí mismo.
  • Aristocratismo intelectual. La búsqueda en las humanidades de la objetividad y de la perfección casi matemática, propia de las ciencias, hace que los textos de estos autores se dirijan a entendidos. La literatura se concibe para minorías selectas.
  • Estilo cuidado. El ideal de la obra bien hecha lleva a una extrema preocupación por la concepción y estructura de las obras y por su lenguaje, persiguiendo un estilo pulcro y depurado. El artista ha de huir de lo vulgar, de lo fácil y de lo monótono.

Repetición de características (texto original repetido)

Antirromanticismo. Se rechaza lo sentimental y pasional y se prefiere lo clásico, las actitudes equilibradas y serenas y la expresión intelectualizada de las emociones. Tema de España. Se aborda con un interés desprovisto de patriotismo o exaltación. Los componentes de esta generación son conscientes del papel político que debe desempeñar la intelectualidad, pero creen que la creación artística debe desdramatizar su reflexión, y esto lo consiguen mediante una elegante prosa y el recurso del humor, que logra revertir el pesimismo noventayochista. Es el suyo un talante cosmopolita y europeísta. Así, frente al ruralismo de la generación de 1898 (que buscaba en el paisaje y el paisanaje, especialmente el de Castilla, la esencia de lo español), la atención se vuelve hacia la ciudad y los valores urbanos (civiles y civilizadores). Defensa del arte puro. El arte ha de tener entidad por sí mismo y debe estar diferenciado de otras disciplinas. Tiene que limitarse a proporcionar placer estético y no ser vehículo de preocupaciones religiosas, políticas o de emociones privadas. El arte es concebido como algo autónomo de la vida, por lo que Ortega lo denominará «deshumanizado», desprovisto de sentimentalismo, autónomo, válido por sí mismo. Aristocratismo intelectual. La búsqueda en las humanidades de la objetividad y de la perfección casi matemática, propia de las ciencias, hace que los textos de estos autores se dirijan a entendidos. La literatura se concibe para minorías selectas. Estilo cuidado. El ideal de la obra bien hecha lleva a una extrema preocupación por la concepción y estructura de las obras y por su lenguaje, persiguiendo un estilo pulcro y depurado. El artista ha de huir de lo vulgar, de lo fácil y de lo monótono.

Defensa del arte puro (texto repetido)

Defensa del arte puro. El arte ha de tener entidad por sí mismo y debe estar diferenciado de otras disciplinas. Tiene que limitarse a proporcionar placer estético y no ser vehículo de preocupaciones religiosas, políticas o de emociones privadas. El arte es concebido como algo autónomo de la vida, por lo que Ortega lo denominará «deshumanizado», desprovisto de sentimentalismo, autónomo, válido por sí mismo.

  • Aristocratismo intelectual. La búsqueda en las humanidades de la objetividad y de la perfección casi matemática, propia de las ciencias, hace que los textos de estos autores se dirijan a entendidos. La literatura se concibe para minorías selectas.
  • Estilo cuidado. El ideal de la obra bien hecha lleva a una extrema preocupación por la concepción y estructura de las obras y por su lenguaje, persiguiendo un estilo pulcro y depurado. El artista ha de huir de lo vulgar, de lo fácil y de lo monótono.

Juan Ramón Jiménez

Juan Ramón Jiménez.

I. Época Sensitiva (hasta 1915, aproximadamente). Crea un mundo poético personal, íntimo, cuyas principales características son las impresiones sensuales, sinestesias, adjetivos ornamentales, musicalidad (Modernismo), sentimentalismo plasmado en el paisaje, asociaciones de imágenes, poesía más conceptual (Simbolismo), melancolía, tristeza, languidez, vaguedad (Romanticismo).

I.1. Primeros poemas (hasta 1900, aprox.)

Se trata de un período de aprendizaje. Los poemas están llenos de recuerdos e influencias de los que eran los modelos poéticos de la época: escenografía romántica; sentimentalismo becqueriano y esteticismo modernista canónico.

I.2. Primera sencillez (entre 1903 y 1907)

Juan Ramón escribe ahora una poesía sencilla de formas, alejada del modernismo. Lo característico del momento es: la influencia del simbolismo y de sus técnicas; temas como la soledad, la melancolía, la tristeza, el paso del tiempo y la muerte. En cuanto a la métrica, es muy simple, predominando el octosílabo y la rima asonante, junto a un lenguaje muy sencillo.

II. Época Intelectual (entre 1916 y 1936)

En el año 1916 publica Diario de un poeta recién casado. Aparece una poesía pura, intelectual, depurada, desnuda (compara con frecuencia la poesía con la mujer personificándola; su poesía es su amada), esencial, más reflexiva.

  • Utiliza nuevos cauces de expresión: escribe poemas muy breves con verso corto, verso libre y el poema en prosa. Lo exterior gana en entidad.
  • Los principales temas tratan aspectos modernos: el tema de la ciudad, de la inmediatez; lo cotidiano se poetiza; aparecen en la literatura la publicidad, los collages, la técnica cinematográfica, los diálogos.
  • Alejamiento del esteticismo modernista: reduce la adjetivación y simplifica el vocabulario.
  • Elimina del poema todo lo superficial y anecdótico dejando paso a una gran concentración conceptual y emotiva.
  • Las evocaciones del pasado son sustituidas por un continuo presente. La ciudad sustituye al mundo rural y natural como escenario poético.

III. Época Suficiente (desde 1936)

Se trata de una poesía cada vez más esencial y desnuda y, por eso, cada vez más compleja, al estar el contenido concentrado al máximo y al usar símbolos cada vez más difíciles de comprender. La poesía es un medio de explorar y conocer la realidad (metafísica). Se cuestiona el sentido de la existencia y de la esencia de las cosas. El tema predominante será el de Dios. Respecto a sus características formales, destaca la escritura libre, automática, en la que se da una libre asociación de ideas unidas por el ritmo. Destacan poemarios como Dios deseado y deseante y Animal de fondo.

José Ortega y Gasset

José Ortega y Gasset, periodista, hijo y yerno de periodistas, destacó enseguida en la España de la época, hasta el punto de que se convirtió, junto a Unamuno, en la figura intelectual de referencia durante muchos lustros. Fundó, entre otras, la Revista de Occidente, tribuna de la intelectualidad española, que supuso un importante trampolín para los autores más jóvenes, sobre todo los del Grupo del 27. También participó activamente en la formación de la «Liga de Educación Política» y, junto a Pérez de Ayala y Marañón, en la «Agrupación al Servicio de la República».

Fue un hombre políticamente comprometido, que no siempre comulgó con la mayoría, aunque estuviera en su misma línea de pensamiento. Literariamente destaca por su estilo claro y elegante, en el que las metáforas y los símiles, manejados con maestría, hacen más plástica la idea. Desde el punto de vista filosófico, se opuso al irracionalismo imperante; sus teorías se sitúan entre el racionalismo y el vitalismo.

Entre sus numerosos ensayos destacan obras como Meditaciones del Quijote, España invertebrada, La rebelión de las masas o La deshumanización del arte, obra que tuvo una gran importancia en su momento y mucha repercusión en el arte y la literatura. Para Ortega, el arte moderno «no sólo es impopular, sino que es también antipopular; siempre tendrá a las masas en contra», idea que refuerza el carácter elitista del arte nuevo.

Deja un comentario