15 May

La Poesía Social

También es significativa en este periodo la poesía social, que se caracteriza por el lenguaje sencillo y coloquial, la importancia del mensaje de los poemas, cierto carácter narrativo e incluso una deliberada tendencia al prosaísmo. Se concibe la poesía como una herramienta que ayuda a la concienciación social y colabora en la transformación de la realidad. Se reivindica, en oposición a la poesía selecta dirigida a minorías, una literatura destinada a la inmensa mayoría. Los más conocidos poetas sociales son Blas de Otero, Gabriel Celaya y, en cierto modo, José Hierro.

Blas de Otero

Blas de Otero elabora en Ángel fieramente humano y en Redoble de conciencia una poesía desgarrada, áspera, en la que un Dios lejano calla ante los desconsolados gritos de súplica del poeta. Esta preocupación existencial pasa a ser abierta preocupación social en sus siguientes libros: Pido la paz y la palabra, En castellano y Que trata de España. En ellos se denuncia la falta de libertad de la España franquista. En estas obras predomina la expresión sencilla, aunque son frecuentes los juegos de palabras, la ironía, los símbolos, etc.

Gabriel Celaya

Gabriel Celaya compuso, tras una larga trayectoria poética, más de cincuenta libros. Durante los años cincuenta, escribe varios poemarios muy representativos de la poesía social: Las cartas boca arriba, Cantos iberos, Las resistencias del diamante y Episodios nacionales. En ellos se advierte su propósito de emplear la poesía como medio de acción política y social: se trata de una poesía combativa, frecuentemente de carácter narrativo, de estilo sencillo y léxico coloquial.

José Hierro

José Hierro, que había compuesto poemas vanguardistas durante la Guerra Civil y en los cuatro años que pasó después en la cárcel, mostró en sus primeros libros preocupaciones existenciales. En Quinta del 42 encuentra ya causas sociales a los problemas humanos. A partir de aquí, en su poesía se alternan el estilo realista-narrativo y el visionario-contemplativo. Poesía social pueden considerarse también muchos textos de algunos poetas de la promoción poética del 60: Jesús López Pacheco, Ángel González, José Agustín Goytisolo, Caballero Bonald, etc.

  • Ana María Matute.
  • Blas de Otero.

La Literatura en el Exilio

Muchos escritores españoles marcharon al exilio tras la Guerra Civil y continuaron fuera de España su labor literaria. En sus obras son comunes la evocación de la España perdida, el recuerdo de la guerra, el deseo de recuperar el pasado y la experiencia del destierro (dolor, angustia, soledad…). También puede advertirse, en la mayoría, cierta evolución desde el apasionamiento inicial hasta la añoranza, el recuerdo melancólico y el ahondamiento en la interioridad personal.

La Poesía en el Exilio

Los más importantes autores de poesía (Juan Ramón Jiménez, la mayoría de los poetas del grupo del 27…) marcharon al exilio: ya tratamos de ellos en las unidades anteriores.

Contexto Histórico y Político

[Fragmento de contexto:] El mundo vivió el enfrentamiento entre los bloques tras la guerra, pues Gran Bretaña, Francia, la Unión Soviética y Estados Unidos (tras vencer a Alemania y Japón) habían reconfigurado el escenario. El motivo de la división de Europa. Así, se constituyeron los estados comunistas, que bajo la dirección de la Unión Soviética formaron el bloque comunista. Las naciones occidentales, bajo la dirección de EE. UU., formaban lo que se llamaba entonces la llamada Guerra Fría, que se prolongó durante décadas. En España, tras la Guerra Civil en 1939, no llegó una auténtica paz, pues la represión marcó la posguerra (en 1946 aún existían campos de concentración y batallones de trabajo). Apoyado por el ejército y la Iglesia, el general Franco ostentaba plenamente el poder. Fueron años de escasez; la producción agrícola era tan baja que hubo que importar grandes cantidades de alimentos. La disminución del comercio, el transporte y maquinaria, junto a la falta de combustible, paralizaron el desarrollo.

Otros muchos escritores prosiguen también en el destierro su obra poética. Mencionaremos a tres de ellos:

  • León Felipe (1884-1968): compone en México una poesía vehemente e indignada, de aire profético y declamatorio. Temas de sus versos son la España perdida y la defensa de sus ideales republicanos, aunque incorpora, además, la realidad de los pueblos de América.
  • Pedro Garfias (1901-1967): continúa también en México su labor poética. El brillante ultraísta de los años veinte es uno de los más característicos poetas del destierro al recoger en sus versos no solo la nostalgia y el dolor por la lejana España, sino también los sentimientos de angustia y soledad propios de los que se habían visto obligados a abandonar su país.
  • Juan Gil-Albert (1906-1994): pasó unos años de exilio en México y en Buenos Aires, y en 1947 regresó a España, donde vivió retirado en un personal exilio interior. Su poesía se caracteriza por el elegante y cuidado estilo, el carácter íntimo y melancólico, la presencia del mundo clásico y del Mediterráneo y el tono a la vez romántico, reflexivo y filosófico en su meditación sobre el amor, el paso del tiempo, la naturaleza, etc.

La Novela en el Exilio

En el género de la novela, continúan con su labor algunos escritores muy destacados ya antes de la guerra, como Max Aub, Francisco Ayala, Rosa Chacel y Ramón J. Sender.

[Nota sobre el contexto internacional:] Tras la Segunda Guerra Mundial, parecía que la derrota fascista arrastraría a la dictadura. Sin embargo, el aislamiento de Franco en 1946 dio paso a la permanencia del régimen, que los vencedores consideraron de gran valor estratégico. La dictadura aprovechó la situación de la Guerra Fría.

Max Aub (1903-1972) escribe en el exilio sus más importantes novelas. Sobresale su ciclo narrativo sobre la Guerra Civil: Campo cerrado, Campo de sangre, Campo abierto, Campo del Moro, Campo francés y Campo de los almendros. En la narrativa de Aub destaca su compromiso y técnica innovadora.

Mención artística: OSKAR KOKOSCHKA: Pau Casals en París. La mayoría de los intelectuales y artistas españoles marchan al exilio, como es el caso del destacado violonchelista.

La Poesía de Posguerra en España

Próximas a la ideología de los vencedores, se editaron en la posguerra dos revistas poéticas: Escorial y Garcilaso. En la primera, publicaron poetas falangistas: Dionisio Ridruejo, Leopoldo Panero, Luis Felipe Vivanco, Luis Rosales… En el caso de Garcilaso, promovida por García Nieto, la gama de colaboradores fue más amplia. En general, la poesía de ambas revistas presentaba formas métricas clásicas (sonetos, tercetos, cuartetos, décimas) y temas tradicionales (el amor, el paisaje, la religión).

[Nota cultural:] CAPITÁN TRUENO, SUPER AVENTURAS. Los tebeos eran lectura habitual en la España de la época.

El Cambio de Rumbo: Aleixandre y Dámaso Alonso

En este ambiente poético tradicionalista, surgen en 1944 dos importantes libros: Sombra del paraíso, de Vicente Aleixandre, e Hijos de la ira, de Dámaso Alonso. Estas obras suponen el punto de partida para otros poetas jóvenes que quieren mostrar su descontento con el mundo que les ha tocado vivir. De Aleixandre ya nos ocupamos como poeta del grupo del 27. Nos centraremos ahora en Dámaso Alonso.

Dámaso Alonso (1898-1990), importante filólogo y crítico literario, suele ser considerado miembro de la generación del 27. Como poeta, sin embargo, su revelación se produce con Hijos de la ira, poemario que rompe con la poesía que se compone en España en los primeros años de la posguerra. Hijos de la ira está escrito en versículos de ritmo obsesivo, en los que se manifiesta una visión angustiada de una realidad marcada por la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial. Ese mundo, dominado por el odio y la injusticia, es un horror ante el que Dios se mantiene impasible. Otros rasgos de Hijos de la ira son el léxico coloquial, los paralelismos que recuerdan los de los salmos bíblicos, las anáforas, las interrogaciones retóricas…

[Nota sobre teatro:] Destaca la labor de dramaturgos en el exilio como Rafael Alberti o José Bergamín. También autores como Alejandro Casona con obras como La dama del alba, que muestran cierta inclinación por la fantasía y el misterio.

Revistas Literarias y Nuevas Corrientes

Las inquietudes poéticas y la insatisfacción intelectual y existencial encontraron también cauce en ciertas revistas como Espadaña en León, Corcel en Valencia o Proel en Santander. Notable fue también la revista cordobesa Cántico, en la que se publicó una poesía intimista que enlazaba con el gusto estético de la generación del 27 en su defensa de la poesía pura.

Referencia: Dámaso Alonso.

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