15 May
1. Introducción
El final de la dictadura del general Franco abrió paso a una monarquía liderada por Juan Carlos I de Borbón. Aunque fue el propio dictador quien lo nombró como su sucesor, el nuevo rey se distanció de esa herencia y decidió impulsar una clara apertura política.
En la España de 1975 se daban circunstancias muy favorables para establecer un sistema de libertades: existían cambios sociales y económicos provenientes de la última etapa del franquismo y, además, nos encontrábamos en un contexto internacional donde la democracia se estaba expandiendo.
El gobierno de Adolfo Suárez comenzó a desmontar el franquismo utilizando las propias estructuras del Estado. La primera gran fase de este cambio culminó con la Ley para la Reforma Política, que estableció las bases jurídicas y políticas necesarias para ir desmantelando el régimen franquista de forma progresiva. El objetivo no era otro que construir un sistema democrático a la vez que se liquidaba el viejo régimen. Para lograrlo, el Gobierno se dio cuenta de que la participación de la oposición era imprescindible.
2. El fin del franquismo y el gobierno de Adolfo Suárez
El proyecto del rey consistía en instaurar un sistema democrático en España. Inicialmente, tras confirmar el 22 de noviembre de 1975 a Arias Navarro como presidente del gobierno, parecía que se iba a mantener el continuismo del franquismo, pero el entendimiento entre ambos fue difícil. Quedó claro que Arias Navarro no era el hombre adecuado para la transición, ya que sus propuestas excluían la existencia de partidos políticos.
Por ello, el 3 de julio de 1976 se nombró a Adolfo Suárez como nuevo presidente del Gobierno. Esto sorprendió a la sociedad española, ya que Suárez provenía de las filas falangistas y nadie esperaba que fuera la persona idónea para traer la democracia. Sin embargo, el proceso tomó otro rumbo: entre julio de 1976 y junio de 1977 se desmantelaron las instituciones del régimen (especialmente las Cortes) y se convocaron elecciones generales.
Este proceso se conoce como la Transición Democrática posfranquista y desembocó en la Constitución de 1978.
La clave de todo este proceso fue que la Ley para la Reforma Política fuera aprobada por las propias Cortes franquistas el 18 de noviembre de 1976. Podrían haber frenado el proceso, pero no lo hicieron. ¿Por qué? Porque se les garantizó una transición sin riesgos: conservaron su estatus social y económico, se evitó pedirles responsabilidades por el régimen anterior y se mantuvo en la ilegalidad a la izquierda más radical. El resultado de la votación fue de 425 votos a favor, 59 en contra y 13 abstenciones.
El cambio se hizo desde la legalidad vigente y sin ruptura, lo que evitó traumas. Además, la voluntad de la Corona fue fundamental en este proceso. La Ley para la Reforma Política fue sometida a referéndum el 15 de diciembre de 1976 y fue aprobada por el 81% de los votos. Para convocar las elecciones, Suárez tuvo que llegar a acuerdos con la oposición mediante una política de consenso. Todo esto ocurrió en un clima de reactivación del terrorismo tanto de extrema izquierda (ETA, FRAP, GRAPO) como de extrema derecha (Guerrilleros de Cristo Rey y el atentado de los abogados de Atocha).
3. Las primeras elecciones generales y las Cortes Constituyentes
Antes de las elecciones del 15 de junio de 1977, el gobierno buscó normalizar el país mediante dos acciones clave:
- Supresión del Tribunal de Orden Público y concesión de una nueva amnistía (que afectaba sobre todo a presos de ETA).
- Legalización de los partidos políticos, incluyendo al Partido Comunista de España (PCE) el 9 de abril de 1977, lo que causó gran tensión en el Ejército. Pocos días antes se había extinguido el Movimiento Nacional y reconocido el derecho a crear sindicatos y organizaciones empresariales.
El 15 de junio de 1977 se celebraron las primeras elecciones libres en España desde febrero de 1936. Ningún partido obtuvo la mayoría absoluta:
- UCD (Unión de Centro Democrático), liderada por Suárez: 165 diputados.
- PSOE, liderado por Felipe González: 118 diputados.
- PCE, dirigido por Santiago Carrillo: 20 diputados.
- Alianza Popular, con Manuel Fraga: 16 escaños.
- Fuerzas nacionalistas: PNV y PDC.
El 22 de julio de 1977 se abrieron las nuevas Cortes y decidieron elaborar una Constitución. Por primera vez en la historia de España, esto fue fruto de una negociación y un gran pacto entre los partidos políticos, al que también se sumaron la Iglesia, los sindicatos y la patronal. La Constitución fue aprobada por las Cortes el 31 de octubre de 1978 y ratificada por el pueblo español en referéndum el 6 de diciembre de 1978 (con una participación del 67,1% y un 87,8% de votos a favor).
4. La Constitución de 1978
La Constitución proclama el deseo de establecer una sociedad democrática basada en la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. Sus pilares fundamentales son:
- El Estado social y democrático de derecho.
- La Monarquía parlamentaria.
- El Estado autonómico.
El texto también recoge derechos sociales que apuestan por el Estado del bienestar y establece la clásica división de poderes:
- Poder Legislativo: Las Cortes (Congreso y Senado), que representan la soberanía popular.
- Poder Ejecutivo: El Gobierno, que dirige la política y las administraciones.
- Poder Judicial: Encargado de proteger las leyes y garantizar la justicia.
- Jefatura del Estado: El Rey, con funciones principalmente ceremoniales y representativas.
El Estado de las Autonomías rompió con el centralismo anterior al reconocer el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones, manteniendo al mismo tiempo la unidad de España. Además, se estableció la aconfesionalidad del Estado y se reconocieron derechos como la libertad de enseñanza, el derecho a la vida, a la propiedad y a la huelga.
5. Los gobiernos de la UCD y la crisis
La UCD gobernó tras las elecciones de 1977 y de nuevo en marzo de 1979, aunque tuvo que pactar al no tener mayoría absoluta. Pronto surgieron diversas tendencias y enfrentamientos internos en el partido, lo que desgastó el liderazgo de Suárez y llevó a su dimisión como jefe de gobierno en 1981, siendo sustituido por Leopoldo Calvo Sotelo. Suárez abandonó el partido y fundó el CDS. Las tensiones internas empujaron a Calvo Sotelo a convocar elecciones para octubre de 1982.
Esta época estuvo marcada por graves problemas:
- Terrorismo: Continuaron las acciones de ETA y, en menor medida, del GRAPO.
- Tensión militar: El malestar en las Fuerzas Armadas culminó en el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 (23-F).
- Crisis económica: Provocada por la OPEP al cuadruplicar el precio del petróleo. Para hacerle frente, se firmaron los Pactos de la Moncloa el 25 de octubre de 1977, medidas consensuadas para reducir la inflación.
6. Conclusiones
Tras una breve trayectoria, el gobierno de Calvo Sotelo se disolvió en agosto de 1982, convocándose nuevas elecciones. En 1982, el PSOE ganó las elecciones con Felipe González, lo que se considera el final de la Transición, quedando el sistema democrático plenamente asegurado. A partir de entonces, el sistema ha demostrado su solidez, alternando el gobierno entre partidos de distinto signo político, confirmando que la democracia está totalmente consolidada en el país.

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