25 Mar
El teatro a principios de siglo: Valle-Inclán y Federico García Lorca
Introducción
El teatro de principios de siglo se divide en dos frentes: por un lado, un teatro comercial y realista, que triunfa y cuyo principal receptor es el público burgués; por otro, un teatro innovador que aporta nuevas técnicas o enfoques, razón por la cual muchas de sus obras no se representaron o quedaron relegadas a una lectura minoritaria.
El teatro comercial
Dentro del teatro comercial que triunfa, se distinguen tres tendencias:
- El teatro cómico o sainete: Es el preferido de las clases populares por la visión idealizada de la realidad, la caricatura de tipos populares, los juegos de palabras, los equívocos, el lenguaje rebuscado y el tono moralizante. Destacan:
- Hermanos Álvarez Quintero: Llevan a escena una Andalucía tópica con diálogos llenos de chispa (El genio alegre, Doña Clarines).
- Carlos Arniches: Destaca por su lenguaje disparatado y sus «tragicomedias grotescas» (¡Que viene mi marido!, La señorita de Trévelez).
- Pedro Muñoz Seca: Inaugura el astracán, una imitación burlesca del teatro romántico, con La venganza de Don Mendo.
- El teatro poético o en verso: Heredero del romanticismo, ofrece una visión idealizada de la historia nacional. Destacan Eduardo Marquina (Las hijas del Cid) y los hermanos Machado (La Lola se va a los puertos).
- La comedia burguesa: Se desarrolla en un marco urbano y realista. El autor principal es Jacinto Benavente, cuya obra transita desde la crítica social (Los intereses creados) hasta la adaptación a los gustos del público (La Malquerida).
El teatro innovador
Aparecen intentos de renovación por parte de escritores finiseculares, vanguardistas y de la Generación del 27. Entre los dramaturgos destacan:
- Finiseculares: Valle-Inclán, Jacinto Grau (El señor de Pigmalión), Azorín (teatro simbólico) y Miguel de Unamuno (Fedra).
- Vanguardias: Ramón Gómez de la Serna con Los medios seres.
- Generación del 27: Rafael Alberti (Noche de guerra en el Museo del Prado) y Miguel Hernández (El labrador de más aire).
Ramón María del Valle-Inclán
Es, sin duda, la figura más original del teatro de nuestro siglo. Su trayectoria evoluciona desde el Modernismo hasta el esperpento.
- Ciclo modernista: Teatro decadentista y simbólico (El marqués de Bradomín).
- Ciclo mítico: Recrea un mundo intemporal y gallego (Comedias bárbaras).
- Ciclo de la farsa: Lo grotesco se une a lo poético (Divinas palabras, La marquesa Rosalinda).
- Ciclo esperpéntico: Su etapa cumbre. El esperpento es una visión crítica, deformada y macabra de la realidad. Su obra clave es Luces de Bohemia (1920), donde el protagonista, Max Estrella, representa la dignidad frente a la miseria moral. Utiliza técnicas como la cosificación de lo humano, el sarcasmo y la mezcla de códigos lingüísticos.
Federico García Lorca
Artista total, Lorca destacó por su sensibilidad escénica y su capacidad para abordar el conflicto realidad-deseo y la frustración.
- Etapa inicial: Búsqueda de voz propia (El maleficio de la mariposa).
- Farsas y drama histórico: La zapatera prodigiosa y Mariana Pineda.
- Etapa vanguardista: Obras surrealistas y complejas como El público o Así que pasen cinco años.
- Grandes tragedias: Su etapa de madurez donde expone temas universales:
- Bodas de sangre: La fuerza del destino.
- Yerma: La esterilidad.
- La casa de Bernarda de Alba: Su mayor éxito, centrado en la tiranía y la represión.
Conclusión
El rico panorama teatral de principios de siglo fue truncado por la Guerra Civil, aunque su legado influyó de forma decisiva en las tendencias dramatúrgicas posteriores.

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