12 Mar
La Generación del 27
La Generación del 27 reúne a poetas nacidos en fechas similares, con formación académica común, vinculados a la Residencia de Estudiantes de Madrid y al Centro de Estudios Históricos. Entre sus miembros destacan Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Dámaso Alonso, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Manuel Altolaguirre y Emilio Prados. El nombre surge en 1927 con motivo del tercer centenario de la muerte de Góngora.
Comparten rasgos distintivos como la mezcla de tradición y modernidad, la búsqueda de belleza, la alternancia entre hermetismo y claridad, un lenguaje poético sugerente y el uso de verso libre junto a estrofas tradicionales. Sus temas abarcan el amor, la muerte, el paisaje, la libertad y la introspección humana.
Etapas de la Generación del 27
- Primera etapa (hasta 1927): Marcada por las vanguardias y Juan Ramón Jiménez, busca la depuración del lenguaje y la perfección formal. Destacan Gerardo Diego (Imagen, Manual de espumas), Rafael Alberti (Marinero en tierra, Cal y canto) y Pedro Salinas (Presagios, Fábula y signo).
- Segunda etapa (1927 a la Guerra Civil): Refleja compromiso social e influencia del surrealismo, abordando sentimientos humanos, libertad y sueños. Vicente Aleixandre (Pasión de la tierra), Lorca (Poeta en Nueva York, Así que pasen cinco años), Alberti (Sobre los ángeles) y Luis Cernuda (Los placeres prohibidos) desarrollan una poesía más humana y emotiva. El teatro lorquiano alcanza su madurez con la trilogía: Bodas de sangre (1933), Yerma (1934) y La casa de Bernarda Alba (1936).
- Tercera etapa (Tras la Guerra Civil): Refleja la dispersión y el exilio. Desde el extranjero, Guillén desarrolla una poesía nostálgica y crítica, mientras en España predomina un humanismo angustiado con Dámaso Alonso (Hijos de la ira) y Vicente Aleixandre (Historia del corazón). Miguel Hernández actúa como puente entre la Generación del 27 y la poesía de posguerra.
La novela española de 1939 a 1975
Tras la Guerra Civil española, comienza la dictadura de Franco (1939-1975), marcada por la censura y el exilio. A pesar de ello, la novela se consolida como el género más importante de la posguerra.
Evolución narrativa
- Años 40: Conviven la novela de los vencedores, la fantástica (El bosque animado de Wenceslao Fernández Flórez), la neorrealista (La ceniza fue árbol de Ignacio Agustí) y la existencial, con obras como Nada de Carmen Laforet, La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela y La sombra del ciprés es alargada de Miguel Delibes.
- Años 50: Surge la novela social, que denuncia injusticias (La colmena de Cela, El camino de Delibes y El Jarama de Sánchez Ferlosio).
- Años 60: Se desarrolla la novela experimental con técnicas como el monólogo interior (Tiempo de silencio de Luis Martín-Santos y Cinco horas con Mario de Delibes).
- Años 70: Se combina experimentación y tradición (La verdad sobre el caso Savolta de Eduardo Mendoza), mientras el exilio mantiene su voz con autores como Ramón J. Sender, Max Aub y Rosa Chacel.
La lírica y el teatro posterior a 1936
La posguerra estuvo marcada por la censura y la represión, lo que obligó a los autores a buscar nuevos caminos expresivos.
El teatro español
Tras la guerra, el teatro innovador desaparece, dando paso a un teatro de evasión (Jardiel Poncela y Miguel Mihura). Posteriormente, surge un teatro social y comprometido (Buero Vallejo y Alfonso Sastre). En los años 60 y 70, el teatro evoluciona hacia formas simbólicas y experimentales. Con la democracia, el teatro se diversifica, integrando neorrealismo, nuevas tecnologías y temáticas actuales como la memoria histórica.
La poesía española
Durante la Guerra Civil destaca Miguel Hernández. En los años 50 surge el Grupo del 50, que concibe la poesía como reflexión. En los 70 aparecen los Novísimos, rompiendo con el realismo anterior. Con la democracia, conviven la poesía de la experiencia, el neosurrealismo y las nuevas formas de difusión digital.
Valoraciones críticas
«Nada» de Carmen Laforet
Novela fundamental que refleja la atmósfera opresiva de la Barcelona de los años 40. A través de Andrea, Laforet combina la tradición realista con el existencialismo, ofreciendo una mirada femenina y moderna que rompió con la literatura conservadora de la época.
«San Manuel Bueno, mártir» de Miguel de Unamuno
Publicada en 1931, esta obra aborda el conflicto entre la fe y el escepticismo. A través de la figura de Don Manuel, Unamuno explora la lucha moral y la trascendencia, consolidando esta novela corta como un clásico de la literatura española.

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