13 May
El Dualismo Platónico: Entre el Mundo Sensible y el Inteligible
Platón, desde su concepción dualista de la realidad, define un mundo inteligible diciendo que: “así como lo visible es lo que se puede apreciar con el ojo, lo inteligible es lo que se puede apreciar con la inteligencia”. En este plano, la Idea del Bien actúa como el Sol, irradiando verdad y ser a los objetos inteligibles para que puedan ser conocidos.
El filósofo sostiene que lo que no es iluminado por la Idea del Bien es aquello que nace, se corrompe y muere:
«El mundo sensible es solo una sombra o copia imperfecta de un mundo de realidades más perfectas y eternas: las Ideas o Formas»
La Teoría de la Participación y la Reminiscencia
¿Qué relación establece Platón entre estos dos mundos? El filósofo griego argumenta que la imagen es al objeto visible lo que la opinión es al entendimiento. Las cosas poseen cualidades porque imitan o aspiran a las ideas universales, eternas y perfectas; esta relación se denomina “teoría de la participación”.
El ser humano puede alcanzar el mundo de las ideas porque el alma es inmortal y, antes de encarnarse en un cuerpo mortal, habitó en dicho plano. Al nacer, el alma olvida este conocimiento, por lo que:
- «El conocimiento auténtico no se adquiere por primera vez, sino que es un recuerdo».
- La experiencia sensible actúa como detonante para la anámnesis o reminiscencia.
- La filosofía, mediante el diálogo, es el método para recuperar este saber.
Para Platón, el cuerpo es una «cárcel» que obstaculiza el conocimiento, mientras que el alma aspira a regresar al Mundo de las Ideas.
Contexto y Críticas Posteriores
Platón respondió al relativismo de los sofistas y a la tensión entre Heráclito y Parménides mediante su dualismo metafísico. Siglos después, Nietzsche criticó esta visión por despreciar la vida terrenal, proponiendo una transvaloración que abraza el devenir y el caos del mundo sensible.
El Método Cartesiano: La Revolución de la Razón
Descartes se propuso desechar todo conocimiento adquirido para encontrar, mediante la luz de la razón, el fundamento del saber. Frente al dogmatismo, estableció que solo es verdadero aquello que se presenta como evidente al intelecto.
La Duda Metódica y el Cogito
Descartes aplica una duda radical, negando todo lo que pueda ser puesto en duda, incluyendo las verdades matemáticas y la existencia del mundo exterior. Su objetivo es hallar una verdad indudable: el cogito, ergo sum (pienso, luego existo).
Su método se resume en la máxima: “Despréndete de todas las impresiones de los sentidos y de la imaginación y no te fíes sino de la razón”. Este enfoque se estructura en cuatro pasos fundamentales:
- Dividir: Descomponer problemas complejos en unidades simples.
- Analizar: Examinar cada parte por separado.
- Sintetizar: Agrupar las unidades estudiadas en un conjunto real.
- Enumerar: Revisar todas las conclusiones para mantener el orden.
El Legado y las Críticas al Racionalismo
Aunque Descartes fundó al sujeto moderno, su enfoque generó el dilema de cómo conectar la mente subjetiva con la realidad objetiva. Filósofos como Locke y Hume criticaron su rechazo a la experiencia, mientras que Kant refutó sus argumentos sobre la existencia de Dios. A pesar de las críticas, su influencia en la ciencia moderna y la filosofía es innegable.

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