24 Jun

13. Cambios en la agricultura e industria en GB en la RI.La edad de oro de la agricultura inglesa se sitúa entre 1800 y 1850, cuando se recogen los frutos de los cambios anteriores y comienzan a asomar nuevas transformaciones, calificadas como segunda revolución agraria, que se prolongará hasta el siglo XX. Respecto a los cambios técnicos de la agricultura, el elemento clave fue la supresión del barbecho y la práctica del cultivo continuo o casi continuo. Las transformaciones técnicas consistieron, en resumen, en la ampliación del área de cultivo efectivo, en técnicas de cultivo más intensivas, nuevas plantas, sistemas de rotaciones que suprimieron el barbecho; técnicas por tanto ahorradoras de tierra más que de trabajo, y que empleaban más capital vivo que ganadero, pero apenas capital mecánico; ello derivó en un alza significativa de los rendimientos por superficie. Por tanto, creció más la productividad de la tierra que la del trabajo. En cuanto al cambio institucional de la agricultura se vincula con la idea de los cercamientos, enclousers. Estos consistían en la privatización de las tierras comunales o la concentración de parcelas en las tierras abiertas, openfields, en el cercado propiamente dicho y en la supresión de los derechos y prácticas colectivas de cultivo. Todo ello derivó en una redefinición de los derechos de propiedad y de explotación de la tierra, y una distribución de la propiedad más concentrado o polarizado y un mayor tamaño de las explotaciones. El cambio organizativo se relaciona con la nueva forma de organizar la producción que constituía una excepción importante en el escenario europeo: se difundió y profundizó al amparo de los cercamientos la formación de explotaciones capitalistas, sin significar la desaparición de pequeñas explotaciones familiares. Éstas aumentaron, pero el proceso de proletarización del campesinado avanzó irremediablemente. Con ello la nueva forma de organizar la producción se materializó en una trilogía de agentes económicos: propietario, preceptor de la renta de la tierra, el gran arrendatario, que cual empresario organizaba la producción utilizando trabajo asalariado (el asalariado). Para cubrir la demande de consumo además de con las importaciones se contó, gracias al transporte, con una mejor distribución interregional del producto, a parte de con una mejora cualitativa, más nutricional, de la producción agrícola nacional.



Las transformaciones en la Industria se consideran el núcleo central de los cambios en la RI. En cuanto a la industria textil algodonera, en la época precapitalista, la manufactura textil era la industria príncipe, y dentro de ella, la más importante era la de la lana, siendo la algodonera la de menor importancia. A la industria algodonera británica se le planteó en sus inicios el problema que rondó siempre a toda industria textil, el atraso de la mecanización del hilado respecto a otras fases del proceso productivo. En efecto, la primera innovación de importancia se produjo en la fase del tejido, con la divulgación de la lanzadera de Key (1733). Esto generó un estrangulamiento o cuello de botella en el tejido y en el proceso de producción (si una fase mejora, pero las demás no, se está en las mismas). Todo ello dio lugar en 1765 a la aparición de la spinning-jenny de Hargreaves que permitía hilar varios husos a la vez, luego en 1769 la water-frame de Arkwright, y por fin, en 1779 la mule de Cropton. La mejora de la productividad en el hilado derivó en otro desfase, pero de signo contrario al anterior. Se estaba provocando un exceso de oferta de hilo en relación a la capacidad de tejer con la tecnología existente. La respuesta sería más mecanización: el telar mecánico de Arkwright (1787) y más tarde el de Richard Robert (1822). Con el equilibrio así conseguido se cerraba el ciclo del cambio tecnológico en el textil algodonero. Toda esta mecanización derivó en la química y en la obtención de la fibra en la propia agricultura, pues el desarrollo textil removió la química para la obtención de colorantes y nuevos materiales para el blanqueo de algodón. Las transformaciones en la industria siderúrgica se producirían con retraso respecto a la textil, aunque culminaron antes que éstas. La manufactura inglesa del hierro se enfrentaba en el siglo XVIII a graves dificultades: la escasez de carbón vegetal y la deforestación. La búsqueda de un sustitutivo se convirtió en una obsesión y los experimentos tuvieron su recompensa al descubrir el procedimiento para servirse del carbón mineral, del que GB tenía importantes yacimientos tanto en cantidad como en calidad. Sin embargo no se conocía el procedimiento para emplear dicho combustible en la siderurgia, y fue mérito temprano (1709) de Abraham Darby el llevar a cabo fusiones en un alto horno utilizando coque (producto resultante de la destilación de ciertos carbones minerales en hornos a muy altas temperaturas). Otras invenciones a destacar fue la de 1784 de Henry Cort con su sistema de pudelado combinado con el laminado al carbón mineral. Llegó a emplearse carbón mineral en todo el proceso. Ello permitió incrementar de manera espectacular la producción siderúrgica a un país como Inglaterra con buenas disponibilidades de mineral de hierro y excepcionales de carbón. Las ventajas en inputs siderúrgica de GB hicieron de ella el mayor productor y exportador de hierro del mundo. Además, dentro de los cambios industriales cabe destacar la nueva energía: el vapor. La industrialización es sinónimo entre otras cosas de nuevas fuentes de energía, los efectos de esta energía en el proceso de industrialización pueden considerarse tan importante como el conjunto de otros cambios técnicos, ya que sustentaba el maquinismo y sostenía la productividad del trabajo. El vapor suministro a la nueva industria cantidades muchos mayores de energía. Hacia 1870 la capacidad de las máquinas de vapor inglesas era equivalente a la fuerza que podían desarrollar 40 millones de hombres o 5 millones de caballos. La sociedad industrial no habría podido sustentarse solo en las energías tradicionales. No obstante, los sistemas hidráulicos persistieron, registrando procesos significativos. Las virtualidades de la nueva energía multiplicaron el número de empresas y además posibilitó su deslocalización.

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