21 Mar
Antonio Machado y la Generación del 98
Antonio Machado fue uno de los integrantes de la Generación del 98, que fue un grupo de escritores que, al ver lo atrasado que estaba nuestro país, querían modernizarlo. Machado destacó en la poesía. Su tema principal era la “temporalidad del mundo y del hombre”, que se veía reflejada en sus libros y temas recurrentes, como el cainismo y La decadencia de España.
Trayectoria poética de Machado
Su trayectoria se divide en tres etapas:
- La primera etapa: Coincide con su libro Soledades. En ella muestra la soledad y la melancolía; se muestra muy frío y reflexivo consigo mismo.
- La segunda etapa: Está reflejada en un paisaje deprimido, al igual que se encontraba el país en ese momento. Lo hace en Soria (Castilla), donde encuentra el alma española y así critica el desastre del 98.
- La tercera etapa: Es la etapa más reflexiva; es más filósofo que poeta. Usa nombres de poetas inventados (heterónimos) para escribir de forma que no sea reconocido. Declara su amor por Pilar en su libro Canciones a Guiomar.
Estaba obsesionado con la muerte, ya que es inevitable. También hablaba de Dios y de la religión. El gran tema de Machado es la decadencia de España, la cual llevó a la poesía inspirándose en los regeneracionistas. También habló de las guerras entre españoles y lo violentos que éramos, contado a través de romances. Otros temas fundamentales fueron el sueño, el amor y la melancolía.
Juan Ramón Jiménez: La Búsqueda de la Obra
Juan Ramón Jiménez dedicó toda su vida a lo que él llamaba “La Obra”, una poesía expresiva que sirvió de modelo para la poesía posterior. Juan Ramón buscaba alcanzar tres objetivos: la belleza, el conocimiento y la eternidad.
Etapas de su producción literaria
Existen tres etapas bien diferenciadas: Etapa Sensitiva, Etapa Intelectual y Etapa Suficiente.
Etapa Sensitiva (1896-1915)
En esta fase sigue a los poetas románticos y modernistas. Utiliza la obsesión con la muerte, la soledad, y muestra una gran pasión por la música y por la pintura. Destacan obras como Platero y yo, en la que critica la sociedad, y Soledad sonora, en la que refleja el gusto por los mundos bellos.
Época Intelectual (1916-1936)
Convierte su poesía en una poesía pura, plasmando la esencia y el sentido de las cosas. Introduce la mezcla de la prosa y el verso libre, utilizando un lenguaje claro y directo para expresar lo visto y lo vivido. Destacan Eternidades, Poesía y Estación total.
Época Suficiente (1936-1958)
Se inicia en 1936 cuando, huyendo de la guerra, comenzó su etapa de exilio. Usa mecanismos como la repetición. Existe una relación libre que hace que el lector no lo entienda desde la lógica, sino desde la intuición y la sensibilidad. Son libros escritos durante el exilio americano:
- Dios deseado y deseante: Donde plasma la nostalgia y el temor a la muerte.
- Espacio: Su obra más importante, donde expresa su visión de la naturaleza utilizando múltiples metáforas.
Federico García Lorca: El Genio de la Generación del 27
Federico García Lorca divide su trayectoria en tres etapas fundamentales:
Primera etapa: Juventud y formación
Esta etapa está influenciada por la lírica tradicional y el canto popular. Hacia 1921 se ve influenciado por el modernismo y el popularismo. Su estilo está aún poco definido y su poesía posee un tono infantil. Destacan Libro de poemas, que habla de la rebeldía adolescente, y Canciones, en la que utiliza el humor, la ironía y la ternura con un trasfondo de destino fatal.
Segunda etapa: Época neopopularista
En ella, Lorca inventa un universo que se centra en Andalucía y el mundo gitano. Este mundo está cargado de simbolismo (la luna, las navajas, la sangre). Muestra una Sevilla alegre y una Granada seria. Destaca su libro Romancero gitano, compuesto por 18 romances donde el protagonista es el gitano, quien está en contra de las leyes y normas representadas por la Guardia Civil. Un romancero es una colección de romances, y los gitanos eran los seres que para Lorca representaban la esencia de Andalucía.
Tercera etapa: Etapa surrealista
Lorca se encuentra en Nueva York como becario. Escribe su obra Poeta en Nueva York, donde trata la metrópolis y el propio «yo» en verso libre; en ella, Lorca protesta por la colmena humana. Tras esto, decide dedicarse a una poesía intimista de emociones y sentimientos, con obras como:
- Diván del Tamarit: Un homenaje a los poetas árabes.
- Sonetos del amor oscuro: Publicados tras su asesinato, tratan sobre la homosexualidad desde una experiencia personal.
- Llanto por Ignacio Sánchez Mejías: Elegía en la que se lamenta por la muerte de su amigo torero.
La Generación del 27: La Edad de Plata
La Generación del 27 es el grupo de poetas nacidos entre 1891 y 1905 que se dieron a conocer a partir del año 1927. Esto se debió al homenaje a Luis de Góngora organizado en Sevilla por José María Romero Martínez, con motivo del tercer centenario de la muerte del poeta. Esta generación fue una de las más brillantes poéticamente de la Edad de Plata; les gustaba conjugar la tradición y las vanguardias.
Contexto y características del grupo
Los poetas del 27 estaban influenciados por los acontecimientos históricos como la Primera Guerra Mundial, la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República Española y la Guerra Civil Española. Siguieron los pasos de Juan Ramón Jiménez y se les cataloga dentro de la Edad de Plata, en referencia a la brillantez de la literatura clásica española (Edad de Oro).
Entre los autores del 27 hay diez grandes nombres y también destacadas mujeres poetas (Las Sinsombrero). Estos autores comparten características como una edad similar, formación intelectual, ideología, fuertes vínculos de amistad y actividades comunes. En la Residencia de Estudiantes de Madrid se alojaban Lorca y Prados, y el resto de poetas acudían con frecuencia. Participaban en revistas literarias donde publicaban sus obras más importantes.
El centenario de Góngora marcó la cohesión del grupo. Finalmente, sus antologías, como la primera de Gerardo Diego en 1932, incluyeron a diez poetas del grupo junto a maestros mayores (Unamuno, Antonio Machado, Manuel Machado y Juan Ramón Jiménez) para reforzar su prestigio. Tras la Guerra Civil, sus temas abordaron la patria, la derrota, la infancia y el sentimiento de vivir en un lugar lejano.

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