02 Abr

La esencia de la vida política en Aristóteles

En su obra La Política, Aristóteles ofrece una invitación a vivir mejor, entendiendo que nuestra vida es esencialmente política y supone el ejercicio de nuestros derechos y deberes como medio para alcanzar la felicidad.

Crítica al idealismo platónico

La propuesta ética platónica (basada en el conocimiento de ideas universales y eternas) es recibida por Aristóteles de un modo crítico. La propuesta platónica de alcanzar el conocimiento de la idea universal de Bien es una idealización imposible desde la perspectiva aristotélica. Afirmar que las cuestiones del saber moral son contingentes es separarse bastante de la teoría platónica:

  • Platón: El conocimiento del bien es una ciencia, la más excelsa de las ciencias.
  • Aristóteles: Las cuestiones morales no son ciencia, pues no están dentro del saber teórico sino del saber práctico; es decir, de lo contingente, de lo que puede ser o no ser o, simplemente, ser de otro modo.

La estructura del alma humana

Teniendo como base una postura realista, Aristóteles se cuestiona cuál es la esencia del ser humano, encontrando en el alma humana tres partes:

  • Parte vegetativa: Común con el resto de seres vivos; se dedica a la alimentación y el crecimiento.
  • Parte sensitiva: Presente en el reino animal; relacionada con las sensaciones y la memoria.
  • Parte racional: Encargada de desarrollar actividades intelectivas (conocimiento práctico y teórico), que es la que realmente nos separa del resto de seres vivos.

La felicidad (Eudaimonia) y el obrar moral

Si toda la realidad está orientada a un fin (postura teleológica), el ser humano también se dirige hacia una meta determinada. El telos de todas las obras humanas, que deseamos por sí mismas y que es la causa final de nuestras acciones, consiste en alcanzar la felicidad (eudaimonia).

La felicidad solo es alcanzable desde el uso apropiado de nuestra capacidad racional. No se alcanza por suerte o casualidad, sino mediante el obrar moral, la práctica y la constancia.

La virtud como hábito

Actuar con virtud es actuar con excelencia. Ninguna virtud es innata; es un hábito voluntario y libre que implica deliberación y elección. Aristóteles define dos tipos de virtudes:

  • Virtudes dianoéticas: Basadas en el pensamiento y la parte racional (sabiduría y prudencia).
  • Virtudes éticas: Basadas en la voluntad y la parte sensitiva (justicia, fortaleza y templanza).

Política y Bien Común

Si la finalidad del individuo es la felicidad, la finalidad de un gobierno justo debe ser alcanzar el bien común. Aristóteles clasifica los regímenes políticos según su justicia:

  • Regímenes justos: Monarquía, aristocracia y politeia.
  • Regímenes injustos: Tiranía, oligarquía y democracia (cuando se centran en intereses particulares).

El papel del filósofo y la ciudad

Para Aristóteles, el filósofo debe enseñar a los legisladores qué leyes son las mejores para cada circunstancia. La ciudad debe ser autárquica y buscar siempre la Eudaimonia. Como sostiene el autor, solo los dioses o las bestias pueden vivir apartados de la comunidad; el ser humano, por naturaleza, requiere de la vida en sociedad para alcanzar su máximo bien personal, que coincide con el bien común.

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