09 Jun

La poesía social (años cincuenta)

En la década de 1950, la poesía abandona la preocupación exclusivamente individual para centrarse en los problemas colectivos.

Características

  • Denuncia de las desigualdades sociales.
  • Crítica a la falta de libertad.
  • Lenguaje sencillo y comunicativo.
  • Función transformadora de la literatura.
  • El poeta se convierte en portavoz de la sociedad.

Otras tendencias poéticas

Grupo Cántico

Movimiento de carácter esteticista que busca la perfección formal y un lenguaje elaborado.

Postismo

Corriente vanguardista que pretende renovar la poesía mediante la imaginación, el humor y la libertad expresiva.

Carmen Conde

Fue la primera mujer que ingresó en la Real Academia Española. Su poesía gira en torno al amor y las inquietudes humanas.


Nos referimos a la poesía arraigada cuando hablamos de una poesía escrita por poetas afines al régimen. Esta poesía trata temas intemporales —amor, familia, patria…— que se alejan de la realidad social de la época. Esta corriente quería retomar las formas clásicas, como el soneto. Los autores de esta poesía daban una visión optimista y esperanzada. Destacan autores como Leopoldo Panero y José García Nieto.

La Generación de los 50

Los poetas de esta generación entienden la poesía como un instrumento de conocimiento y experiencia personal.

Características

  • Tono conversacional.
  • Lenguaje sencillo y coloquial.
  • Reflexión sobre la vida cotidiana.
  • Equilibrio entre la experiencia individual y la realidad social.

Los Novísimos

Aparecen a finales de los años sesenta y suponen una ruptura con la poesía social.

Características

  • Experimentalismo formal.
  • Culturalismo.
  • Influencia del cine, la música y la cultura de masas.
  • Abundancia de referencias literarias y artísticas.
  • Renovación del lenguaje poético.

Por otra parte, nos referimos a la poesía desarraigada cuando hablamos de esa poesía en la que los poetas describen una realidad inhóspita. Se habla sobre las miserias de la vida, las injusticias y las adversidades de la existencia, con angustia y un tono desgarrador.

2.- El pensamiento existencialista de posguerra se cuestiona nuestra existencia, nuestro sentido en la vida y el papel del ser humano. Algunos autores tratan sobre el porqué de nuestra existencia. Este pensamiento era impulsado, además, por las numerosas pérdidas de la Guerra Civil.

La novela de posguerra

La novela de los años cuarenta

Tras la Guerra Civil se impone una narrativa de orientación realista marcada por el pesimismo existencial.

Características

  • Ambientes grises y opresivos.
  • Personajes marginados o frustrados.
  • Reflexión sobre la condición humana.
  • Narración tradicional.

La novela social de los años cincuenta

La narrativa de esta década se centra en los conflictos sociales y la denuncia de las injusticias.

Características

  • Realismo objetivo.
  • Narrador impersonal.
  • Personaje colectivo.
  • Concentración temporal y espacial.
  • Lenguaje sencillo y coloquial.
  • Retrato fiel de la sociedad española.

La novela experimental de los años sesenta

La novela social entra en crisis y surge una narrativa innovadora influida por las corrientes europeas e hispanoamericanas.

Características

  • Multiplicidad de puntos de vista.
  • Ruptura de la linealidad temporal.
  • Monólogo interior.
  • Flashback o retrospección.
  • Anticipaciones temporales.
  • Renovación lingüística y sintáctica.
  • Participación activa del lector en la interpretación.

3.- Durante el franquismo se dan diferentes tipos de teatro.

En los años cuarenta y cincuenta encontramos la alta comedia, que es un teatro de evasión que trata temas burgueses.

El teatro humorístico se acerca al humor intelectual; antes de él estuvieron las vanguardias y, después, el teatro del absurdo. Destacan como autores Enrique Jardiel Poncela y Miguel Mihura.

El teatro social pretende acercarse a la realidad, denunciando las injusticias, las desigualdades sociales, la falta de libertad y la falta de autenticidad de la sociedad de la época. Destaca Antonio Buero Vallejo.

En los años sesenta encontramos el teatro experimental, que se vuelve una forma de conocimiento donde los autores explicaban sus propias experiencias. Destacan José Ruibal y Fernando Arrabal. En sus obras se daba menos importancia a los personajes y al drama, que actuaban como soporte del mensaje del autor. También se usan recursos simbólicos y escenográficos que acercaban al espectador al escenario. Hubo una renovación en la puesta en escena con nuevos efectos mecánicos que denunciaban la deshumanización de la sociedad.

Encontramos también el teatro independiente, que solía ser representado en las llamadas «salas alternativas», como naves industriales o al aire libre (en la calle). Destacan los grupos Els Joglars, Comediants y La Fura dels Baus.

Obras y autores destacados (1975-2013)

  • Te deix, amor, la mar com a penyora (1975), de Carme Riera
  • Cavalls cap a la fosca (1975), de Baltasar Porcel
  • Uf, va dir ell (1978), de Quim Monzó
  • L’hora violeta (1980), de Montserrat Roig
  • Pedra de tartera (1985), de Maria Barbal
  • Camí de sirga (1988), de Jesús Moncada
  • La salvatge (1994), de Isabel-Clara Simó
  • La pell freda (2002), de Albert Sánchez Piñol
  • Societat limitada (2002), de Ferran Torrent
  • Les veus del Pamano (2004), de Jaume Cabré
  • El professor d’història (2008), de Joan F. Mira
  • Cançons d’amor i de pluja (2013), de Sergi Pàmies

Principales líneas creativas

  • Un nuevo protagonismo femenino.
  • Un mundo (rural) desaparecido.
  • La búsqueda histórica.
  • Retrato social.
  • Una nueva ciencia ficción.

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