05 Feb
Los Gobiernos de la Democracia (1979-2004)
1. Gobiernos de la U.C.D. (1979-1982)
a) El Gobierno de Adolfo Suárez (1979-1981)
Cumplida su tarea constituyente, las Cortes fueron disueltas y se convocaron nuevas elecciones para el 1 de marzo de 1979. Las urnas volvieron a dar la victoria a la U.C.D. de Suárez con el 48% de los votos emitidos, seguida por el Partido Socialista con el 35,5%. A distancia se situaban el Partido Comunista con el 10,8% y Coalición Democrática con el 5,9%. Nueve formaciones regionalistas, encabezadas por CiU, entraron en el Congreso. Con estos resultados, Suárez procedió a la formación de un nuevo Gobierno.
En marzo de 1980 se celebraron las 1ªs elecciones autonómicas en ambas comunidades, que dieron el triunfo a los nacionalistas en los dos casos: Convergència i Unió (CiU), con Jordi Pujol a la cabeza en Cataluña, y el Partido Nacionalista Vasco (P.N.V.) en el País Vasco. Estos resultados aumentaron las tensiones entre los “barones” de distintas tendencias políticas integradas en la U.C.D. También crecieron las críticas al Presidente Suárez.
Entretanto, el P.S.O.E. presentó una moción de censura al Gobierno, lo que aumentó el prestigio del líder socialista, Felipe González, ante la opinión pública. Los problemas de Suárez aumentaron cuando intentó que las nacionalidades históricas consiguieran su autonomía por la vía rápida del artículo 151 y las regiones por la vía lenta del artículo 143.
El referéndum de Andalucía fue el 1º descalabro importante de Suárez. A estas dificultades se le unieron la debilidad del gobierno al no tener mayoría absoluta, la presión de la oposición, la conflictividad social, el terrorismo y las disputas internas de la UCD.
La división y las críticas en el seno de la U.C.D. prosiguieron. Finalmente, el 29 de enero de 1981, Suárez presentó la dimisión.
b) El Gobierno de Calvo Sotelo (1981-1982)
Para suceder a Suárez en la presidencia del Gobierno fue designado Leopoldo Calvo Sotelo. Durante la sesión de investidura en Cortes, se produjo la reacción más grave contra el proceso democrático: el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Un grupo de guardias civiles y algunas unidades militares secuestraron al Gobierno y al Congreso de los Diputados.
Se tramitó el ingreso de España en la OTAN, aprobado con la oposición del P.S.O.E. y otras fuerzas políticas de izquierda. Esta oposición, unida a nuevas divisiones dentro del partido, debilitaron el apoyo social a la U.C.D. Se convocaron nuevas elecciones en octubre de 1982, que pusieron fin a la etapa centrista al ser ganadas por el P.S.O.E.
2. Los Gobiernos del PSOE (1982-1996)
a) El Ascenso Socialista
Las elecciones del 28 de octubre de 1982 dieron el triunfo al P.S.O.E., con el mensaje electoral del “cambio” y el líder Felipe González Márquez, con la mayoría absoluta en las Cortes Generales. Esta mayoría absoluta, repetida en las elecciones de 1986 y de 1989, permitió al P.S.O.E. gobernar en solitario a lo largo de una década.
La 2ª fuerza más votada, el Partido Popular, lideró la oposición desde la derecha, si bien prestó su apoyo en campos como seguridad, desarrollo autonómico o relaciones internacionales. Izquierda Unida (IU), coalición dirigida por el P.C.E., representó la oposición por la izquierda.
b) El Gobierno del PSOE (1982-1996)
Este periodo representó la consolidación democrática de España. Su amplia victoria electoral tuvo gran trascendencia, pues por primera vez llegaba al poder en solitario el partido socialista.
Los socialistas habían evolucionado durante la Transición. En congreso extraordinario de 1979 abandonaron la denominación de partido marxista y se abrieron a otras corrientes progresistas. El «bipartidismo imperfecto» que había dominado hasta entonces la escena política dio paso a un sistema de partido dominante.
El PSOE se configuró como una organización bien articulada, y ganó 3 elecciones consecutivas con mayoría absoluta. En 1993, en contra de lo que pronosticaban las encuestas, volvieron a ganar, sin mayoría absoluta, por lo que gobernaron con los apoyos de PNV, CiU y Coalición Canaria. En 1996, perdieron.
Esta amplia permanencia en el poder se explica por la política practicada por el PSOE y por la debilidad de la oposición, con la desaparición de UCD y la crisis y refundación del PP e IU. A nivel general se puede considerar que la política llevada a cabo por los socialistas fue «pragmática y moderada». Con sus reformas no se rompió el entendimiento con los tradicionales poderes económicos e institucionales, combinando las medidas liberales en economía y socialdemócratas en política social. No obstante, ello le llevaría al enfrentamiento con los sindicatos.
Actuación Económica
En 1982, los socialistas, con Miguel Boyer como Ministro de Economía, se dedicaron a luchar contra la inflación, a través de una política de ajuste y liberalizando la economía. Además, intensificaron la reconversión industrial y flexibilizaron el mercado laboral. Estas tres medidas económicas le acarrearon bastantes críticas políticas, pero consiguieron sacar a España de la crisis económica que vivía desde el 73. Así aumentó la inversión extranjera en España, subió fuertemente la producción industrial, se incrementó el turismo y se hicieron innumerables obras públicas. La inflación bajó, el PIB creció a un ritmo anual del 4,5% y el paro también descendió. Esta expansión económica tuvo muchas consecuencias políticas.
A finales de la década de los 80 se concentraron todos los esfuerzos económicos para preparar la Olimpiada de Barcelona y la Expo del 92 de Sevilla. Desde 1992, la economía española empezó a mostrar claros síntomas de recesión. Desde 1993 toda política económica se orientó a conseguirlos creando el Plan de Convergencia con Europa. Dicho objetivo lo conseguiría ya el gobierno de Aznar.
Política Reformista
Se impulsaron medidas legislativas que ampliaban derechos y libertades como la objeción de conciencia o la despenalización. La reforma de las Fuerzas Armadas redujo el ejército y lo hizo más operativo, imponiendo la supremacía del poder civil sobre el militar, consiguiendo disipar temores de golpe de Estado y consolidar el protagonismo civil. Se cerró el mapa autonómico en 1983. Uno de los grandes éxitos de la política socialista fue la extensión del «Estado del Bienestar», fundamentalmente en tres campos.
Política Exterior
Los dos objetivos principales fueron la Comunidad Europea y la OTAN, y en un segundo plano el mundo iberoamericano y el Mediterráneo. Desde el inicio de la Transición, Suárez había solicitado el ingreso en la Comunidad Europea, pero las negociaciones no avanzaban. De la mano de Fernando Morán, ministro de Asuntos Exteriores, se estrecharon relaciones con Francia y Alemania. El 1 de enero de 1986 España era ya un nuevo miembro de Europa de los doce, terminando así nuestro secular aislamiento internacional. Con respecto a la OTAN, el PSOE cambió de postura.
La Crisis
La política económica supuso que se rompieran las tradicionales buenas relaciones con los sindicatos más importantes (UGT y CCOO). La huelga general convocada por estos en 1988 resultó ser todo un éxito de convocatoria. A esta huelga general le siguieron dos más; en 1992 y en 1994.
Estos problemas de los socialistas se vieron incrementados a medida que llegaban noticias de los primeros casos de corrupción económica… que empañaron la imagen del partido. Además, se produjo una fuerte división interna en el PSOE. En 1993 Felipe González se vio obligado a adelantar elecciones debido a una serie de problemas. Las elecciones fueron ganadas por el PSOE sin mayoría, siendo necesario apoyarse para gobernar en partidos nacionalistas. Era, por tanto, un gobierno débil. El apoyo fundamental le vino de CiU.
El intento de regeneración política con la inclusión de jueces independientes como Garzón fracasó. El PP e IU arreciaban sus críticas y el enfrentamiento y la crispación política llegó a mayores cotas desde el restablecimiento de la democracia. A esta crispación política se unieron el descubrimiento de nuevos casos de corrupción y el papel de una parte de la prensa.
La crispación política llegó a tal grado que amenazó aspectos de la propia seguridad del Estado. En este ambiente, CiU retiró su apoyo al gobierno y este convocó elecciones generales para el 96. El PP ganó las elecciones, pero sin mayoría absoluta.
3. Los Gobiernos del Partido Popular (1996-2004)
Las elecciones del 3 de marzo de 1996 dieron una ajustada victoria al PP. José María Aznar fue nombrado presidente del Gobierno, pero para gobernar necesitó el apoyo parlamentario de los catalanistas de CiU y de los regionalistas canarios. El PP no se dedicó a hacer una contraofensiva legislativa sobre la labor de gobierno de los socialistas.
La recuperación económica que se inició en 1995 se consolidó en los años del PP. La política antiinflacionista y de rigor presupuestario practicada por Rodrigo Rato y la excelente coyuntura internacional posibilitaron una etapa de crecimiento económico. Por otra parte, el PP aceleraría el proceso de privatización de empresas públicas procedentes del INI y de flexibilización del mercado laboral, ambas políticas habían sido iniciadas por el PSOE, pero el PP las profundizó.
El PP culminó la política de profesionalización de las Fuerzas Armadas, reduciendo efectivos militares y suprimiendo el servicio militar obligatorio. En política exterior continuaron la misma línea de los socialistas. Así la base fue la UE y la OTAN; España participó en la guerra de Kosovo.
En esta situación se radicalizaron y pusieron el techo de sus reivindicaciones muy alto, conscientes los partidos nacionalistas de los buenos resultados electorales que ello les deparaba. Si con los catalanes las relaciones se recondujeron, con el PNV las relaciones se tensaron progresivamente. Tras el pacto de Lizarra y la tregua de ETA, las posturas del PNV y PP se distanciaron. En 1999 ETA volvía al terrorismo, el PP y PSOE firmaron un pacto antiterrorista y las relaciones del PNV con el PP fueron enturbiándose progresivamente. El PP, al contrario que el PSOE cuando estuvo en el gobierno, optó por una línea dura contra el PNV.
Los problemas más graves de estos años fue la llegada de un gran número de inmigrantes.
En el tema del terrorismo hay que destacar que, entre septiembre de 1998 y noviembre de 1999, ETA decretó una tregua y se iniciaron contactos entre el gobierno y la organización terrorista. ETA rompió la tregua y reemprendió sus acciones violentas.
El 12 de marzo de 2000 se celebraron nuevas elecciones generales, que dieron una abrumadora victoria al PP. El nuevo gobierno Aznar aprobó, con un amplio apoyo, la nueva financiación autonómica. Sin embargo, fueron muy discutidas la Ley de Extranjería, el Plan Hidrológico Nacional, la Ley de Universidades, la Ley de la Calidad de la Enseñanza (LOCE) y el apoyo a EE. UU. en la guerra de Irak.
Por su parte, el P.S.O.E. inició un proceso de reestructuración. José Luis Rodríguez Zapatero fue elegido nuevo líder del partido. Las elecciones del 14 de marzo de 2004, y tras el brutal atentado terrorista de Al Qaeda en Madrid, dieron la mayoría a José Luis Rodríguez Zapatero con 164 diputados frente a 148 del PP. El 17 de abril fue proclamado como presidente del Gobierno, el 5º de la democracia.

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