07 May

Lírica de los 70 a nuestros días

Tras la muerte de Franco, se inicia una nueva etapa con cambios que transformaron la sociedad española y que afectaron tanto a la creación como a la recepción de la literatura. La democracia española es saludada por los poetas veteranos que retornan del exilio o se despojan de su exilio interior, con obras como Versos sueltos de cada día (Rafael Alberti) o El otoño de las rosas (Francisco Brines). Durante la Transición española, conviven poetas de distintas edades y tendencias. Se frenan los excesos culturalistas y se inician rutas que conducen a una poesía más personal.

Poetas destacados son Julio Llamazares, Blanca Andreu, Luis García Montero, Felipe Benítez Reyes o Jon Juaristi, en los que encontramos una poesía de la experiencia con una mirada crítica hacia el mundo actual. Destaca en la Generación del 80 la pluralidad de autores y corrientes poéticas: Neosurrealismo, Minimalismo o Conceptualismo, Neoerotismo, entre otros.

Los Novísimos y otras tendencias

Los Novísimos continúan con sus experimentaciones formales. Como contraste al esteticismo de los culturalistas, pasan a formar parte del panorama literario nuevas tendencias representadas por prestigiosos profesores universitarios: Leopoldo de Luis Urrutia cultiva la metapoesía y Luis Alberto de Cuenca se convierte en el poeta más cantado de la Movida madrileña (por artistas como Loquillo), entre otros.

En los últimos años, destacan figuras como Antonio Colinas, Antonio Carvajal, José Miguel Ullán, Jenaro Talens, Luis Alberto de Cuenca, Jaime Siles y Luis Antonio de Villena. Existen diversas tendencias: Experimentalismo, Culturalismo, Clasicismo, Neobarroquismo, Metapoesía, Minimalismo, Antirretoricismo y la poética del silencio. En una línea surrealista se encuentra Blanca Andreu.

En nuestros días, la poesía de la experiencia es una de las líneas más cultivadas, acaparando numerosos premios poéticos. Se basa en los recuerdos de la infancia o adolescencia, con temas y un lenguaje siempre apegados a la realidad. Destacan autores como Andrés Trapiello y Justo Navarro.

La Generación del 27

La Generación del 27 se originó en una reunión en Sevilla para conmemorar el centenario de la muerte de Luis de Góngora. Aunque no todos participaron, fue un factor fundamental de cohesión. Destacados miembros incluyen a Las Sinsombrero, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso, Jorge Guillén, Pedro Salinas y Gerardo Diego. Estos escritores se vincularon artística y personalmente, frecuentando los mismos cafés para tertulias literarias. La Revista de Occidente, de José Ortega y Gasset, fue un importante medio de difusión de sus obras.

Características y evolución

Estos poetas comparten la búsqueda de equilibrio entre tradición e innovación, combinando lo culto y lo popular, y concentrándose en su obra como medio de transformación social. Destacan por su atención a la forma, el uso de metáforas, la variedad de ritmos y estrofas, y el empleo de técnicas literarias avanzadas. Abordan temas como:

  • El mundo moderno y la experiencia cotidiana.
  • El amor como sentido de la existencia.
  • La naturaleza ligada a la nostalgia por un pasado perdido.
  • El conflicto entre realidad y deseo.
  • La reflexión existencial sobre la muerte y el fluir del tiempo.
  • Cuestiones políticas y sociales.

En su evolución literaria, se inclinan por el vanguardismo hasta 1927, se centran en cuestiones humanas entre 1927 y 1939, y después de 1939, el grupo se fragmenta debido al fin de la Guerra Civil y el exilio, persistiendo la nostalgia como elemento común.

Etapas principales

  • Primera etapa (hasta 1927): Predominio de la poesía pura sin sentimentalismo, con un intento de recuperar modelos formales de la poesía clásica.
  • Segunda etapa (1927-1936): Enfocada en humanizar la poesía, influenciada por el surrealismo como herramienta de protesta política y social. Se convierte en uno de los movimientos artísticos más importantes de la literatura española.
  • Tercera etapa (después de la Guerra Civil): Desintegración del grupo debido al exilio forzado. La muerte de Lorca y la partida de los escritores resultan en evoluciones personales marcadas por la nostalgia por España, el dolor y la soledad.

Autores y obras clave

  • Pedro Salinas (1891-1951): La voz a ti debida.
  • Jorge Guillén (1893-1984): Cántico.
  • Federico García Lorca (1898-1936): Canciones, Romancero gitano.
  • Gerardo Diego (1896-1987): Versos humanos.
  • Vicente Aleixandre (1898-1984): Pasión por la tierra.
  • Dámaso Alonso (1898-1990): Poemillas de la ciudad.
  • Rafael Alberti (1902-1999): Marinero en tierra.
  • Luis Cernuda (1902-1963): Los placeres prohibidos.

Poesía de Posguerra

La Guerra Civil Española supuso una ruptura violenta en todos los órdenes de la vida, particularmente en la poesía. El panorama lírico quedó marcado por la contienda, el exilio y la política cultural del régimen franquista.

Década de los 40: Arraigo y Desarraigo

Ante la falta de libertades y la censura, la lírica regresó a temas tradicionales. En este contexto surgen dos corrientes:

  • Poesía Arraigada: Conformista con la situación, preocupada por la perfección formal, con temas familiares, religiosos y patrióticos. Autores: Leopoldo Panero (Escrito a cada instante) y Luis Rosales (La casa encendida).
  • Poesía Desarraigada: Crítica con el panorama social, trata temas como la soledad, la muerte y la violencia con una religiosidad crítica. Autores: Dámaso Alonso (Hijos de la ira) y Vicente Aleixandre (Sombra del paraíso).

La poesía de estos años se desarrolló en torno a tres revistas fundamentales: Escorial (poesía intimista), Garcilaso (apoyo oficial al régimen) y Espadaña (reflejo de la desgarradora realidad española).

Década de los 50 y 60: Poesía Social y del Conocimiento

Durante la década de 1950, la relajación de la censura propició el auge de la poesía social, que busca ser un testimonio crítico para transformar la realidad. Destacan Blas de Otero y José Hierro.

A finales de los cincuenta, aparece un nuevo grupo que se desplaza de lo colectivo a lo personal, buscando una mayor elaboración del lenguaje. Autores: Ángel González (Tratado de urbanismo) y Claudio Rodríguez (Don de la ebriedad).

1970: Los Novísimos

En 1970, J.M. Castellet publicó la antología Nueve novísimos poetas españoles, incluyendo a Pere Gimferrer y Ana María Moix. Sus características principales son el alejamiento de la realidad inmediata, la preocupación por la calidad artística y el regreso a la experimentación vanguardista (collage, escritura automática).

Lírica Modernista y Vanguardista

A finales del siglo XIX, surgió un cambio en la mentalidad artística que recuperó principios románticos como la originalidad y la libertad creadora. Los movimientos de vanguardia revolucionaron el panorama, influidos por la crisis cultural y el Desastre del 98.

El Modernismo

Liderado por Rubén Darío, el Modernismo tuvo dos tendencias:

  • Parnasianismo: Partidario del «arte por el arte» y la belleza ornamental.
  • Simbolismo: Búsqueda de la realidad tras las apariencias mediante un lenguaje simbólico.

En España, los frutos más destacados fueron Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez. Machado pasó de una etapa de sentimientos universales (Soledades) a una más crítica con el paisaje castellano. Por su parte, Juan Ramón Jiménez evolucionó desde influencias becquerianas hacia una poesía intelectual y mística.

Las Vanguardias y la Generación del 14

Alrededor de 1914 surge la Generación del 14, que reacciona contra el sentimentalismo. Posteriormente, desde los años 20, irrumpen las vanguardias europeas (Futurismo, Cubismo, Dadaísmo, Surrealismo) con un vitalismo antirracionalista.

En España, el Ultraísmo (liderado por Rafael Cansinos Assens, Ramón Gómez de la Serna y Guillermo de la Torre) fue la versión local, destacando la importancia de la metáfora y la supresión de lo narrativo. También destacó el Creacionismo, que incorporaba imágenes sorprendentes y eliminaba lo accesorio.

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