29 Ene

La Novela Social de los Años 50: Realismo Testimonial y Crítico

En los años 50, la novela existencial da paso a una novela social que refleja los recuerdos de la guerra, el mundo rural y los conflictos de la vida colectiva, con una clara intención ético-social. Los personajes son variados y sus temas principales abarcan la dureza de la vida, las miserias de la sociedad, la soledad, la guerra y sus consecuencias.

Predominan dos enfoques principales: el realismo testimonial y el realismo crítico, ambos superando técnica e ideológicamente a la novela existencialista. Algunas de las innovaciones más destacadas son:

  • Narración lineal y montaje en secuencias.
  • Punto de vista objetivo y diálogos omnipresentes.
  • Obras ambientadas en la época contemporánea del autor.
  • Lenguaje con coloquialismos y uso del estilo directo.

El Realismo Testimonial: Objetividad y Memoria

El realismo testimonial es un género literario con carácter historiográfico pero objetivo, donde el narrador presenta la realidad sin apenas intervención. En esta corriente destacan las obras Los bravos, de Jesús Fernández Santos, y El Jarama, escrita por Rafael Sánchez Ferlosio (1927-2019) en 1954.

El Jarama trata, desde una postura objetivista aunque no neutral, dos narraciones paralelas que transcurren en dieciséis horas de un domingo de agosto, destacando por sus descripciones minuciosas y diálogos de gran calidad. Los personajes de la obra se dividen en cuatro grupos:

  • Luci: Protagonista de su relato, quien acude a pasar un domingo al Jarama y muere ahogada en el río.
  • Mauricio: Dueño del bar de San Fernando de Henares.
  • Los pueblerinos: Personas amables que comentan diversas historias.
  • Los jóvenes de Madrid: Caracterizados como alocados, regresan apesadumbrados tras la muerte de Luci.

La obra emplea un lenguaje coloquial con abreviaturas y un narrador en tercera persona. Finalmente, tras los distintos relatos, el libro concluye con la misma descripción del Jarama con la que comenzó, cerrando una estructura circular.

El Realismo Crítico y la Denuncia Social

Por otro lado, el realismo crítico es un enfoque de la novela realista donde la denuncia social es explícita. Destacan obras como Las afueras, de Luis Goytisolo, y La colmena, escrita por Camilo José Cela (1916-2002) en 1951, aunque debido a la censura no se publicó en España hasta 1955.

La colmena se compone de seis capítulos con secuencias cortas que desarrollan episodios simultáneos y un epílogo, formando un conjunto de vidas cruzadas. El autor trató de reflejar la realidad social sin ser neutral, unas veces limitándose a describir desde fuera y otras adoptando una actitud omnisciente. La novela se inicia en un café de Madrid, epicentro de las diferentes historias, donde los más de trescientos personajes representan principalmente a la clase media-baja, con sus ilusiones, proyectos, situaciones inestables y futuros inciertos.

La Renovación de los Años 60: La Novela Experimental

A partir de 1960, los autores expresan su cansancio respecto al realismo, denominando a sus escritores como la “generación de berza”. Influenciados por aportaciones extranjeras, la novela experimental se convierte en el tipo dominante. Las obras clave de este periodo son:

  • Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes.
  • Tiempo de silencio, de Luis Martín-Santos.
  • Últimas tardes con Teresa, de Juan Marsé.
  • Señas de identidad, de Juan Goytisolo.

Las características principales de esta corriente incluyen estructuras complejas, el uso del monólogo interior, narraciones en primera y tercera persona, el estilo indirecto libre, un uso anticonvencional de los signos de puntuación, la estructuración en secuencias, una acción mínima, el presente como tiempo narrativo principal y un marcado esteticismo.

Autores Fundamentales del Experimentalismo

Luis Martín-Santos (1921-1964)

Escritor y psiquiatra nacido en Marruecos, su obra principal es Tiempo de silencio, la cual inicia la corriente experimental. Ambientada en Madrid, narra la historia del médico Pedro, quien se ve implicado en un aborto clandestino en un suburbio de chabolas que termina en muerte. Tras ser detenido y puesto en libertad, sufre la venganza de un chabolista. La obra es una denuncia de la situación social de España donde lo esencial no es el argumento, sino su tratamiento técnico y su amplia gama de registros lingüísticos.

Juan Marsé (1933-2020)

Destacó por un enfoque intimista y autobiográfico. Su novela más importante es Últimas tardes con Teresa (1966), que narra la relación entre un joven «charnego» condenado al fracaso y una joven de buena familia con ideas comunistas. El éxito de la obra radica en el complejo personaje de Manolo («Pijoaparte»), capaz de todo por dinero. Es una novela tradicional con argumento lineal, a pesar del uso del flashback y ciertas digresiones que acentúan la omnisciencia del narrador.

Juan Goytisolo (1931-2017)

Intelectual cuyas primeras novelas retratan el atraso y la opresión de la posguerra. Su evolución narrativa se divide en tres etapas:

  1. Realismo poético: Iniciado con Juegos de manos, se mueve entre el compromiso social y una visión idealista, con la infancia como tema recurrente.
  2. Realismo crítico: Intensifica la denuncia social y el objetivismo, destacando la trilogía El mañana efímero.
  3. Experimentalismo: Supera el realismo social con innovaciones como el uso de todas las personas gramaticales, el francés, distintos registros y la ampliación del espacio narrativo, especialmente en Señas de identidad.

Miguel Delibes: Ética, Naturaleza y Castilla

Miguel Delibes (1920-2010) fue un galardonado novelista, doctor en Derecho, catedrático y director de El Norte de Castilla. Su obra plantea una caricatura crítica de la sociedad burguesa vista desde abajo, abarcando desde novelas como Los santos inocentes hasta relatos como La partida.

En su narrativa se distinguen dos estilos:

  • Estilo tradicional: Predomina la narración clásica, ideas centrales, análisis introspectivo y temporalidad lineal (ej. La sombra del ciprés es alargada).
  • Estilo moderno: Menos argumento, donde el autor expone personajes y situaciones que conducen a una temporalidad retrospectiva (ej. El camino).

Sus personajes evolucionan desde una primera época, con narrador omnisciente que emite juicios, hacia una segunda época de estilo indirecto libre donde los personajes se presentan solos. Los ejes de su obra incluyen el sentido ético, la concepción cristiana, la crítica al capitalismo deshumanizado, la defensa del mundo rural y un lenguaje caracterizado por el coloquialismo y la sencillez.

Temas como la naturaleza, la muerte, Dios y la injusticia social se proyectan en diversas críticas: social (Los santos inocentes), ecológica, política (Cinco horas con Mario), conductual (Aún es de día) y educativa (El príncipe destronado).

La Narrativa en la Democracia y el Resurgimiento del Cuento

La implantación del sistema democrático trajo una liberación literaria: se publicaron obras censuradas y se recuperó la narrativa del exilio. Coexistieron autores del experimentalismo y el realismo social con nuevas generaciones, incluyendo una importante incorporación de mujeres como Rosa Montero.

El cuento resurge en los años 80 gracias al marketing editorial y los premios literarios. Destacan autores como:

  • Jesús Fernández Santos: Cabeza rapada.
  • Ignacio Aldecoa: Caballo de pica.
  • Ana María Matute: El polizón de Ulises.
  • José María Merino: Cuentos del reino secreto.
  • Almudena Grandes: Modelos de mujer.

Se percibe la influencia de maestros como Chéjov, Maupassant, Cortázar o Borges. Los tipos fundamentales de cuento son: líricos, teóricos/ensayísticos, dramáticos, fantásticos y realistas.

El Microrrelato: Brevedad y Postmodernidad

El microrrelato alcanzó su auge en las últimas décadas del siglo XX. Es un texto breve en prosa, de naturaleza ficcional, que utiliza un lenguaje preciso y la elipsis para contar una historia. Referentes españoles incluyen a Ramón Gómez de la Serna, Juan Ramón Jiménez y Max Aub.

Hoy destacan colecciones como Historias mínimas (Javier Tomeo), El cogedor de ancianos (José Jiménez Lozano), Los males menores (Luis Mateo Díez) o Articuentos (Juan José Millás). Sus rasgos principales son:

  • Narratividad e hiperbrevedad.
  • Estructura simple y personajes esquemáticos.
  • Condensación temporal e intertextualidad.
  • Uso de la ironía, la parodia y la metaficción.
  • Exigencia de un lector activo y conexión con la posmodernidad.

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