16 Mar

El Nacimiento del Impresionismo: Capturando la Fugacidad

Su historia comienza en 1874 en el taller del fotógrafo Nadar, donde se mostraron cuadros de varios pintores impresionistas. Como ocurrirá más adelante en las vanguardias históricas, el nombre de este movimiento surgió de un comentario despectivo que más tarde los propios artistas adoptaron con orgullo.

Pioneros y Técnica Revolucionaria

Artistas como Monet, Manet, Renoir, Degas, Pissarro y Sisley aportaron una nueva forma de mirar y de contemplar la naturaleza, intentando captar la luz y cómo esta incide sobre el paisaje. Para poder mantener la potencia de la impresión tenían que pintar con gran rapidez, utilizando una pincelada suelta y sustituyendo el dibujo por el color.

  • El color ya no se mezclaba en la paleta del pintor, sino que mediante toques muy próximos entre sí conseguían que fuera el ojo del espectador el que fusionara los tonos al mirar el cuadro a cierta distancia.
  • En ocasiones incluso realizaron series del mismo tema cambiando solamente los matices de luz y color, con el objetivo de recoger la impresión fugaz de un instante.
  • Los impresionistas comenzaron a pintar al aire libre (a «plein air«) gracias a la pintura de tubo al óleo, que tardaba más tiempo en secarse.

La Modernidad Temática

Pero lo verdaderamente moderno de este movimiento es que actualizó los temas, atreviéndose a mostrar lo cotidiano. Al elegir escenas de la vida diaria contribuyeron a que el cuadro se valorara estrictamente por sus cualidades plásticas y no por la narración de sus temas, lo que tuvo una importancia fundamental para las vanguardias.

La mayor preocupación de los impresionistas es la representación de la luz. Los colores se yuxtaponen en el lienzo para que sea la retina del espectador la que los mezcle. Utilizan una pincelada suelta que les permite pintar con más rapidez.

Artistas Destacados por Movimiento

  • Romanticismo: Goya, Friedrich, Constable, Turner, Géricault, Delacroix.
  • Impresionismo: Manet, Monet, Pissarro, Morisot, Cassatt.

El Romanticismo: Sentimiento, Naturaleza y Sublimidad

1. Caspar David Friedrich: El Paisaje Alegórico

Este cuadro pertenece al artista alemán Friedrich y se enmarca dentro del Romanticismo, cuando la Revolución francesa y las guerras napoleónicas azotan Europa y se produce la crisis interna de los sistemas del Antiguo Régimen, todo esto provoca la pérdida de la fe en la Razón. Como reacción, aparece una nueva sensibilidad que se caracteriza por conceder un valor primordial al sentimiento, la exaltación de las pasiones, la intuición, la creatividad, la libertad imaginativa y al individuo.

Friedrich introdujo el Romanticismo en Alemania. Sus paisajes alegóricos, que muestran el valor romántico de lo sublime, ilustran cielos tormentosos, nieblas matinales y ruinas góticas, todo muy del gusto del Romanticismo alemán. Su interés principal como artista era la naturaleza, y a veces ubicar al ser humano empequeñecido en contraste con extensos paisajes. Siempre sufrió depresiones y trastornos mentales, que en realidad influyeron en su trabajo. Los paisajes de Friedrich reflejan su tormentoso paisaje interior. Friedrich perteneció a esa primera generación de artistas libres, que no pintaban por encargo. Altas montañas, enormes cielos… Se inspiró en los paisajes reales pero desde puntos de vista inéditos hasta ahora. Su obra fue muy apreciada durante el Romanticismo. Hoy es una de las figuras claves del arte alemán de antes del siglo XX junto a Durero.

2. La Esencia del Paisaje Romántico

El Romanticismo es, ante todo, una manera de sentir. Se descubre la naturaleza y se cultiva el género del paisaje: paisajes fantásticos, imaginativos, evocados, etc. Hasta el Romanticismo el paisaje era considerado un arte menor; los pintores románticos pintan el paisaje y a través de él transmiten estados de ánimo; el hombre dominado por lo infinito de la naturaleza, ante la que parece relegado y oprimido.

Los paisajistas alemanes, con Friedrich a la cabeza, proponen el paisaje espiritual. La obra sigue los parámetros románticos de la época: el paisaje es el protagonista de la obra, con su inmensidad lo envuelve todo. Sin embargo, no hablamos de un paisaje cercano al hombre habitado por este, más bien todo lo contrario. Las escenas naturales que Friedrich representa en sus cuadros son, casi siempre, paisajes aislados, alejados del hombre y de la civilización, que nos llevan a un estado espiritual. Sus pinturas transmiten una gran espiritualidad. El pintor se muestra a lo largo de su carrera muy cercano a este tipo de representaciones; la naturaleza es una constante en toda su producción y esta siempre aparece envuelta en un halo de misterio. Algunas obras en las que se hace patente el interés del pintor por los paisajes naturales son Mar de hielo o Los acantilados de Rügen. Sus pinturas reflejan un dominio de la luz, la perfecta composición y realismo de los detalles.

3. Composición y Expresión en Friedrich

Aunque en la pintura del Romanticismo las composiciones tienden a ser dinámicas, marcadas por las líneas curvas y los gestos dramáticos, Friedrich prefiere los esquemas geométricos más reposados. En este cuadro la composición es simétrica y predominan la gama de colores fríos. Friedrich representa una figura aislada y envuelta en la soledad y el silencio. El detalle y la minuciosidad cobran fuerza en la obra de Friedrich.

La gradación tonal va desde los colores más cálidos en primer plano a otros más fríos en el fondo y destacando el negro de los ropajes del caminante. Delicadas tonalidades azules combinadas con los tenues rosas le dan una armonía cromática al cuadro. El contraste con estas tonalidades lo dan los tonos marrones de las rocas. Las nubes están pintadas con una apariencia algodonosa y delicada, también en claro contraste con las recias texturas de las rocas. Los artistas románticos se encuentran en un estado de incertidumbre y de insatisfacción perpetua. Famosa es la frase de Goethe: “El Clasicismo es la salud, el Ro…”

William Turner: Vapor, Velocidad y la Luz Sublime

“Lluvia, vapor y velocidad”

1. Contexto Histórico de Turner

Este cuadro pertenece al artista inglés William Turner y se enmarca dentro del Romanticismo, cuando la Revolución francesa y las guerras napoleónicas azotan Europa y se produce la crisis interna de los sistemas del Antiguo Régimen, todo esto provoca la pérdida de la fe en la Razón. Como reacción, aparece una nueva sensibilidad que se caracteriza por conceder un valor primordial al sentimiento, la exaltación de las pasiones, la intuición, la creatividad, la libertad imaginativa y al individuo. Existió una rama de la pintura que se aprovechó mucho de la nueva libertad del artista en su elección de temas: la pintura de paisajes. Hasta entonces, esta había sido considerada como una rama menor del arte.

El Romanticismo es, ante todo, una manera de sentir. Se opone al carácter encorsetado de la pintura académica, rompiendo con las reglas de la composición. A mediados del s. XVIII, aparece una división entre lo clásico y lo romántico. El arte romántico le da más importancia a lo individual que a lo universal, y lo emotivo frente a lo racional. Trataron de romper con el arte mimético y las copias. Los artistas rompen con la tradición, revelándose contra las normas establecidas, y pasan a sentirse en libertad de plasmar sus visiones sobre el papel como solo los poetas habían hecho hasta entonces.

2. Características Estilísticas y Temáticas

Este cuadro se enmarca dentro del estilo Romántico. En el Romanticismo se pinta el paisaje y a través de él se transmiten estados de ánimo; el hombre dominado por lo infinito de la naturaleza, ante la que parece relegado y oprimido. Se descubre la naturaleza y se cultiva el género del paisaje: paisajes fantásticos, imaginativos, evocados, etc. Los pintores románticos valoran los estados atmosféricos, como la niebla.

Turner tuvo visiones de un mundo fantástico bañado en luz y de belleza refulgente, creando un mundo alejado de la belleza apacible. Concibe en sus paisajes la naturaleza de forma grandiosa y sublime. Turner observa la naturaleza con admiración. Desaparece la línea frente al color. Existe en esta pintura una predominancia de los colores cálidos y una relación armónica de colores. Se recupera la potencia sugestiva del color, liberándose las formas y los límites. La luz es importantísima en las pinturas de Turner y también el color. El espectador experimenta su propia actividad visual contemplando la acción del colorido del cuadro. La naturaleza es color en sus cuadros. Los avances de la química en el siglo XIX son los causantes de la luminosidad de las obras de Turner, que no dudaba en experimentar con nuevos colores. Sus rivales se quejaban de que colgar sus cuadros al lado de los suyos era como colgarlos al lado de una ventana abierta, lo que da una idea de su capacidad para captar los efectos de la luz.

3. Reflexión Técnica y Simbólica

En este cuadro, Turner busca efectos de humedad y vapor; exploró los avances sociales, tecnológicos y científicos de la vida moderna, pintando por primera vez en la historia un humeante tren en marcha.

La composición está ordenada a través de una diagonal que nos transporta desde el primer plano del cuadro hasta el fondo, actuando como un punto de fuga. El cuadro transmite movimiento. El Romanticismo se trata de romper con el arte mimético y las copias. En la representación de este tren, percibimos una impresión del mismo, no es una representación mimética y realista. Turner fue un lector y conocedor de la teoría del color de Goethe. Esta teoría es el único intento que se hizo por entonces de desarrollar una fenomenología de la luz y del color que considerase las condiciones físicas del color, la psicología del color y las condiciones estéticas. Turner mostró su total acuerdo con la teoría de los colores de Goethe. Los colores en la obra tardía de Turner, no son aplicados para representar el mundo dentro del cuadro. Poco a poco Turner va superando la representación figurativa, con una tendencia clara a la abstracción. Sus obras tardías se configuran a partir de las leyes que gobiernan el color.

La ruptura con la tradición lleva a los artistas a dos posibilidades: convertirse en pintores-poetas como hizo Turner, o la opción de colocarse frente al modelo y explorarlo con la mayor perseverancia y honradez que fueran capaces, tal y como hizo Constable.

Eugène Delacroix: El Drama y el Exotismo

“La muerte de Sardanápalo”, Delacroix. Este cuadro pertenece al artista francés Delacroix y se enmarca dentro del Romanticismo. La Revolución francesa dio un impulso enorme al interés por la historia y por la pintura de asuntos históricos. También adquirió un gran auge la pintura narrativa. Los artistas se encuentran en un estado de incertidumbre y de insatisfacción perpetua. Buscan la evasión, quieren huir del presente, por lo que el viaje es uno de los grandes temas del artista romántico. El mito del exotismo romántico fue Oriente, con su misterio, la fascinación por sus tradiciones, sus colores y perfumes.

Delacroix pertenecía a la estirpe de grandes revolucionarios del país de las revoluciones. Hombre de compleja personalidad que no aceptaba las normas de la Academia. Delacroix no compartía las ideas de la tradición clásica, la insistencia respecto a la corrección del dibujo y la constante imitación de las estatuas clásicas. Consideró que, en pintura, la imaginación era muy importante y el color era mucho más importante que el dibujo. Se admiró y se inspiró en los pintores venecianos y en Rubens.

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