09 Ene

El Contexto de la Crisis del 98 y los Inicios del Siglo XX

La pérdida de las últimas colonias españolas en 1898 supuso un desastre político, económico y moral para España. El panorama mundial también era complejo: la Primera Guerra Mundial, la Revolución rusa, el auge de los fascismos… La crisis del racionalismo originó un desencanto que definió la época. Estas características dieron lugar a dos movimientos literarios fundamentales: el Modernismo y la Generación del 98.

El Modernismo (1880-1914)

El Modernismo es un movimiento artístico que se dio hacia 1880 y se mantuvo vigente hasta la Primera Guerra Mundial. Sus primeras manifestaciones tuvieron lugar en Hispanoamérica. En sus orígenes hay una rebelión contra el espíritu utilitario de la época y el materialismo.

Fuentes e Influencias

Este movimiento tomó:

  • Del Parnasianismo: los temas exóticos, “el arte por el arte” y la perfección formal.
  • Del Simbolismo: la musicalidad del verso y el ritmo.

Temas y Estilo Modernista

El Modernismo busca la belleza para huir de la realidad, donde destacan la expresión de la intimidad personal y evocaciones históricas y legendarias. Además, también destacan temas como el cosmopolitismo, el espiritualismo, el hispanismo, el indigenismo y el erotismo.

El ideal de la belleza determina también los principales rasgos del estilo y del lenguaje modernista. Los autores utilizan un léxico muy seleccionado, con cultismos, neologismos o materiales preciosos. También utilizan recursos estilísticos como la metáfora, la sinestesia o las aliteraciones, y la renovación de la métrica.

Autores Clave del Modernismo

En España, son influyentes autores como Eduardo Marquina, Francisco Villaespesa y Manuel Machado, con su obra Cante Hondo. El movimiento influyó además en otros autores como Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez o Valle-Inclán. En Hispanoamérica, el escritor modernista principal es Rubén Darío, con obras muy significativas como Azul, Prosas Profanas y Cantos de vida y de esperanza. Este autor ejerce una influencia muy importante en la poesía contemporánea.

La Generación del 98

A la vez que el Modernismo, surge la Generación del 98, que debe su nombre a Azorín. Comparten con los modernistas la misma actitud de protesta contra la sociedad y contra el estado de la literatura, el tratamiento del tiempo, la soledad y el desengaño, y el sensualismo. Sin embargo, sus preocupaciones son otras:

  • La reivindicación del paisaje español, y sobre todo de Castilla.
  • Muestran sus preocupaciones filosóficas y sus inquietudes por la literatura medieval y clásica.

Además, los autores de esta generación se caracterizan por criticar el realismo, buscar un lenguaje preciso y natural, e innovar en los géneros literarios, principalmente en la novela y el ensayo.

Representantes y Obras Fundamentales

Entre los precursores filosóficos de la Generación del 98 destacan Miguel de Unamuno y Pío Baroja.

  • Miguel de Unamuno: Sus escritos constituyen una profunda reflexión filosófica y religiosa. Son de gran importancia sus novelas Niebla, La tía Tula y San Manuel Bueno, mártir, y sus ensayos En torno al casticismo y Del sentimiento trágico de la vida.
  • Pío Baroja: Combina el Naturalismo con las ideas de los pensadores alemanes del siglo XIX, lo cual se ve reflejado en obras como Zalacaín el aventurero o El árbol de la ciencia.

Otros autores influyentes son Azorín, que en obras como Las confesiones de un pequeño filósofo revaloriza el paisaje y la literatura española medieval, y Ramiro de Maeztu con su ensayo Hacia otra España. Finalmente, los autores Antonio Machado y Valle-Inclán también forman parte de este movimiento.

Novecentismo y Vanguardias: La Búsqueda de la Modernidad (Generación del 14)

La Generación del 14 es la que media entre el noventayochismo y las Vanguardias. Desde su deseo de acercarse a Europa, son sensibles a las novedades artísticas europeas y llevarán a cabo un papel importante en la recepción y transmisión del nuevo arte, que será influyente en la Generación del 27. Los escritores de esta generación defienden valores intelectuales nuevos. Consideran a la generación anterior “decimonónica”, por eso el término “Novecentismo”, referido a la fecha del cambio de siglo: 1900.

El Ensayo y la Novela Novecentista

El ensayo es el género que más se cultiva, puesto que pretenden mejorar España. Destacan autores como José Ortega y Gasset con su obra La deshumanización del Arte, el ensayista Eugenio D’Ors, que además escribe glosas y artículos periodísticos, Gregorio Marañón y Azaña. Todos ellos escriben con un mayor rigor intelectual.

También cultivarán la novela, dividida en dos tipos:

  1. Novela intelectual: Destacará Ramón Pérez de Ayala con su obra Belarmino y Apolonio, que se aproxima al ensayo. Otra obra famosa de este autor es Tigre Juan.
  2. Novela lírica: Tendrá un carácter más intimista, donde adquiere mucha importancia el lenguaje. Dentro de este tipo de novela destaca Gabriel Miró con sus obras Nuestro padre San Daniel y El obispo leproso.

Juan Ramón Jiménez y la Poesía Pura

El máximo representante de la lírica del Novecentismo es Juan Ramón Jiménez. Aunque empezó escribiendo poemas de estilo modernista como Arias Tristes, desde Diario de un poeta recién casado encuentra un estilo de madurez, de “poesía pura”. Su búsqueda poética se acercará a su búsqueda filosófica, y en su época verdadera (última etapa) recoge los libros escritos durante el exilio, como por ejemplo Dios deseado y deseante o Animal de fondo. Juan Ramón es una de las influencias claras del “intelectualismo” de la Generación del 27.

Las Vanguardias (Los «Ismos»)

Después de la Primera Guerra Mundial, se desarrollaron una serie de variados movimientos artísticos en Europa denominados Vanguardias (o “ismos”). Están relacionados con el sentimiento de fracaso que la contienda deja respecto a la organización tradicional de la sociedad y sus valores tradicionales. Duran desde los años 20 hasta los años 30, y presentan varias características comunes:

  • Carácter elitista.
  • Formación a partir de manifiestos.
  • Rechazo de toda estética anterior, especialmente del simbolismo.
  • Exaltación de la imaginación creadora y defensa de la autosuficiencia del arte.

Todas las características quedan resumidas en La deshumanización del Arte de José Ortega y Gasset, donde se califica el arte de “deshumanizado”, lo cual se manifiesta en dos rasgos:

  1. Desaparece de él la experiencia humana: no refleja ni las emociones ni la realidad.
  2. El arte se convierte en un juego trivial, percibido solamente por una minoría.

La Generación del 27: Esplendor de la Poesía Española

La Generación del 27 es el movimiento literario que surgió tras la Primera Guerra Mundial y que coincide con las vanguardias. A lo largo de los años 20, un grupo de poetas alcanzó su madurez literaria, produciendo un momento de esplendor en la poesía española.

Miembros y Características

Los principales poetas son: Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Luis Cernuda, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Vicente Aleixandre y su epígono Miguel Hernández. En 1927 se celebra el tercer centenario de la muerte de Góngora, y estos autores se reúnen para reivindicar su figura.

Buscaron integrar los elementos más valiosos del pasado con la poesía moderna, concretamente en tres aspectos:

  1. Reivindican la admiración por los clásicos españoles (Jorge Manrique, Garcilaso, San Juan de la Cruz, Góngora y Quevedo) y por Bécquer y Rubén Darío.
  2. El empleo de formas clásicas y del verso libre.
  3. Combinan la poesía popular con la poesía intelectual.

Autores como Lorca en Poema del Cante Jondo, Alberti en Marinero en tierra, o Gerardo Diego en El romancero de la novia, se verán más influenciados por la poesía popular, mientras que autores como Vicente Aleixandre en Historias del corazón, o Pedro Salinas en El Contemplado serán influenciados por la poesía culta.

Etapas y Tendencias Poéticas

Se diferencian tres etapas en la trayectoria común de los autores del 27:

  1. La primera (1927-1929): Etapa de la poesía pura. Rechazan los temas humanos y se percibe una clara influencia de Juan Ramón Jiménez y de Góngora.
  2. La segunda (1929 hasta la Guerra Civil): Etapa del surrealismo y de la rehumanización de la poesía. Cobran importancia los sentimientos del hombre y la crítica del mundo exterior.
  3. La última (Guerra Civil y el exilio): Su poesía deriva hacia un humanismo angustiado. El sentimiento que predomina en el exilio es la nostalgia de una patria perdida.

Dentro de la variedad de la propia generación, se pueden agrupar distintas tendencias:

  • Neopopularismo: Basado en la métrica y el estilo de la poesía popular (ej. Romancero gitano de Lorca).
  • Vanguardismo: Ruptura con la sintaxis e imágenes irracionales (ej. Poeta en Nueva York de Lorca).
  • Poesía Pura: Expresa la plenitud del presente (ej. Cántico de Jorge Guillén).

El Teatro Español de Preguerra (Principios del Siglo XX)

En esta etapa distinguiremos dos tipos de teatro: el teatro comercial y el teatro innovador.

Teatro Comercial: Tendencias Dominantes

Dentro del teatro comercial, podemos distinguir tres tendencias:

  1. Teatro realista de Jacinto Benavente: Refleja la clase social alta (alta comedia) con cierta intención crítica (ej. Los intereses creados).
  2. Teatro en verso de Eduardo Marquina: Vuelve a épocas más brillantes de la historia española (ej. En Flandes se ha puesto el sol).
  3. Teatro cómico: Representado por los hermanos Quintero y Carlos Arniches. Arniches es también inventor de la comedia grotesca (ej. La Señorita Trévelez). Pedro Muñoz Seca inventa el astracán, un género cómico basado en el disparate (ej. La venganza de Don Mendo).

Teatro Innovador: Valle-Inclán y Lorca

Dos autores consiguieron trascender las limitaciones comerciales: Valle-Inclán, creador del esperpento, y García Lorca, creador de un teatro poético nuevo.

El Esperpento de Valle-Inclán

En 1920 Valle-Inclán publica Luces de Bohemia, la primera obra que él define como “esperpento”. La teoría sobre qué es el esperpento se define en la escena XII: la única forma de dar la medida de la realidad absurda e injusta de España es reflejarla mediante una realidad deformante. En el esperpento se enfrentan lo trágico y lo cómico. Destaca su obra Comedias Bárbaras.

El Teatro Poético de García Lorca

Lorca, comprometido con la divulgación cultural, fue director de la compañía teatral La Barraca.

  • Farsas: Obras cómicas de carácter satírico y tema popular (ej. La zapatera prodigiosa).
  • Tragedias: Afloran conflictos esenciales como la frustración y la incompatibilidad entre la sociedad y la libertad individual (ej. Bodas de Sangre, Yerma y La Casa de Bernarda Alba).

La Literatura Española de Posguerra (1939-1970)

La Guerra Civil afectó a la literatura, pues al finalizar la contienda, en 1939, el panorama cultural quedó empobrecido, debido tanto a la muerte y el exilio de numerosos escritores, como al clima de censura, aislamiento y desconfianza.

La Novela de Posguerra: Del Exilio al Realismo Social

En la inmediata posguerra abundan tres tipos de narraciones: ideológica, realista y humorística.

El Legado del Exilio

La novela escrita por autores en el exilio tendió a la rehumanización y el compromiso social. Destacan Ramón J. Sender (Réquiem por un campesino español), Max Aub (El laberinto mágico), Francisco Ayala (Muertes de perro) o Rosa Chacel (Memorias de Leticia Valle).

Años 40: Tremendismo y Existencialismo

En la década de 1940 destacan dos novelas que comparten el tono sombrío existencial:

  • Camilo José Cela inaugura en 1942 el “tremendismo” con La familia de Pascual Duarte.
  • En 1944 aparece Nada de Carmen Laforet.

Ambas reflejan el ambiente opresivo de la sociedad española. Los protagonistas son personajes marginados y el lenguaje es bronco y desgarrado.

Años 50: El Realismo Social

En la década de los 50 surge una novela realista y social, con actitudes críticas respecto al poder. La Colmena de Camilo José Cela es un precedente. Como técnica narrativa, se recurre al objetivismo. Se distinguen dos tendencias:

  • Neorrealismo: Se centra en los problemas del hombre individual (ej. El Jarama de Rafael Sánchez Ferlosio y Entre visillos de Carmen Martín Gaite).
  • Novela Social: Se centra en los problemas de los grupos sociales, que se convierten en el auténtico protagonista (ej. Los bravos de Jesús Fernández de Santos).

La Poesía de Posguerra: Arraigada vs. Desarraigada

Destaca el poeta de transición Miguel Hernández, con obras como Viento del pueblo (poesía comprometida) y Cancionero y Romancero de ausencias (poesía desnuda).

Tras la guerra, en los años 40, se marcan dos grandes tendencias:

  1. Poesía Arraigada: Temas de Dios y la patria, con una visión positiva del mundo. Se desarrolló en torno a las revistas “Escorial” y “Garcilaso”.
  2. Poesía Desarraigada o Existencial: Reclama una poesía con mayor contenido humano que refleje la desgarradora realidad española. Destacan Hijos de la ira de Dámaso Alonso y Sombra del Paraíso de Vicente Aleixandre.

En torno a 1950 la poesía existencial evoluciona hacia la Poesía Social (ej. Pido la paz y la palabra de Blas de Otero y Cantos iberos de Gabriel Celaya). Estilísticamente se trata de una poesía que emplea un lenguaje claro y coloquial.

El Teatro de Posguerra: Censura y Renovación

En el teatro de los años 40 y 50 coexisten diversos tipos de teatro:

Teatro Comercial y Humorístico

  • Comedia burguesa: Sigue la línea ideológica del régimen (ej. La Muralla de J. Calvo Sotelo).
  • Teatro humorístico: Explota las posibilidades cómicas del lenguaje (ej. Eloísa está debajo de un almendro de Jardiel Poncela, y Tres sombreros de copa de Miguel Mihura).

El Teatro Inconformista y Social

El teatro inconformista evoluciona hacia el realismo social, representado por Antonio Buero Vallejo. Trata temas como la injusticia social y la explotación. Destacan dramaturgos como Alfonso Sastre (Escuadra hacia la muerte) y Buero Vallejo.

De Buero Vallejo se distinguen tres etapas:

  1. Etapa existencial: Historia de una escalera.
  2. Etapa realista: Denuncias de injusticias (ej. El tragaluz).
  3. Etapa de innovaciones: Desarrolla los “efectos de inmersión” (ej. La fundación).

En los años 60 y 70, el teatro social mantiene una visión crítica de la realidad, orientándose hacia una estética más simbólica (ej. La camisa de Lauro Olmo). Durante la siguiente década, los años 70, la renovación teatral continuó.

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