29 Nov

El Mundo del Vino Rosado

¿Qué define a un vino rosado?

El vino rosado no cuenta con una definición específica establecida por la OIV (Organización Internacional de la Viña y el Vino). Esto se debe a que sus valores químicos, como las antocianinas (responsables del color) y los taninos, son valores intermedios que se solapan con los de un vino tinto muy claro o un vino blanco con mucha estructura. Esta superposición hace imposible trazar una línea química que lo defina de forma única.

Por esta razón, los criterios principales para clasificar un vino como rosado son su color intermedio y el método de elaboración controlado y específico utilizado (Prensado Directo o Sangría), que es lo que permite obtener su tono y estructura característicos. En resumen, la OIV no tiene una «fórmula química» o un conjunto de valores exclusivos que establezca: «Si el vino tiene estos niveles de compuestos, es rosado».

Características Principales

Los vinos rosados poseen diferentes características que los distinguen:

  • Perfil frutado: El aroma y sabor que más predomina es el de fruta fresca.
  • Estructura liviana: Su bajo contenido de taninos, extraídos durante una corta maceración, le confiere un cuerpo ligero.
  • Servicio fresco: Se recomienda beberlo a baja temperatura para realzar su acidez y frutosidad.
  • Vinificación compleja: No es fácil de vinificar, ya que requiere un control estricto del tiempo de extracción de color y una protección constante contra la oxidación. Al tener muy pocos taninos, que actúan como protectores naturales, el mosto rosado es muy vulnerable al oxígeno.

Un Híbrido entre Vino Tinto y Blanco

El vino rosado se asemeja al vino tinto porque se elabora con el mismo tipo de uva (cepaje o uva tinta) y por la presencia de antocianinas y taninos, aunque en pequeña cantidad. A su vez, comparte características con el vino blanco, destacando su frescura y una técnica de vinificación que implica una rápida separación del mosto y el orujo (pieles y semillas).

El Rosado como Solución Enológica

Cuando hay un defecto en la uva tinta, como falta de madurez o deterioro, es recomendable optar por la vinificación en rosado. Al separar el jugo de las pieles rápidamente, se evita extraer los sabores indeseables y amargos que se encuentran en las pieles y semillas de las uvas defectuosas, pudiendo salvar la cosecha y obtener un vino limpio.

Además, la vinificación por desangrado (sangría) es una técnica utilizada para mejorar la calidad del vino tinto, cumpliendo un doble objetivo. Consiste en retirar una parte del mosto de un tanque de uvas tintas estrujadas. Este subproducto se fermenta aparte y se convierte en vino rosado, mientras que el mosto restante en el tanque queda más concentrado en pieles y semillas, garantizando un vino tinto más fuerte, con más color y estructura.

Niveles de Dulzor

Casi todos los rosados son secos, ya que la mayor parte del azúcar de la uva se convierte en alcohol durante la fermentación, lo que asegura su frescura. Sin embargo, si la fermentación se detiene a propósito antes de terminar, el azúcar que la levadura no consumió permanece en el vino (generalmente entre 10-20 g/l). Este azúcar residual se utiliza para suavizar la acidez del rosado sin que llegue a percibirse como un vino dulce.

La Importancia del Color

El color es un indicador clave en el vino rosado. La concentración de antocianinas revela el método de elaboración: el Prensado Directo extrae muy poco color (7-50 mg/l), dando rosados pálidos, mientras que la Sangría (maceración corta) extrae más (hasta 100 mg/l), resultando en rosados más intensos y estructurados.

La relación tanino-antocianina también es importante porque diferencia los métodos de vinificación: una relación alta indica que casi no hubo extracción de color, característico del Prensado Directo.

El color anticipa lo que vamos a beber: un color intenso (rojo vivo) sugiere una estructura más vigorosa y con más cuerpo debido al mayor contacto con las pieles, mientras que un color más claro significa un vino más liviano. Además, un matiz amarillo o anaranjado en un rosado pálido es una pista de que hubo una extracción de taninos más notable que la de color.

Principales Variedades

  • Syrah
  • Merlot
  • Pinot Noir
  • Cabernet Sauvignon

El Vino Rosado en el Mercado Global

La producción mundial de vino rosado representa actualmente el 9,6% del total de vinos tranquilos (sin burbujas), con un volumen de 20,6 millones de hectolitros (OIV, 2023). Ha experimentado un crecimiento sostenido gracias al fuerte incremento del consumo global. Cerca del 80% de la producción se concentra en solo cuatro países, liderados por Francia, España, Estados Unidos e Italia. Los principales consumidores son también Francia, EE. UU. y España, impulsando un gran aumento en las exportaciones hacia países no productores (como el Reino Unido, Bélgica y Países Bajos). Aunque el consumo es generalmente estacional (muy fuerte en verano), el rosado atrae especialmente a franjas de población jóvenes y su consumo global sigue al alza.

Métodos de Elaboración del Vino Rosado

Vinificación por Prensado Directo

Este método consiste en vinificar en blanco la uva tinta. Se prensa la vendimia estrujada inmediatamente para obtener una mínima extracción de color, logrando niveles de antocianinas entre 7 y 50 mg/L. El éxito depende de controlar la presión en la prensa, ya que su aumento incrementa la extracción de compuestos fenólicos. Esto obliga a seleccionar y separar los jugos de prensados sucesivos, eliminando el último ciclo por su alto contenido en taninos y sabores vegetales. El mosto debe ser protegido inmediatamente de la oxidación con un sulfitado cuidadoso. Para preservar la frescura y el carácter frutado, se evita la fermentación maloláctica (FML). Finalmente, para su conservación, estos vinos livianos deben tener una dosis suficiente de 20 mg/L de sulfuroso libre.

Vinificación por Sangría

La sangría es la técnica de maceración corta (5 a 36 horas) que busca obtener rosados más coloreados y vigorosos, con un límite superior de hasta 100 mg/L de antocianinas. El éxito depende del control estricto de tres factores clave:

  • Tiempo de Maceración: Determina la intensidad del color y la estructura.
  • Temperatura: Actúa como acelerador del proceso de extracción. Es crucial un control del frío para evitar una sobreextracción que haría el rosado demasiado oscuro o tánico.
  • Sulfitado: El sulfito se añade para proteger el mosto de la oxidación, evitando que el color y los aromas se deterioren, y ayuda a estabilizar el tono rosado obtenido.

Dada la mayor extracción de taninos, la FML es generalmente más necesaria que en el prensado directo para reducir la acidez y suavizar el sabor. Se requiere igualmente una dosis de 20 mg/l de sulfuroso libre para su conservación.

El Arte de los Vinos Dulces

La Clave: Fermentación Incompleta y Concentración de Azúcares

Un vino dulce se define esencialmente por una fermentación incompleta, lo que deja un nivel de azúcar que no se transforma en alcohol. Para que este proceso funcione y garantice tanto el dulzor como el mínimo de alcohol legal (11,5%), es fundamental la concentración previa de azúcares en la uva. Esta preparación se logra mediante técnicas aplicadas en el viñedo, como Ice Wine (por frío), Sauternes (por el hongo Botrytis cinerea) o Cosecha Tardía (deshidratación natural). El único objetivo de estas técnicas es lograr que la uva tenga menor concentración de agua y una muy alta concentración de azúcar (hasta 400 g/L), creando una «reserva» inicial que asegura que, al detener la fermentación, el excedente de azúcar quede como dulzor final. Además, esta deshidratación es vital para el equilibrio de calidad, ya que también concentra los ácidos (tartárico y málico), asegurando que el vino no resulte empalagoso y manteniendo su frescura y longevidad.

Técnicas de Elaboración

Vino de Hielo (Ice Wine)

El Vino de Hielo es un vino dulce de alto riesgo que logra su concentración de azúcares por la congelación de la uva en el viñedo, siendo sus principales productores Canadá y Alemania. El factor crucial es la vendimia tardía en diciembre-enero, lo que expone la viña a graves peligros climáticos. El proceso requiere prensar la uva congelada a temperaturas de entre -7 °C y -8 °C para asegurar que el agua se separe como hielo, obteniendo un mosto súper concentrado con 100-200 g/L de azúcar. Se prefieren las prensas hidráulicas verticales, ya que las neumáticas pueden aportar más sedimentos y agua. El resultado es un rendimiento muy bajo, entre un 5% y un 20% de la producción normal. Las variedades clave son Riesling y Vidal, destacadas por su alta acidez que equilibra el dulzor. El Riesling se distingue por sus aromas cítricos que evolucionan a notas de hidrocarburo, mientras que el Vidal ofrece una compleja paleta de fruta exótica, miel y especias dulces con la crianza.

Sauternes y la Podredumbre Noble

Este es el método más complejo, utilizado en Sauternes (Burdeos), donde se busca la acción controlada del hongo Botrytis cinerea (Podredumbre Noble). La clave es el clima único (nieblas matutinas seguidas de sol cálido) que permite al hongo perforar la piel y evaporar el agua de la pulpa, deshidratando la uva. Los cosechadores deben realizar sucesivas selecciones (hasta 10 veces durante 1 a 2 meses), recolectando solo los granos en estado «confitado». Este proceso no solo concentra los azúcares (120-220 g/L), sino que el hongo también genera glicerol y ácido glucónico, que dan cuerpo y complejidad. La extrema selectividad resulta en rendimientos muy bajos. Finalmente, el vino fermentado se envejece durante 18 a 36 meses en barrica de roble.

Cosecha Tardía (Late Harvest)

Este es el método más sencillo y común, que utiliza el tiempo y la exposición ambiental para deshidratar la uva. El proceso consiste en retrasar la cosecha de 1 a 2 meses después de la vendimia habitual, dejando la uva en la cepa para que el sol y el viento provoquen una pasificación natural. Aunque más simple, conlleva el riesgo de que la humedad cause podredumbre negra indeseada. La uva cosechada ya ha perdido gran parte de su agua, resultando en concentraciones de azúcar superiores a 45 g/L (comúnmente 80 a 100 g/L). Variedades típicas incluyen Riesling, Sauvignon Blanc y Semillón. También existen alternativas locales como el Pajarete y el Asoleado en Chile.

La Magia de los Vinos Espumosos

Los vinos espumosos son aquellos que experimentan dos fermentaciones alcohólicas. La primera transforma el mosto en un vino base, que es seco y de bajo grado alcohólico. La segunda fermentación es el paso clave donde se produce el dióxido de carbono. Este gas queda atrapado en el envase (botella o tanque), se disuelve en el líquido y, al descorchar, se libera en forma de burbujas, creando la espuma característica.

El Proceso de Doble Fermentación

Primera Fermentación: El Vino Base

Es el proceso inicial que da origen al Vino Base. En esta etapa, las levaduras transforman el azúcar de la uva de cosecha temprana en alcohol, mientras el CO₂ se libera. El objetivo es crear un vino con un perfil muy controlado: bajo alcohol (10-11,5%), alta acidez (mayor a 7.0 g/l de ácido tartárico) y un pH bajo (≤ 3.3), crucial para el balance final. Para garantizar su pureza, el mosto se somete al desborre antes de la fermentación, y posteriormente, el Vino Base resultante debe ser clarificado y estabilizado.

Segunda Fermentación: La Creación de Burbujas

Aquí es donde el Vino Base se transforma en espumoso. Esta fase comienza al añadir el Licor de Tiraje (azúcar y levaduras) al Vino Base y sellar la mezcla en un recipiente resistente a la presión. Las levaduras consumen el azúcar añadido y producen más alcohol y CO₂, el cual, al no poder escapar, genera una alta presión (5 a 6 atmósferas) que crea la espuma. Además, una vez que las levaduras mueren, su autólisis (desintegración) aporta los aromas complejos de crianza (panadería, tostados) que definen la calidad del vino.

Componentes Clave

El Licor de Tiraje

Es la solución clave que inicia la segunda fermentación. Se prepara disolviendo sacarosa (a 500 g/l en vino) a la que se le añaden levaduras específicas, nutrientes y coadyuvantes como las bentonitas sódicas, que mejoran la floculación. Se dosifica cuidadosamente (aproximadamente 24 g/l de azúcar, donde 4 g equivalen a 1 atm de presión) para garantizar una presión final de 5 a 6 atmósferas. Es vital considerar los azúcares residuales del Vino Base, pues superar las 7 atmósferas conlleva riesgos de explosión. La fermentación se controla a 12 °C durante varios meses.

El Licor de Expedición

Es el último componente que se añade tras el degüelle para reponer el volumen perdido. Es un jarabe concentrado que contiene azúcar (aprox. 600 g/l), ácido cítrico, sulfuroso, ácido ascórbico y, a veces, Coñac. Su función principal es aportar el azúcar final y así determinar la categoría del espumante (Nature, Brut, Demi-Sec o Doux). Además, influye en la calidad de la burbuja y la longevidad del producto.

Decidiendo el Nivel de Dulzor Final

Al final del proceso, se decide cuánta azúcar añadir, lo que define la categoría del espumante. Esta decisión depende de la calidad del vino: si el vino base no es excepcional, un poco más de azúcar puede equilibrar sabores. En cambio, si el vino base es espectacular, se preferirá la menor cantidad de azúcar posible para no ocultar su elegancia natural. Un vino base de alta calidad se puede disfrutar plenamente sin necesidad de endulzarlo. Sin embargo, también es importante considerar el gusto del consumidor y adaptarse a la demanda del mercado.

Métodos de Elaboración

Los métodos se definen por el recipiente donde ocurre la segunda fermentación:

  • Método Tradicional o Champenoise: La fermentación y crianza se realizan dentro de cada botella individual. Esto permite el contacto con las lías (depósito de levaduras) para que ocurra la autólisis, desarrollando aromas complejos.
  • Método Charmat: La segunda fermentación se realiza de forma masiva en grandes tanques presurizados. Es un proceso más rápido que conserva mejor la frescura y los aromas frutales primarios.

Pasos Exclusivos del Método Tradicional

Remoción (Remuage)

Es una etapa que se realiza después de la crianza. Consiste en la rotación y el movimiento gradual de las botellas en pupitres hasta que quedan invertidas, concentrando todo el sedimento de levaduras en el gollete (cuello de la botella).

Degüelle (Dégorgement)

Es el proceso final para eliminar el sedimento concentrado en el gollete. Generalmente se realiza congelando el cuello de la botella en una salmuera fría a -10 °C. Al abrir el tapón provisional, la presión del CO₂ (medida con un afrómetro) expulsa el bloque de hielo junto con el sedimento, dejando el vino perfectamente limpio para añadir el Licor de Expedición.

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