30 Mar

La llegada de los Borbones y la política exterior

En 1700, al morir sin descendencia, Carlos II testa a favor de Felipe de Anjou. Ante la posible formación de un poderoso bloque franco-español, Inglaterra, Holanda y Austria constituyeron la Gran Alianza de la Haya, apoyando a Carlos de Austria y declarando la guerra. La elección del archiduque Carlos como emperador de Alemania llevó a Inglaterra a firmar la Paz de Utrecht (1713) y los Acuerdos de Rastatt (1714). Se reconocía así a Felipe V como rey de España y de las Indias. A cambio, España tuvo que hacer una serie de concesiones tanto mercantiles como territoriales.

La política exterior del siglo XVIII se basó en la alianza con Francia con el objetivo de recuperar prestigio y territorios en Europa:

  • Felipe V (1700-1746): Primer pacto de familia (1733) y Segundo Pacto (1743).
  • Carlos III (1759-1788): Tercer Pacto de Familia (1761), intervención en la Guerra de los Siete Años y apoyo en la Guerra de Independencia de EE. UU.

Reformas borbónicas y centralización

La nueva dinastía se centró en la renovación interior y el prestigio exterior mediante reformas administrativas, el control de la Iglesia (Regalismo) y el Mercantilismo.

  • Decretos de Nueva Planta: Derogaron los fueros, privilegios y Cortes de la Corona de Aragón.
  • Administración: División en provincias bajo Capitanías Generales, creación de intendentes y supresión de Consejos (excepto el de Castilla) en favor de Secretarías.
  • Religión: Concordato de 1753 que otorgó a la Corona el derecho del Patronato Universal.

Economía y sociedad en el siglo XVIII

El crecimiento económico estuvo limitado por el Antiguo Régimen. La agricultura sufría por el régimen de propiedad, y aunque Carlos III intentó reformas, la Ley Agraria no se consolidó. Se fomentó la industria (manufacturas reales) y el comercio con América mediante el Reglamento de Libre Comercio (1778). En Cataluña, el excedente de capital sentó las bases de la futura revolución industrial.

La Ilustración y el Despotismo Ilustrado

La Ilustración se basó en el culto a la razón y el progreso. Bajo el Despotismo Ilustrado, la monarquía se convirtió en motor de modernización. Destacaron figuras como Campomanes, Jovellanos y el conde de Aranda, apoyados por instituciones como las Sociedades Económicas de Amigos del País.

La transformación de la propiedad: Desamortizaciones

Para liberalizar el mercado de la tierra, se eliminaron los mayorazgos y el régimen señorial. Las desamortizaciones buscaron expropiar tierras de «manos muertas» (Iglesia y municipios) para su venta:

  • Mendizábal (1837-1849): Enfocada en bienes eclesiásticos para sanear la Hacienda y financiar la guerra carlista.
  • Madoz (1855-1867): Desamortización general que afectó principalmente a bienes municipales.

El resultado consolidó una oligarquía terrateniente y no creó la clase media rural esperada.

Sociedad de clases y el Sexenio Democrático

La sociedad estamental dio paso a una sociedad de clases basada en la riqueza. La alta burguesía y la nobleza formaron una oligarquía dominante, mientras que el campesinado y el proletariado urbano quedaron relegados.

La Revolución de 1868 y la Primera República

La «Gloriosa» destronó a Isabel II, dando paso a la Constitución de 1869, la primera democrática. Tras el breve reinado de Amadeo de Saboya, se proclamó la Primera República (1873-1874), marcada por la inestabilidad, el cantonalismo y la división entre unitarios y federalistas, finalizando con el golpe de Estado de Pavía y la posterior Restauración borbónica.

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