09 Mar
El incremento demográfico
El crecimiento de la población fue lento en la posguerra debido al exilio de miles de personas, a la desnutrición, a las penurias económicas y al rebrote de enfermedades infecciosas. Sin embargo, la mejora económica provocó la elevación de la natalidad, el descenso de la mortalidad y un crecimiento sostenido de la población.
Las migraciones
La migración interior principal fue el éxodo rural, que llevó a muchas personas desde las áreas agrarias a las ciudades industriales y turísticas. Con ello, las ciudades experimentaron un fuerte crecimiento que ocasionó escasez de servicios y de viviendas. La emigración exterior se dirigió a Latinoamérica y, posteriormente, a los países más avanzados de Europa Occidental, necesitados de trabajadores.
El conflicto árabe‑israelí
Es, con mucho, el conflicto más dilatado en el tiempo en esta región. Se inició en 1947, cuando la ONU aprobó un plan para dividir Palestina en un Estado árabe‑palestino y otro judío. Cuando en 1948 los judíos proclamaron el Estado de Israel, los países árabes no lo aceptaron.
Israel y los países árabes han mantenido desde entonces varias guerras, como la de los Seis Días (1967) y la del Yom Kippur (1973). Como consecuencia de ellas, Israel ocupó los territorios palestinos de Gaza y Cisjordania, en los que asentó colonos judíos; ocupó territorios de países árabes vecinos; y declaró a Jerusalén capital del Estado judío. En contrapartida, los palestinos organizaron atentados terroristas, intifadas y ataques de civiles contra el ejército israelí. Tras sucesivos acuerdos de paz, Israel se retiró de Gaza en 2006. Pero el conflicto persiste por el reiterado incumplimiento de los acuerdos por ambas partes.
El nuevo orden internacional
En 1991 desapareció el orden bipolar marcado por la división del mundo en bloques, y se inició un nuevo orden unipolar en el que Estados Unidos se convirtió en la única superpotencia mundial. Pero desde principios del siglo XXI, y sobre todo desde la crisis económica de 2008, el mundo camina hacia la multipolaridad y la toma de decisiones colectivas.
Las causas que han impulsado la multipolaridad son varias:
- La oposición a la hegemonía estadounidense.
- El poder de otras potencias tradicionales, como Japón y la Unión Europea, y el auge de nuevas potencias emergentes que reclaman mayor peso en las decisiones mundiales.
- La importancia de los países productores de petróleo.
La sociedad y sus transformaciones
La época de la posguerra
La sociedad quedó dividida entre «vencedores» y «rojos». Además, aumentaron las desigualdades económicas entre la minoría de ricos y la mayoría de pobres, pues la clase media fue muy escasa. Fue una sociedad rural (la escasez y las dificultades económicas obligaron al retorno al campo); religiosa (las creencias católicas impregnaron todos los aspectos de la vida cotidiana); y autoritaria, dado que la autoridad se ejercía en todos los niveles: Estado, trabajo, escuela y familia.
La época del desarrollismo
El progreso económico cambió la estructura social de España. En la clase alta, los propietarios agrarios perdieron influencia; la clase media creció considerablemente; y en la clase baja disminuyeron los jornaleros y aumentaron los obreros industriales. Se implantó así una sociedad urbana, más laica y tolerante, dado que la desvinculación con el mundo rural, el turismo y la emigración promovieron una menor influencia religiosa y un mayor deseo de libertades.
La época de la autarquía (1939‑1959)
La intervención del Estado
La autarquía económica supuso un fuerte intervencionismo estatal en todos los sectores económicos. Se inició en plena Guerra Civil con la creación del Servicio Nacional del Trigo para controlar el precio de la producción de este cereal. Además, se creó el Instituto Nacional de Industria (INI) para fomentar industrias básicas como la siderurgia, el refino de petróleo, los astilleros, la aviación y la automoción.
El Estado también nacionalizó algunos servicios, como el ferrocarril; impulsó obras públicas, sobre todo de regadío; y limitó al máximo la exportación y la importación de productos.
Las consecuencias de la autarquía
El estancamiento económico se debió a la baja productividad agraria y a la imposibilidad de recuperación industrial. Hubo escasez de productos básicos, por lo que se implantaron cartillas de racionamiento. Con ello se produjo la subida de precios y el surgimiento del estraperlo, un mercado negro o ilegal al margen del comercio oficial. Todas esas circunstancias redujeron la capacidad adquisitiva de la sociedad, provocando hambre, indigencia y miseria. Para paliar la situación se implantó el Auxilio Social, una institución asistencial que repartía comida y ropa entre los necesitados.
El desarrollismo económico (1960‑1975)
El Plan de Estabilización puso fin a la autarquía. Consistió en un programa de saneamiento económico que liberalizó los precios y el comercio, devaluó la peseta y congeló los salarios. Estas medidas redujeron el poder adquisitivo y aumentaron el paro, pero permitieron la recuperación.
El Estado inició una política de desarrollismo económico basada en varios planes de desarrollo. Se vio favorecida por la llegada de tecnología y capital extranjero, el boom turístico y las remesas enviadas por los emigrantes españoles. Gracias a los planes de desarrollo, todos los sectores económicos mejoraron.
Las consecuencias del desarrollo
La principal consecuencia fue un crecimiento acelerado y desequilibrado conocido como desarrollismo. Por una parte, se triplicó la renta y se modernizó la economía, con lo que España dejó de ser un país agrario y se convirtió en uno industrial. Por otra, se ahondaron las desigualdades regionales al concentrarse la industria y el turismo, motores del desarrollo.

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