08 Feb
El Greco
Doménikos Theotokópoulos, conocido como El Greco, fue el principal pintor de la segunda mitad del siglo XVI. Desarrolló un estilo muy personal, con rasgos estilísticos inconfundibles. Espiritualizó la realidad desde una óptica próxima a la de los místicos. Sus figuras son alargadas, con cánones desproporcionados, anatómicamente huesudas y descarnadas. Son ingrávidas: la sensación se acentúa por los ropajes, que parecen desprenderse de los cuerpos. Sus posturas son inestables y transmiten una sensación de movimiento extraño.
Etapas de su vida y obra
- Creta: lugar de nacimiento, donde se formó en la tradición estilística bizantina.
- Italia (Venecia y Roma): en Venecia aprendió el colorido, la luz y la pincelada suelta de Tiziano y Tintoretto. En Roma recibió la influencia de Miguel Ángel y de los manieristas; adoptó posturas zigzagueantes en sus composiciones (se cita, por ejemplo, la referencia a «El Soplón»).
- España: alcanzó su madurez artística. Sus primeros años en España transcurrieron entre Madrid y Toledo. Para la catedral de Toledo pintó El Expolio. Por encargo de Felipe II realizó San Mauricio y la Legión Tebana, obra que no agradó al rey, que no le encargó más proyectos oficiales. En 1583 El Greco se estableció en Toledo.
Arquitectura renacimiento española. Características
El muro recupera la función de soporte y cierre (pérdida del ideal gótico) y recibe sillares de piedra tallados y aparejados, con almohadillado. También se emplearon materiales pobres recubiertos con placas de mármol. Se utilizan órdenes clásicos en sus variantes y en superposición, como en el arte romano clásico (toscano, jónico y corintio).
Elementos constructivos y decorativos
- Cubiertas: destacan soluciones abovedadas con preferencia por la cúpula sobre pechinas, tambor y linterna; también se emplearon cubiertas planas con casetones.
- Vanos adintelados y recuperación del arco de medio punto.
- Empleo frecuente de elementos decorativos: frontones (triangulares y semicirculares), guirnaldas, medallones y candelieri; su intensidad varía según el autor y el momento del periodo renacentista.
- El Renacimiento reivindica la individualidad del artista y aporta originalidad dentro de parámetros comunes.
- Búsqueda de una arquitectura racional basada en proporción, armonía y claridad de formas, mediante la aplicación del cálculo matemático; se recupera la proporción áurea, tomada de Vitruvio.
- Espacio interior unitario para obtener armonía y diafanidad espacial; preferencia por plantas centrales. En el exterior predominan volúmenes y formas geométricas simples, cerradas y tectónicas, abiertas mediante pórticos o miradores.
- El edificio ideal debía ser simétrico en planta y alzado, con formas geométricas definidas y cubierto por una cúpula perfecta.
- Se construyeron edificios religiosos (iglesias y basílicas) y civiles (palacios).
Etapas y desarrollo
En el siglo XVI se distinguen tres etapas:
- Plateresco (primer tercio del siglo XVI): estilo arquitectónico y decorativo durante los Reyes Católicos. Fusiona elementos góticos, musulmanes y del Quattrocento italiano. Ornamentación detallada y fina, con abundantes medallones y orlas en «retablos pétreos» que dan nombre al estilo (por ejemplo, la fachada de la Universidad de Salamanca).
- Purismo / Clasicismo (segundo tercio del siglo XVI): simplicidad geométrica mediante el uso de volúmenes cúbicos, regularidad, sencillez y monumentalidad de las formas. Sobriedad decorativa, superficies lisas y vanos enmarcados por molduras planas. Columnas de orden gigante y frontones en fachadas.
- Herreriano (última etapa): caracterizado por la apariencia tectónica, horizontal, pesada, geométrica y perfecta; se simplifican volúmenes y se elevan los exteriores.
Arquitectos y obras
- Plateresco: Salamanca es un centro destacado (fachada de San Esteban, fachada del Palacio de Monterrey). En Burgos destaca Diego de Siloé y en Toledo Alonso de Covarrubias.
- Purismo: Alonso de Covarrubias, Diego de Siloé y Rodrigo Gil de Hontañón refinan su gusto, se liberan del gótico y adoptan formas italianizantes. Pedro Machuca estuvo influido por Bramante.
- Herreriano: Juan de Herrera recoge proyectos tras la muerte de su predecesor, simplifica los volúmenes y crea una estética austera y monumentale; su obra conmemora el triunfo de las tropas españolas contra los franceses en San Quintín (1557) y presenta una forma austera que recuerda una parrilla (relación con San Lorenzo).
Escultura renacimiento española. Características
El muro recupera la función de soporte y cierre. Las intensas relaciones políticas con Italia y la existencia de dominios españoles en tierras italianas favorecieron la llegada de la influencia renacentista a la escultura española. Apenas hay escultura en bronce; predominan los sepulcros de mármol. El material más utilizado en la escultura de bulto y en la imaginería fue la técnica del estofado (pintar al óleo las partes desnudas y dorar vestiduras con pan de oro; se aplica color al óleo y con un punzón se levanta formando labores decorativas que imitan brocados). A veces se pintaba a punta de pincel sobre superficies doradas.
La temática fue mayoritariamente religiosa, destinada a retablos, sillerías de coro y sepulcros. Predomina un realismo expresivo y un arte apasionado y dinámico. Se eligen momentos tensos y dramáticos; se busca la belleza formal.
Evolución y ejemplos
- Primer tercio del siglo XVI: persistencia de la tradición gótica; llegan artistas y obras italianas como Fancelli (sepulcro de los Reyes Católicos) o Torrigiano (San Jerónimo penitente). Adhieren a la tendencia renacentista autores españoles como Bartolomé Ordóñez y Felipe Bigarny.
- Tercio central: se consolida la primacía de la Escuela de Valladolid; entre sus representantes están Alonso Berruguete y Juan de Juni. Alonso Berruguete, tras su formación en Italia, recibió influencias de Miguel Ángel, Donatello y del grupo escultórico del Laocoonte. Realizó el retablo mayor de San Benito de Valladolid y, junto a Bigarny, la talla de la sillería del coro de la catedral de Toledo en madera sin policromar, mostrando gran virtuosismo en los desnudos.
- Juan de Juni muestra la influencia de Claus Sluter y Miguel Ángel; su grupo escultórico El entierro de Cristo presenta rigurosa simetría y tenso patetismo.
- Último tercio del siglo XVI: coincidiendo con el reinado de Felipe II, trabajaron en España los Leoni, broncistas italianos. Leone Leoni es autor, por ejemplo, de la obra Carlos V venciendo al Furor, que desarrolla la figura del emperador tanto desnuda como vestida con armadura.
Pintura renacimiento española. Escuelas y pintores
Primera mitad del siglo XVI, cinco autores destacados:
- Pedro Berruguete: se cree que se formó en el taller de Piero della Francesca; aprendió el uso de la perspectiva y el valor plástico de la luz. Mantuvo rasgos góticos como el tratamiento detallista de los objetos y el uso de dorados (ej.: Autos de fe).
- Fernando Yáñez de la Almedina: seguidor de la tradición clasicista italiana y de Leonardo; en Yáñez destaca el tratamiento de los rostros y el sfumato (ej.: Santa Catalina de Siena).
- Fernando de los Llanos: otro seguidor de la tradición leonardesca; en Fernando de los Llanos se aprecian composiciones triangulares (ej.: Resurrección).
- Juan de Juanes: une la tradición leonardesca con formas más suaves y dulces propias de Rafael; representa la tradición contrarreformista española.
- Luis de Morales: sintetiza corrientes italianizantes y flamencas; figuras lánguidas, rostros delicados, esfumados y contrastes de luz y sombra; plasmación de sentimiento místico y efectista.
Segunda mitad del siglo XVI, durante el reinado de Felipe II, se distinguen dos «escuelas»:
- Pintores de corte: Antonio Moro, Alonso Suárez Coello y Pantoja de la Cruz.
- Pintores del Escorial: pintores italianos que trabajaron en el proyecto del Escorial, como Luca Cambiaso, Pellegrino Tibaldi y Federico Zuccaro. El proyecto del Escorial rechazó a Luis de Morales y a El Greco para encargos oficiales.

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