14 Nov


B)  La dinámica sacramental en las religionesLas diversas religiones se esfuerzan por dar a conocer al ser superior que llamamos Dios y en poner al hombre en relación con él. Dios es un misterio, nadie lo ha visto directamente.  Por eso  todas las religiones en sus respectivos ritos y enseñanzas usan de signos/símbolos/sacramentos para representar sus rasgos y como instrumentos para relacionarse con él. Es un mundo inmensamente variado. Como en esta asignatura tratamos del cristianismo, no nos ocupamos de esos sacramentos  que sirven de mediación en la relación con Dios en las religiones en general.


C) La dinámica sacramental en el cristianismo o la “economía sacramental cristiana”. La palabra “economía” significa en el mundo griego un plan diseñado de forma inteligente, un plan o designio a realizar programado sabiamente, no a “la buena de Dios” o a lo loco. El calificativo “sacramental” indica que ese plan es percibido por los sentidos, no queda en la sola comprensión abstracta y menos aún en la plena incomprensión o en la irracionalidad. Fueron los Santos Padres de los primeros siglos del cristianismo los que elaboraron esta categoría de “economía sacramental” para describir el régimen en que se mueve la fe y vivencia cristiana.Es importantísimo ser conscientes de que la actuación de Dios al dársenos éste a conocer para salvarnos tiene una dimensión visible, aunque permanezca siempre en el misterio. Es lo que vamos a ver al estudiar este curso  la “Celebración del Misterio Cristiano”.
Dios, efectivamente, es un misterio, pero las religiones monoteístas (judaísmo, islán y cristianismo) sostienen que se ha revelado en la historia. Esa revelación busca la salvación del hombre. La palabra “misterio” en la tradición cristiana indica dos cosas: una realidad que no llegamos a conocer plenamente, pero que estamos llamados a conocer en la mayor medida que podamos, no se trata de algo secreto que sólo algunos conocen, y, en segundo lugar, se trata de una realidad orientada a lograr  nuestra salvación., el plan determinado por Dios para salvar a los hombre. Para revelarse Dios ha utilizado los signos/símbolos/sacramentos. Se trata, sí, de un misterio, ya que no llegamos a conocerlo en plenitud, pero un misterio que se da a conocer en no poca medida y ese conocimiento comporta una dimensión perceptible por los sentidos y otra no perceptible por éstos, sino por lo profundo del hombre, por su espíritu. Las realidades cristianas en las que creemos no son realidades completamente oscuras, sino que tienen una cierta claridad y, en consecuencia, son comprensibles hasta cierto punto. Son realidades que nos trascienden, por lo que permanecen finalmente oscuras,  pero tienen nivel de  comprensión. Precisamente la teología busca la máxima comprensión posible, aunque llega un momento en que el creyente tiene que doblar la rodilla y la cabeza al encontrarse ante algo inmensamente superior a él. San Alberto Magno decía que la teología cristiana es una “teología arrodillada”.      Los cristianos creemos que esa revelación ha tenido lugar desde el comienzo del mundo y ha alcanzado su plenitud en Jesucristo. Dividimos esa revelación en dos etapas mayores: la imperfecta abarca desde el comienzo del mundo hasta Jesucristo y ha sido consignada  en el Antiguo Testamento; la perfecta tiene lugar en Jesucristo y ha sido consignada en  el Nuevo Testamento. El acontecimiento salvador-revelador que es Jesucristo tiene validez eterna y universal, dura por siempre.La principal razón de la “economía o sistema sacramental cristiano” se encuentra en el hombre mismo. Como decíamos en las páginas 2 y 3, la experiencia humana para expresarse y ser captada exige el signo/símbolo/sacramento y  la palabra como realidades complementarias.  Es, por tanto, congruente con la Sabiduría Divina proporcionar al hombre medios de salvación en la forma de ciertos signos corpóreos y sensibles y acompañarlos de palabras iluminadoras. Estos signos/símbolos son llamados sacramentos en sentido religioso
. En nuestra materia hablamos de sacramentos en sentido religioso cristiano.
La dimensión sacramental  no la ha inventado la Iglesia
Católica, sino que, como venimos viendo, está inserta en el mismo ser del hombre. En su actuación reveladora y salvífica Dios actúa en conformidad con el ser del hombre, no prescindiendo de él y menos contra él, sino llevándolo a su plenitud. En la vida del cristiano se dan una serie de experiencias tan profundas e intensas que no pueden expresarse más que con símbolos ayudados de la palabra: por tratarse de experiencias vivenciales, no sólo de ideas frías, y por referirse a realidades que nos trascienden y quedan en una gran medida en el misterio.El Misterio Cristiano es fundamentalmente Jesucristo, de modo especial en su “Misterio Pascual”, es decir, su pasión-muerte, resurrección y envío del Espíritu Santo. Se trata de un acontecimiento real, sucedido en nuestra historia, pero absolutamente singular: al mismo tiempo que es real-histórico trasciende la historia humana en su sola dimensión natural, de modo que es duradero y afecta a toda la humanidad. Todos los  demás acontecimientos suceden una vez, y luego pasan y son absorbidos por el pasado, el  Misterio Pascual de Cristo, por el contrario, por tratarse de un acontecimiento de una Persona Divina que se hizo hombre y venció la muerte con su resurrección (=  el Verbo Encarnado y Resucitado: se le llama el VIVIENTE, con mayúsculas), no es cosa sólo del pasado, sino que permanece para siempre. Con su muerte y resurrección  destruyó a la muerte, y todo lo que Cristo es y todo lo que hizo y padeció por los hombres participa de la eternidad divina y domina así todos los tiempos y en ellos se mantiene permanentemente presente. El acontecimiento de la cruz y de la resurrección permanece y atrae todo hacia la vida eterna.

Deja un comentario