11 Ago

La dama del armiño:


Se cree que la obra representa a Cecilia Gallerani, la amante de Ludovico Sforza, duque de Milán.
La pintura es uno de los cuatro retratos de mujer pintados por Leonardo, siendo uno de ellos La Gioconda. A pesar de ciertos daños -una puerta en el fondo fue pintada, un velo transparente sobre la cabeza del modelo se ha vuelto un peinado extravagante y varios dedos fueron repintados groseramente-, se encuentra en mejores condiciones que otras pinturas de Leonardo. Algunos daños los sufríó durante la Segunda Guerra Mundial. Sostiene en sus manos y acaricia lo que normalmente se ha considerado un armiño, representado con precisión y vivacidad.
Se han dado numerosas interpretaciones a la presencia de este animal.
Los armiños se asociaban con la aristocracia, y la relación de Cecilia con este símbolo puede haber sido intencional. Se ha entendido como símbolo de pureza por su pelo blanco; en los bestiarios medievales, el armiño representaba algunas virtudes como el equilibrio y la tranquilidad, de manera que intencionadamente Leonardo estaría transfiriendo esas virtudes a Cecilia Gallerani, gracias también a la actitud prácticamente idéntica de la dama y del animal. Hablando apropiadamente, el animal de la pintura tampoco parece exactamente un armiño, sino más bien un hurón blanco, un animal favorito en la Edad
Media debido a la facilidad para ser localizado en la maleza espesa. Esta es la conclusión a la que han llegado diversos etólogos que han examinado el cuadro prestando particular atención a la fisonomía del animal. El armiño es un animal salvaje, difícilmente amaestrable, por lo que sería muy difícil haberlo podido utilizar como modelo para un cuadro de Leonardo que era notoriamente lento y reflexivo a la hora de pintar. Por el contrario, el hurón puede ser domesticado casi como un gato, además de ser un animal relativamente fácil de encontrar en la campiña lombarda de la época.
Como en muchos retratos de Leonardo, la composición implica una espiral piramidal y el sujeto es captado movíéndose mientras gira hacia la izquierda, reflejando la preocupación que Leonardo tuvo toda su vida por la dinámica del movimiento. El retrato en tres cuartos de perfil fue una de sus muchas innovaciones. Cecilia posa como si estuviera escuchando a alguien que está fuera del cuadro. Al mismo tiempo, tiene la imperturbabilidad solemne de una estatua antigua. Una imperceptible sonrisa se sugiere en los labios de Cecilia: para expresar un sentimiento Leonardo prefería sugerir las emociones más que presentarlas de forma explícita.
Esta obra en particular muestra la habilidad de da Vinci al pintar la forma humana. La mano extendida de Cecilia fue pintada con gran detalle. Da Vinci pinta el contorno de cada uña, cada arruga de los nudillos, incluso la flexión del tendón en el dedo doblado. Da Vinci había practicado el dibujo de retratos de personas con animales en sus diarios muchas veces para perfeccionar sus retratos.
Los rayos X revelan que anteriormente había pintada una ventana sobre la izquierda de la dama; de ahí la luz tan intensa y el efecto de los reflejos que hoy vemos.


La escuela de Atenas:


Tema: Platón y Aristóteles, los dos grandes filósofos griegos, dialogan mientras se acercan a un concurrido grupo de sabios de la antigüedad.
Elementos plásticos: Las pinceladas, la suavidad del dibujo y la armónía de colores reflejan la paz interior que el maestro quería comunicar con sus obras. La aparente sencillez de esta obra es fruto de un dibujo preciso y de un estudio detallado de las proporciones, actitudes y distribución de las figuras.
Los colores que predominas son fríos y contrastan con los de La disputa del Sacramento, dedicada a la teología, situada en la misma sala.

Composición


La escena tiene lugar en un marco arquitectónico inspirado en los proyectos de Bramante para la basílica de San Pedro y en edificios clásicos romanos. También se basan en modelos clásicos las hornacinas con las estatuas de Apolo y Minerva.
Las líneas de perspectiva de la composición confluyen en los cuerpos de Platón y Aristóteles. La arquitectura marca la progresión en profundidad de las distintas figuras.
Aunque el resto de personajes parecen estar distribuidos de forma anárquica, una mirada permite observar que están distribuidos en grupos, los cuales tienen sus figuras principales y sus propias dinámicas y formas de relacionarse.

Contenido


Este fresco representa el espíritu de la cultura del Renacimiento y celebra la búsqueda racional de la verdad. La escena recoge un gran número de filósofos de la antigüedad. No incluyó a ningún pensador contemporáneo porque consideraba que, desde los griegos, los filósofos se habían limitado a comentar a sus antecesores.
En el centro de la composición, pasean los dos grandes sabios Platón
Con los rasgos de Leonardo- y Aristóteles.
Platón alza su mano y sostiene el Timeo su libro sobre el origen del cosmos; Aristóteles, señala con su mano hacia la tierra, más apegado a la realidad sensible y la realidad humana.
En el grupo de la izquierda, Pitágoras, personificación de la aritmética y la música, lee rodeado por un grupo que le mira concentrado en sus explicaciones. Entre ellos destaca Aberroes que lleva turbante. Más a la izquierda se encuentra Epicuro, que también lee un libro sostenido por un niño.

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