25 Ene
1.1. La partición de Europa
Las conferencias de Yalta y Potsdam marcaron el reparto de zonas de influencia. Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, tanto la URSS como EE. UU. trataron de consolidar la hegemonía en sus zonas de dominio. La rivalidad entre las dos potencias se inició a raíz de la configuración de los nuevos gobiernos: la URSS favoreció que, en los países ocupados por el ejército soviético, el Partido Comunista se hiciera con el poder; por su parte, EE. UU. logró la exclusión de los comunistas de los gobiernos de Europa occidental.
Dos hechos importantes: el Plan Marshall y la crisis de Berlín
El Plan Marshall
En consonancia con la declaración del presidente Truman de apoyar a los gobiernos que solicitaran ayuda para oponerse al comunismo, EE. UU. ofreció una ayuda económica a los países europeos. Esta iniciativa, conocida como Plan Marshall, consistió en créditos y subvenciones para comprar productos estadounidenses y reconstruir los países destruidos.
Como respuesta, la URSS prohibió a los países bajo su control beneficiarse de las ayudas ofrecidas por EE. UU.
El bloqueo de Berlín
Al finalizar la guerra, Alemania había quedado dividida en cuatro zonas de ocupación.
Berlín, situada en la zona soviética, también había sido dividida en cuatro sectores. En 1948, Estados Unidos, Reino Unido y Francia decidieron unir sus zonas y poner en circulación una nueva moneda, el marco alemán, al tiempo que anunciaban su intención de crear un Estado federal alemán.
En represalia, la Unión Soviética inició el bloqueo terrestre de Berlín. Para abastecer a la población y garantizar la llegada de suministros, Estados Unidos y sus aliados establecieron un puente aéreo que mantuvo la ciudad abastecida durante casi un año. En 1949, el gobierno soviético decidió poner fin al bloqueo.
Estos hechos consumaron la división de Alemania: la URSS impulsó la creación de la República Democrática Alemana con capital en Berlín oriental, mientras que el resto del país quedó integrado en la República Federal de Alemania. La partición alemana consolidó la ruptura entre el bloque occidental y el oriental.
1.2. La creación de alianzas militares
Tanto Estados Unidos como la Unión Soviética reforzaron el control sobre sus zonas de influencia mediante la formación de alianzas políticas y militares.
En 1949 se firmó el Tratado del Atlántico Norte, que dio origen a la OTAN, suscrita por EE. UU., Canadá y diez países europeos.
La coexistencia pacífica
5.1. Los orígenes de la distensión internacional
Aunque los años cincuenta estuvieron marcados por el enfrentamiento entre bloques, un cambio de actitud de los nuevos dirigentes de Estados Unidos y de la Unión Soviética dio lugar a lo que se conoció como coexistencia pacífica.
En la URSS, la muerte de Stalin en 1953 permitió la ascensión de Jruschov, quien inició la desestalinización y propuso una convivencia menos agresiva entre ambos bloques.
En EE. UU., los presidentes Dwight D. Eisenhower y, especialmente, John F. Kennedy propusieron giros en la política exterior y en las relaciones con la URSS.
5.2. Una nueva diplomacia internacional
La nueva etapa de coexistencia pacífica se basaba en principios como el respeto a la integridad territorial, la no agresión y la no injerencia en los asuntos internos del otro.
En este marco diplomático se celebraron reuniones entre los máximos dirigentes y conferencias internacionales en las que se encontraron Jruschov y Kennedy.
También se inició un diálogo para limitar la carrera de armamentos. Las negociaciones sobre armamento nuclear buscaron evitar el enfrentamiento directo, la destrucción mutua asegurada y limitar el gasto militar. La rivalidad y la competencia se trasladaron, además, a la carrera espacial.
Las negociaciones dieron paso a acuerdos sobre la limitación de armas estratégicas; los primeros acuerdos en esta materia se alcanzaron entre dirigentes como Richard Nixon y Brézhnev.
5.3. El retorno a la Guerra Fría
Aunque los años setenta estuvieron marcados por la distensión (détente) y la búsqueda de convivencia pacífica, posteriormente se produjo un regreso a una nueva tensión internacional.
En Nicaragua fue derrotada la dictadura militar y subió al poder un gobierno sandinista. En Irán fue derrocado el régimen del sha, aliado de Estados Unidos, y se estableció un gobierno basado en el integrismo religioso. La URSS invadió Afganistán en 1979; ante la invasión, el presidente Jimmy Carter impulsó sanciones contra la URSS. El presidente Ronald Reagan inició una etapa de mayor firmeza en materia de política exterior e intervino en diversas regiones de la periferia del poder soviético. Reagan presentó la Iniciativa de Defensa Estratégica —la llamada “guerra de las galaxias”—, con enormes esfuerzos económicos y tecnológicos en armamento; ello obligó a la URSS a realizar un esfuerzo similar, contribuyendo finalmente a su agotamiento y colapso.
Contraofensivas aliadas y el final de la guerra
La entrada de Estados Unidos en la guerra supuso, por su enorme potencial, el factor que acabaría desequilibrando el conflicto a favor de los Aliados. En 1942, tres derrotas del Eje marcaron el punto de inflexión en el desarrollo del conflicto.
5.1. Las primeras derrotas del Eje (1942-1943)
En el frente ruso, la batalla de Stalingrado fue decisiva. Tras una impresionante resistencia de más de un año, las divisiones alemanas que cercaban la ciudad capitularon. Fue la primera gran derrota del ejército alemán. A partir de ese momento, los soviéticos iniciaron la ofensiva hacia el oeste.
En el norte de África, la ofensiva alemana dirigida por Erwin Rommel para ocupar Egipto y el canal de Suez se vio frenada en El Alamein.
En el Mediterráneo, las fuerzas anglo-estadounidenses desembarcaron en Sicilia. Para hacer frente a la invasión, las tropas alemanas penetraron por el norte de la península italiana. Los Aliados ocuparon Roma.
5.2. El final de la guerra en Europa (1944-1945)
En junio de 1944 se produjo el desembarco de Normandía. Tras una fuerte resistencia, los alemanes tuvieron que retirarse.
El ejército alemán fue derrotado en las Ardenas y replegó sus tropas hacia Alemania.
En 1945 se produjo el hundimiento de Alemania y de sus aliados: las tropas soviéticas llegaron a Berlín y los anglo-estadounidenses penetraron por el Rin. Hitler se suicidó; Berlín capituló y se firmó la rendición incondicional. Mussolini fue ejecutado por los partisanos.
5.3. La guerra en el Pacífico y la derrota japonesa
Paralelamente al ataque a Pearl Harbor, los japoneses emprendieron una amplia ofensiva en el Pacífico.
En 1943, mientras MacArthur y los marines reconquistaban Nueva Guinea, la resistencia japonesa continuó siendo muy dura. Convencidos de que la rendición era un deshonor, los japoneses ofrecieron una oposición extrema, hasta el punto de que aparecieron los kamikazes, pilotos suicidas que morían estrellando su avión contra el enemigo. En 1944 se intensificaron los bombardeos sobre Japón y, finalmente, el presidente Truman decidió el uso de dos bombas atómicas.
Nota: El texto ha sido corregido en ortografía, gramática y estilo respetando su contenido original y su estructura temática.

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