31 Ago

La Poesía Española de 1939 a Finales del Siglo XX

Tras el fin de la Guerra Civil, el panorama cultural español se encontraba desolador, marcado por la muerte, el exilio y el silencio. El año 1939 se considera un «año cero» para la poesía en España. Con la desaparición de figuras como Federico García Lorca y Antonio Machado, y el exilio de gran parte de los poetas de la Generación del 27, el panorama poético quedó notablemente vacío.

Se configuró una doble visión cultural: la de la «España peregrina» y la de los poetas que permanecieron en el país, quienes podían dividirse entre vencedores y vencidos. Los poetas que se quedaron en España se alinearon, en muchos casos, con la ideología y estética de los vencedores, dando lugar a la poesía arraigada, o bien mantuvieron una postura de espera para poder expresarse con libertad, lo que se conoce como poesía desarraigada.

La Década de los Cuarenta: Miguel Hernández y las Corrientes Principales

Durante la década de los cuarenta, destaca la figura de Miguel Hernández. Considerado por algunos críticos como miembro de la Generación del 27 o su epígono, Hernández, pastor y analfabeto en su infancia, se formó de manera autodidacta. Trasladado a Madrid, conoció a poetas del 27 y a Pablo Neruda. Defensor de la República, combatió y fue hecho prisionero, muriendo en la cárcel de Alicante. Por razones políticas, su obra no se conoció hasta años después, convirtiéndose en un símbolo de la poesía comprometida.

Obras Clave de Miguel Hernández:

  • El rayo que no cesa: Destaca por su estructura en sonetos.
  • Viento del pueblo: Aborda temas patrióticos y bélicos.
  • Cancionero y romancero de ausencias: Libro póstumo que recoge poemas sobre la cárcel y la angustia por su familia.

La poesía arraigada se dio a conocer en revistas como Escorial y Garcilaso, con autores como Leopoldo Panero y Luis Rosales, miembros de la Generación del 36. Estos poetas, inicialmente enmarcados en dicho grupo, evolucionaron hacia concepciones poéticas distintas. De Panero destaca Escrito a cada instante, y de Luis Rosales, La casa encendida.

Por su parte, la poesía desarraigada, vinculada a la revista Espadaña, abogó por una poesía comprometida con el ser humano. En 1944 se publicaron dos libros fundamentales: Sombra del paraíso de Vicente Aleixandre y Hijos de la ira de Dámaso Alonso. Este último título hace referencia a los frutos de la angustia y la rabia ante el horror de la guerra, marcando una ruptura temática y formal total con versos larguísimos, léxico cargado de palabras antipoéticas y una visión existencialista de un Dios silencioso al que el poeta implora respuestas.

La Década de los Cincuenta: Auge de la Poesía Social

En la década de los cincuenta, cobró importancia la poesía social. Esta corriente buscaba mostrar la realidad del ser humano y del país, contrastando con la versión oficial. La poesía se concebía como un instrumento para denunciar injusticias y transformar la sociedad, tal como afirmaba Gabriel Celaya: «la poesía es un arma cargada de futuro». Los temas recurrentes incluían la preocupación por España, el recuerdo y la superación de los odios de la Guerra Civil. El destinatario era «la inmensa mayoría», buscando dejar de ser un arte elitista mediante un lenguaje directo y coloquial.

Poetas Destacados de la Poesía Social:

  • Blas de Otero: Autor de Pido la paz y la palabra.
  • José Hierro: Autor de Cuanto sé de mí.
  • Gabriel Celaya: Autor de Cantos iberos.

Los Sesenta: Poesía de la Experiencia y Nuevas Tendencias

En los años sesenta, surgió un nuevo grupo de poetas que combinaba el compromiso con los problemas humanos con la preocupación por el carácter artístico de la poesía. Destacan Ángel González (Tratado de urbanismo), Claudio Rodríguez (Don de la ebriedad) y Félix Grande (Blanco Spirituals), entre otros. Muchos de ellos compartían una estrecha amistad y el hecho de ser «niños de la guerra».

Se aprecia la influencia de la poesía social, y Machado se consolida como un referente ético y estético. La poesía se concibe como un medio de conocimiento de la realidad y de las vivencias personales, con una tendencia al intimismo y la recreación de la experiencia individual, lo que dio lugar al apodo de «poesía de la experiencia». Los aspectos cotidianos de la vida son poetizados, y el tratamiento del lenguaje busca un estilo individual, aspirando a una conversación íntima y acogedora con el lector.

Los Setenta: Los «Nueve Novísimos» y la Ruptura Cultural

En los setenta, se publicó una antología que reunió a los Nueve novísimos poetas españoles, entre los que destacan Manuel Vázquez Montalbán, Pedro Gimferrer (ganador de innumerables premios, con obras como Arde el mar) y Leopoldo María Panero (Contra España y otros poemas de no amor). Esta antología marcó un profundo cambio respecto a la poesía anterior, mitificando la cultura de los medios de comunicación (radio, cine, tebeos), mostrando conocimiento de la poesía extranjera y la influencia de autores como Cernuda u Octavio Paz.

Su poesía experimenta de manera cercana a las vanguardias (escritura automática, collage) y al Modernismo (lo exótico, el ritmo, el léxico culto), mostrando una gran preocupación por el uso del lenguaje. La influencia de la poesía novísima se ramificó en diversas tendencias:

Tendencias Poéticas Post-Novísimas:

  • Corriente culturalista: El poema se centra en sucesos o personajes culturales, mostrando el conocimiento y la sensibilidad del poeta. Destacan Luis Alberto de Cuenca (La caja de plata) y Antonio Colinas (Noche más allá de la noche).
  • Corriente clasicista: Inspirada en la métrica y estilo clásicos.
  • Corriente experimental: Profundiza en la investigación vanguardista mediante poesías visuales y collages.
  • Corriente metapoética: Indagación sobre la naturaleza de la poesía, con poemas minimalistas influenciados por la poesía oriental. Destaca Guillermo Carnero.

Últimas Décadas del Siglo XX: Diversidad de Estilos

En las últimas décadas del siglo XX, las tendencias poéticas más destacadas incluyen:

Tendencias Poéticas Recientes:

  • Poesía surrealista: Basada en el verso de inspiración irracional, representada por Blanca Andréu.
  • Poesía épica: Vincula las experiencias personales con lo épico.
  • Poesía intimista: Cercana al minimalismo, representada por Álvaro Salvador.
  • Poesía de la experiencia: Poesía urbana con una visión crítica del mundo actual, representada por Luis García Montero (El jardín extranjero).

Influencia Latinoamericana en la Poesía Española

En Hispanoamérica, autores como César Vallejo (Trilce) tuvieron una importante influencia en la poesía de la Península. Vallejo clama contra la crueldad, el dolor y el sufrimiento humano, denunciando a sus causantes.

Jorge Luis Borges, tras décadas dedicado a la narrativa, retomó la poesía a medida que su ceguera avanzaba, abordando temas como sus antepasados, el transcurso del tiempo, la filosofía, sus libros y escritores favoritos, o las desdichas del amor (El hacedor).

Pablo Neruda alcanzó un éxito importantísimo con Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Muy vinculado con los poetas del 27, vivió un tiempo en España, donde publicó su revista literaria Caballo verde para la poesía.

Octavio Paz escribió poesía combativa durante la Guerra Civil española, evento que le marcó profundamente. Buscó su propio camino expresivo, fusionando Surrealismo y Simbolismo en obras como Libertad bajo palabra. Creó «topoemas» o poemas visuales y enriqueció su poesía con conocimientos filosóficos y de la poesía oriental.

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