29 Ago

Ortega y Gasset: Pilares de su Pensamiento

La Realidad Radical: El Objeto de la Filosofía

Para Ortega y Gasset, el objeto de la filosofía es la vida, la cual define como la realidad radical. Esta no es otra cosa que la suma de los objetos que nos rodean y de nosotros mismos, en la medida en que convivimos con ellos. Ortega llega a afirmar que el dato radical más importante es la coexistencia del mundo con el yo.

La Razón Vital: Un Camino Intermedio

Cuando Ortega habla de razón, no lo hace refiriéndose al sentido clásico del término. Para él, la razón vital es cualquier acción de carácter intelectual que nos pone en contacto con el mundo, con la vida. No se trata, por tanto, del concepto clásico de razón pura que empleaba Descartes, sino de una vía intermedia entre el racionalismo cartesiano y el irracionalismo vitalista.

El Perspectivismo: La Inevitable Influencia del Punto de Vista

Para Ortega, no es posible una descripción del mundo no influida por un punto de vista. Esto se debe a una de sus doctrinas filosóficas fundamentales: el perspectivismo. Según esta teoría, el punto de vista de cada uno es lo único que se posee y el único desde donde se puede observar el mundo. En este sentido, Ortega habla de perspectivas: cada individuo tiene un punto de vista distinto sobre la realidad.

Crítica al Racionalismo Cartesiano: Razón Pura vs. Razón Vital

Los principales cargos que presenta Ortega contra el racionalismo de Descartes se centran en la concepción de la razón. La razón que defiende Descartes es lo que Ortega llamaría “Razón Pura”: aquella que pretende, desde sí misma, desde sus propias evidencias e ideas innatas, y por sí sola, sin mancharse con ninguna otra influencia, alcanzar todo el conocimiento de la realidad. Para Ortega, esa razón pura, desconectada de la vida, no puede explicar la realidad. La razón tiene que apoyarse y nutrirse de la vida; tiene que ser una sola cosa con el vivir. Esta razón ligada a la vida es la que Ortega llama “Razón Vital” y debe sustituir a la “Razón Pura”. La “Razón Vital” está referida a la vida humana y la vida humana es histórica, es un pasar. Por tanto, la “Razón Vital” es una razón histórica, y este carácter histórico la capacita, mejor que a la “Razón Pura”, para captar la realidad fluida que es la vida.

El Raciovitalismo: Síntesis de Razón y Vida

Frente a dos posturas extremas, Ortega propone el raciovitalismo:

  • Para el racionalismo, representado por Descartes, la vida queda sometida al principio del puro intelecto. La razón por sí sola es capaz de alcanzar todo el conocimiento, y nada puede escapársele a una razón guiada por el método adecuado.
  • Para el vitalismo, representado por Nietzsche, la única instancia a la que tenemos que recurrir para conocer la realidad es la vida. El vitalismo suele llevar a un irracionalismo, negando la capacidad de la razón para encontrar la verdad.

Frente a ambas, Ortega propone el raciovitalismo: esta teoría pone la razón al servicio de la vida. Tanto la razón como la vida juegan un papel importante en el conocimiento. La razón no puede suplantar a la vida, pero tampoco podemos despreciar a la razón.

Epistemología: El Perspectivismo

El racionalismo de Descartes es dogmático, porque defiende la existencia de una Verdad Absoluta independiente de los distintos pareceres de los hombres. Esto es así porque considera que si el ser humano dirige su razón siguiendo las directrices de un mismo método, podemos alcanzar todos la verdad, que será absoluta, necesaria e igual para todos. En el lado opuesto al dogmatismo cartesiano se encuentra el relativismo, que defiende que no existe la Verdad Absoluta, sino solo opiniones individuales diferentes. Esta era la postura que defiende Nietzsche: no existe la verdad, sino solo la interpretación. Ortega, con su perspectivismo, ofrece una vía intermedia.

Ontología: La Realidad Radical

Descartes presentaba una realidad absoluta, idéntica a sí misma e igual para todos los sujetos, mientras que Ortega presenta una realidad perspectivista. Cada sujeto vivirá una realidad distinta según su perspectiva. Para Ortega, no se puede hablar de realidad absoluta, sino de realidad radical, que no es otra cosa que la suma de los objetos que nos rodean y de nosotros mismos de manera inseparable, porque no podemos hablar de las cosas sin el yo, pero tampoco podemos hablar del yo sin las cosas.

Antropología: «Yo soy yo y mi circunstancia»

Descartes defiende un dualismo antropológico, considerando que el ser humano es un compuesto de dos sustancias diferentes: la res cogitans (pensamiento) y la res extensa (cuerpo, materia). Para Descartes, el ser humano se identifica con el pensamiento; es un yo puro, abstracto, que nada tiene que ver con el cuerpo ni con nada material. Lo corporal es solo extensión, algo distinto y separado del sujeto. La auténtica actividad del sujeto consiste solo en pensar; la res cogitans consiste en ser ‘un sujeto puro que piensa’. El yo es pensamiento puro. Por eso, la razón de los seres humanos de todas las épocas y lugares (razón absoluta) es igual y la misma.

Para Ortega, esta postura de Descartes es pura abstracción, puesto que nos muestra un hombre incompleto, mutilado, al que le han arrancado la vida, la historia. No se puede hablar de un sujeto sin hablar de las cosas que le rodean, ni hablar de las cosas si no hay un sujeto que las mencione. La conexión entre ambos es indisoluble. La famosa frase de Ortega, «Yo soy yo y mi circunstancia», resume esta idea. El mundo no es una cosa distinta del sujeto, sino que el sujeto se desarrolla en el mundo, a lo largo de su historia vital y, por ello, es un ser determinado por su pasado y proyectado hacia su futuro.

Nietzsche: Transmutación de Valores y Crítica a la Cultura Occidental

El Ultrahombre (Superhombre): La Nueva Clave Antropológica

El Ultrahombre (Superhombre) es la nueva clave antropológica que propone Nietzsche. Es el representante de la nueva escala de valores que surgirá una vez hayamos terminado con la decadencia que, durante siglos, nos ha esclavizado y que viene representada por el platonismo y la moral cristiana.

La Muerte de Dios: El Fin de los Valores Absolutos

La Muerte de Dios se trata de la pérdida de la fe en los valores tradicionales y la ausencia de valores alternativos, que Nietzsche diagnostica como destino irremediable al que nos ha llevado la filosofía platónica y el cristianismo. Supone el fin de los valores absolutos, que se inicia con la filosofía de Platón, continúa con el cristianismo y se perfila, aunque esta vez bajo otro disfraz, con el cientificismo de su época.

Diferencias entre la Concepción Apolínea y Dionisíaca de la Vida

Nietzsche enfrentará dos concepciones muy distintas de entender la cultura: una representada por Apolo y otra encabezada por Dionisos. Para Nietzsche, ambos se contraponen en una lucha en la que Apolo representa el orden, el equilibrio y las formas perfectas, y Dionisos simboliza lo caótico, lo inestable y el devenir. Apolo será el representante de la razón y Dionisos es el defensor de los instintos. Esta contraposición se mantuvo viva, según Nietzsche, durante la Grecia presocrática, donde ambos valores —lo racional y lo caótico, lo equilibrado y lo desmesurado— convivían y formaban parte de la sociedad; se aceptaba al ser humano desde los dos puntos de vista sin menospreciar ninguno.

El Nihilismo: Diagnóstico y Abordajes

El nihilismo es el diagnóstico del que parte Nietzsche para realizar su crítica a la cultura occidental. Nietzsche aborda el nihilismo de dos formas:

  • Nihilismo pasivo: Es la actitud del que ya no puede creer en nada porque le falta un referente absoluto al que agarrarse; si Dios no existe, ya nada vale nada.
  • Nihilismo activo: Pretende adelantarse a la situación del vacío de valores, creando sus propios valores, apareciendo como una exaltación de la vida. Es el requisito previo para la transmutación de los valores.

Crítica a Platón desde la Perspectiva de Nietzsche

Plano Ontológico: Contra el Dualismo Platónico

Platón se caracteriza por su dualismo ontológico, contra el que Nietzsche arremete, pues para él, este dualismo significa un desprecio por la vida. La realidad platónica se basa en la existencia de dos mundos: uno verdadero, el Mundo de las Ideas; y uno aparente, el mundo sensible. Platón desprecia este mundo sensible porque le parece caótico, dominado por la multiplicidad y la finitud, mientras el Mundo de las Ideas es un mundo eterno e inmutable, donde reside el Ser y, por ende, la Verdad. El mundo sensible tiene realidad solo en la medida en que copia al Mundo de las Ideas.

Plano Epistemológico: Defensa de los Sentidos

Paralelo al dualismo ontológico de Platón corre su dualismo epistemológico; hay dos formas de conocimiento que se corresponden con los dos mundos existentes. El mundo verdadero se conoce a través de la razón y da lugar a la ciencia (episteme), mientras que el mundo sensible, conocido a través de los sentidos, no nos aporta un conocimiento fiable, es solo opinión (doxa). Nietzsche, al contrario que Platón, realiza una defensa de los sentidos, pues, según él, solo a través de los sentidos podemos alcanzar el conocimiento. El devenir nos muestra el único conocimiento posible sobre la realidad. Quien nos engaña con su prejuicio es la razón. La razón, ayudada por el lenguaje, transforma el testimonio de los sentidos, convirtiéndolo en conceptos que nos hacen concebir las cosas como dotadas de unidad.

Plano Antropológico: El Cuerpo como Realidad Fundamental

Platón identifica al hombre con el alma. El cuerpo no es más que su cárcel (dualismo antropológico). El alma pertenece al mundo inteligible y el cuerpo es el centro de todos los males: nos ata al mundo con sus pasiones, complicando el ascenso al Mundo de las Ideas. El hombre debe liberarse del influjo negativo del cuerpo.

Nietzsche no concibe la antropología como dualista; no piensa que el hombre esté compuesto de alma y cuerpo. Al contrario que Platón, valora el cuerpo como lo único verdaderamente existente y considera al alma como un constructo ficticio de la razón. Nietzsche propone un hombre vitalista que ha de crear sus propios valores, transitando hacia el Ultrahombre.

Plano Moral: La Creación de Valores y el Amor Fati

Nietzsche se opone totalmente a la moral platónica, que derivaría más tarde en la cristiana (el cristianismo es, para Nietzsche, «platonismo para el pueblo»), por ser contraria a los instintos y a la vida, pues ha servido para condenar los valores propios del hombre superior a favor de los del hombre débil. Nietzsche, en cambio, considera que los valores morales son aquellos que favorecen a la vida y no al intelecto, que la satisfacción de lo corporal es el único criterio de validez moral, y que cada uno debe crear sus propios valores. Si para Platón el hombre alcanzará la virtud y la felicidad a través del conocimiento (intelectualismo moral), para Nietzsche son los instintos quienes deben guiar nuestros actos y la virtud consistirá en aceptarlo (amor fati: amor al ‘destino creador’). Si aceptamos la vida, cada instante es único pero eterno, porque en cada instante se encuentra todo el sentido de la existencia.

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