29 Ago
Las Causas de la Revolución Francesa
Para comprender el estallido de la Revolución Francesa, es fundamental analizar las diversas causas que la propiciaron, así como su repercusión en los acontecimientos que transformaron Francia y el mundo.
Factores Ideológicos
En primer lugar, encontramos factores ideológicos cruciales como la Ilustración y el ejemplo de la Revolución Americana. Estas corrientes de pensamiento proponían un nuevo modelo social y un gobierno basado en las libertades y los derechos de todos los ciudadanos. Sus principios fundamentales incluían la separación de poderes, la participación del pueblo en la política y la implantación de la libertad, la igualdad y la fraternidad.
Factores Sociales y Económicos
La sociedad del Antiguo Régimen se componía de estamentos privilegiados y no privilegiados:
- La Nobleza: Vivía de cobrar rentas y contaba con el apoyo del rey, aunque esta relación cambiaría con el tiempo, buscando el monarca el apoyo de la burguesía.
- El Clero: Compuesto por las personas que formaban la Iglesia, algunos de los cuales incluso podían ascender a nobles.
- El Tercer Estado: La gran mayoría de la población, que soportaba el peso de los impuestos y carecía de privilegios.
La escasez de alimentos, agravada por el crecimiento demográfico, significaba que había la misma comida para el doble de personas, generando un profundo descontento social. Además, la mayor parte del dinero del Estado se destinaba a las guerras, especialmente a la Guerra de los Siete Años y a la Revolución Americana. Para llenar las arcas, se propuso que la nobleza pagara impuestos, pero esta se negó y exigió la convocatoria de los Estados Generales, a lo que el rey accedió.
Factores Políticos
Finalmente, y enlazados con el inicio de la Revolución, destacamos los factores políticos. Se pretendía solucionar la crisis con la convocatoria de una Asamblea de Notables en 1787. Sin embargo, esta no consiguió ningún resultado debido a la rebelión nobiliaria y la posterior petición de los Estados Generales a Luis XVI.
Los Estados Generales y el Surgimiento de la Asamblea Nacional
La convocatoria de los Estados Generales y la posterior creación de la Asamblea Nacional marcaron el inicio de la Revolución Francesa.
La Convocatoria de 1789
La intención del rey y sus ministros de incluir a los estamentos privilegiados en el pago de impuestos, ante el déficit presupuestario, provocó la sublevación de la nobleza, que se negó a pagar sin una reunión preliminar de los Estados Generales. El ministro de Luis XVI, Jacques Necker, convocó una asamblea de los Estados Generales para el 1 de mayo de 1789.
El Debate sobre el Voto y la Representación
Surgió la cuestión de si los tres estamentos se reunirían juntos o separados, y cuál sería el número de representantes de cada estamento, así como si el voto sería por estamento o por representante. Anteriormente, el voto se realizaba por estamento, lo que siempre favorecía a la nobleza y el clero, dejando al Tercer Estado en desventaja (un «2 contra 1»).
La burguesía, que representaba al Tercer Estado, buscaba aumentar su influencia y que el voto se realizara por representante para así obtener la mayoría y acceder al poder político. Se llegó a un acuerdo para que el número de representantes del Tercer Estado fuera igual al de los otros dos estamentos juntos. Sin embargo, los nobles se negaron a aceptar esta propuesta y la mayoría del clero tampoco asistió. Otra de las grandes preguntas era si se debía otorgar derecho de veto a algún estamento.
Proclamación de la Asamblea Nacional
El 17 de junio de 1789, el diputado Emmanuel Joseph Sieyès propuso que el Tercer Estado se autodeclarara Asamblea Nacional, asumiendo la soberanía. Este acto marcó la transición de los Estados Generales a la Asamblea Nacional Constituyente. La Asamblea Nacional se proclamó en la Sala del Juego de Pelota (Salle du Jeu de Paume).
Se proclamó debido a la profunda crisis económica y financiera que atravesaba Francia bajo el reinado de Luis XVI, donde los ingresos de la monarquía dependían en gran medida de los impuestos del Tercer Estado. El Tercer Estado, harto de su inferioridad y la falta de privilegios en comparación con los otros dos estamentos, decidió reformar el sistema estamental. Buscaban la eliminación de los privilegios de la nobleza y el clero, así como una mayor representación en el gobierno. Aunque solicitaron al rey la convocatoria de una asamblea para los tres estados, ante la falta de respuesta, decidieron crear su propia asamblea.
Los Estamentos y los Cuadernos de Quejas
Durante el Antiguo Régimen y los Estados Generales, la sociedad francesa se dividía en tres estamentos: la nobleza, el clero y el Tercer Estado. Los burgueses consiguieron que, por primera vez, el número de representantes del Tercer Estado fuera igual al de los otros dos estamentos juntos, lo que implicaba un cambio en la dinámica de voto. Esto significaba que, si el voto era por cabeza, el Tercer Estado podría superar en número de votos a la nobleza y el clero juntos.
Los Cuadernos de Quejas
En los «cuadernos de quejas» (cahiers de doléances), los representantes de los tres estamentos plantearon a Luis XVI una serie de peticiones. Entre los meses de enero y mayo, los tres estamentos redactaron sus «cuadernos de quejas», donde recogían peticiones para lo que consideraban un país mejor o más conveniente para sus intereses. Estos memoriales o registros fueron redactados por los representantes de cada estamento, quienes también tenían derecho a voto.
El Tercer Estado, que representaba a la mayor parte de la población, proponía al rey la supresión de los derechos feudales, la abolición de los privilegios, la creación de una Constitución, la soberanía de la nación y libertades políticas. Su principal objetivo era conseguir que el voto en los Estados Generales fuera por representante y no por estamento, además de obtener una mayor representación numérica para el Tercer Estado, superando así al clero y la nobleza juntos. Su otra estrategia consistía en convencer al pueblo de la validez de sus propuestas, asegurando que lograrían una representación suficiente para superar a la nobleza y el clero juntos, algo inédito hasta entonces. Estos esfuerzos marcaron el inicio de la Revolución Francesa y, tras años de lucha, la mayoría de sus peticiones se hicieron realidad.
Eventos Clave y Reformas de la Asamblea Constituyente
La Toma de la Bastilla y el Gran Miedo
La Toma de la Bastilla se produjo el 14 de julio de 1789, cuando los revolucionarios franceses asaltaron la fortaleza-prisión, símbolo del absolutismo monárquico. Este evento marcó un punto de inflexión. Posteriormente, la Asamblea Nacional Constituyente redactaría la Constitución de 1791.
En el campo, se desató el fenómeno conocido como el Gran Miedo, caracterizado por la quema de fincas, castillos y títulos de propiedad de la nobleza, reflejando el profundo descontento campesino.
Reformas Introducidas por la Asamblea Constituyente (1789-1791)
Las reformas introducidas por la Asamblea Constituyente durante la primera etapa de la Revolución Francesa (1789-1791) fueron las siguientes:
- Se puso fin al feudalismo: el Tercer Estado dejó de ser vasallo y sus miembros fueron reconocidos como ciudadanos. Se quemaron los títulos nobiliarios y los registros feudales, simbolizando la creación de un «mundo nuevo».
- Se tomaron medidas contra la Iglesia: se desamortizaron sus bienes, es decir, fueron incautados por el Estado y sacados a pública subasta, siendo adquiridos en gran parte por burgueses enriquecidos.
- Se creó la Constitución Civil del Clero en 1790, que reorganizó la Iglesia francesa y la subordinó al Estado.
Principios de la Constitución de 1791
La Constitución de 1791, la primera de Francia, fue promulgada en este periodo y se basó en las ideas de la Ilustración. Establecía la soberanía nacional y la división de poderes:
- Poder Legislativo: Recaía en una Asamblea elegida por el pueblo.
- Poder Ejecutivo: Lo ostentaba el rey, quien nombraba ministros, era jefe del ejército y tenía derecho a veto.
- Poder Judicial: Compuesto por tribunales de justicia.
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