26 Ene
1. Influencia de los medios en el currículo
Los diferentes modelos curriculares tienen influencia en los medios de comunicación e interactúan entre sí. El modelo curricular reproductor es el más tradicional y tiene como objetivo que nada cambie: que las clases dominantes sigan manteniendo su estatus y que las clases más humildes se queden donde están, limitando así el ascenso social de las clases más desfavorecidas y manteniendo la hegemonía de las clases dominantes. Los contenidos, por tanto, son seleccionados por el Estado o por una administración central o institución fuerte que los organiza. Todo es completamente lineal y hay una separación abrupta entre teoría y práctica.
Modelos curriculares
Modelo curricular reproductor
En cuanto al docente, éste actúa como un ejecutor de la administración: no tiene capacidad crítica y su única función es desarrollar los contenidos que le han indicado. Existen empresas que proporcionan materiales al profesorado que facilitan su labor y pueden implementarse de forma acrítica. Estos materiales son peligrosos, ya que cualquier persona, por muy pequeños que sean sus intereses, tiene valores que tiende a hegemonizar. El estudiante sale perjudicado, ya que este modelo pretende que solo aprenda de forma memorística con una única respuesta correcta, limitando su creatividad y convirtiéndolo en un autómata.
Modelo curricular situacional
El modelo curricular situacional parte de una situación concreta. Se diseñan actividades para unos niños concretos, un aula concreta y, por ello, los aprendizajes son únicos y difícilmente transferibles a otros contextos. Asimismo, se identifican los valores y las ideologías que están inmersas en el aula y el sujeto aprende a identificar esas representaciones sociales a través del currículo. De este modo, va a aprender a comunicarse, a expresarse y a relacionarse; a ejercer su ciudadanía, a participar y a comprenderla.
Modelo curricular transformador
El modelo transformador está dotado de una dimensión económica, sociocultural y política del currículo, en el que la finalidad debe ser combatir las desigualdades sociales. Para ello, el docente debe ser un intelectual crítico, un agente de cambio. Existe una estrecha relación entre la teoría y la práctica. Se realiza una profunda reflexión sobre los contenidos (por qué se eligen, a quién benefician, etc.). Además, el docente tiene que ser reflexivo y contribuir a la construcción de la realidad. La escuela es motor de cambio; no debe responder únicamente a las demandas que le hacen agentes externos.
En conclusión, el modelo curricular reproductor promueve la anulación completa de la reflexión crítica en educación; mientras que el modelo curricular situacional favorece la identificación de las representaciones y su relación con el mundo. El modelo curricular transformador permite interpretar las representaciones sociales y comprender cómo se construye, reconoce y difunde el conocimiento.
2. Alfabetización audiovisual
Desde que comenzó el milenio hace 22 años, e incluso antes, las nuevas tecnologías han ido adquiriendo cada vez más importancia en nuestro día a día, llegando a ser imprescindible hoy en día el manejo digital en ámbitos tan cotidianos como el sanitario (solicitud de citas médicas en línea) o el económico (consultar cualquier aspecto de nuestra cuenta bancaria digital). Son solo dos ejemplos cuyos primeros pasos para aprender a manejar se dan en la escuela, iniciando así este proceso de alfabetización audiovisual.
Familiarizarse con las pantallas mediante vídeos o imágenes a temprana edad es importante para este proceso y también para favorecer el desarrollo de la alfabetización de toda la vida, es decir, aprender a leer y a escribir textos. Igualmente es importante hacer un buen uso de estos recursos. Resulta prácticamente imposible separar ambas alfabetizaciones en nuestro contexto occidental actual, ya que se complementan entre sí.
La radio y la televisión iniciaron este proceso a lo largo del siglo XX, actuando como un altavoz para la difusión cultural hacia la mayoría de la población y despertando el interés de ésta: desde la música hasta películas o documentales. La rápida propagación de internet y la informática ha elevado este interés a niveles superiores, permitiendo a cualquier ciudadano o ciudadana desarrollarse social, personal e incluso laboralmente. Esa es la clave de la importancia de la alfabetización digital del alumnado.
Los recursos digitales disponibles hoy en día permiten, mediante el uso de ordenadores y teléfonos inteligentes, entre otros dispositivos, que los alumnos y la población en general (sean nativos digitales o no) puedan desarrollarse y aprender, incluso de manera autónoma. El uso de estos recursos a lo largo, sobre todo, de las dos últimas décadas ha incrementado la creatividad y el aprendizaje significativo del alumnado. El papel del profesor en todo este proceso debe ser el de guía, sentando las bases para que los alumnos, cada uno a su ritmo, puedan alcanzar sus máximas habilidades individuales.
Es esencial que los alumnos salgan del colegio preparados para afrontar un mundo y una sociedad en la que, cada vez más, el uso de estas tecnologías será indispensable en el día a día en prácticamente todos los ámbitos (y, en muchas ocasiones, realizando diferentes tareas de manera simultánea). La alfabetización digital es, pues, la puerta para lograr este objetivo con motivación y confianza.
3. Estereotipo
Un estereotipo es una construcción simbólica que fragmenta y simplifica en exceso la realidad; la hace tremendamente fácil y sencilla de comprender, incluso cuando se trata de fenómenos complejos. En este sentido, debe conocerse su origen y saber quién se beneficia de ellos. Según Achidie, los estereotipos son representaciones incompletas. Además, serían una manera de categorizar el mundo y organizar la información que necesita el ser humano. Por ello, los naturaliza y refuerza las convenciones sociales.
Los estereotipos sirven para proteger los intereses de algunos grupos en detrimento de los de otros. Generalmente se aplican a grupos que luchan por un poder político del que carecen: negros, mujeres, homosexuales, etc., representando una opinión común acerca de estos grupos sociales. Son construcciones subjetivas utilizadas de manera peyorativa por parte de uno o varios grupos hacia otros, para proteger a un grupo y culpar a otros.
En publicidad, los estereotipos se utilizan para ayudar a vender un determinado producto; suelen presentarse de manera más o menos evidente, representando una fantasía o una situación cotidiana, y no siempre son captados por los destinatarios. La ideología está íntimamente relacionada con la formación de conceptos, que tienden a presentarse de diferentes maneras en función de sus categorías de pensamiento lógico y de su forma de aprendizaje.
La mayoría de los medios hace un uso indiscriminado de los estereotipos para simplificar la forma de representación de un grupo y, al mismo tiempo, reforzar los cánones dominantes. Los estereotipos más recurrentes aparecen en la representación de la mujer o del hombre como objeto de consumo, en la idea de que el arte es exclusivamente para espíritus refinados o en las maneras de promocionar el sexo. También se dan en las comparaciones entre las viejas y las nuevas formas de representar a una pareja, en la representación de las minorías sexuales o en posibles actitudes que pueden acabar siendo consideradas racistas por parte de la audiencia.
Los estereotipos varían en función del contexto y de los valores dominantes en periodos de tiempo concretos. Sus funciones principales son reforzar los parámetros establecidos por el propio sistema y homogeneizar los comportamientos y gustos de los diferentes grupos sociales.
Los estereotipos sociales pueden ayudar a plantear cuestiones como, por ejemplo, cómo las comunidades indígenas y rurales contemporáneas asimilan y exteriorizan distintos mensajes, datos e información de los medios masivos de comunicación; cómo es su interacción con las grandes urbes cosmopolitas. También permiten replantear aspectos acerca del consumo de bienes industrializados globales, de las migraciones laborales o de la adopción de tecnologías modernas distintas a las tradicionales.
Un mensaje, por muy original o elaborado que sea, puede no ser tan comprensible como lo son los estereotipos. Por ello, en muchas ocasiones, para plantear ciertas situaciones o temas, algunos grupos (sociales, políticos, periodísticos, etc.) optan por el uso de estereotipos que calan más en el público y, probablemente, llegan a más gente.

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