08 May
ES RARO QUE SEAMOS TANTOS ” 1. Identifique al autor o autora de este poema,lírica contemporánea. La autora de este poema es Olvido García Valdés, una de las voces poéticas más destacadas de las últimas décadas. Son varios sus poemarios: El tercer jardín (1986), Exposición (1990), Ella, los pájaros (1994), Caza nocturna (1997), al que pertenece el poema propuesto, Del ojo al hueso(2001), Y todos estábamos vivos (2006), por el que recibíó el Premio Nacional de poesía, Lo solo del animal (2012) y Confía en la gracia(2020)2. Podemos vincular la obra de esta escritora con la corriente que la crítica ha venido a denominar poética del silencio, en la que encontramos autores muy diversos, pero que coinciden en una cierta renuncia a la expresión de sentimientos, en favor de una poesía más reflexiva y abstracta, de la que este poema es un buen ejemplo. // Elpoema parte de una anécdota. La anécdota de la que parte el poema es la lectura de un texto en el que autor hablaba («literatura autobiográfica», v. 6) de una experiencia vivida en África («en un desierto / africano», vv. 7-8). Lo leído provoca en García Valdés una sensación de incredulidad («no hubiera manera de tomárselo en serio», v. 13), que se podría evitar si el autor se hubiera
expresado de forma sincera («no mentir», v. 21), con modestia («no mirarse el ombligo», v. 22), con un estilo consistente o riguroso («no ser / delicuescente», vv. 22-23) y sindogmatismos («no llegar al decálogo», v. 23). // 3 La voz poética utiliza una técnica narrativa para expresar su pensamiento. Identifíquela. La autora expone parte de las reflexiones del día anterior utilizando el estilo directo. Aunque no hay marcas gráficas, tales como guiones o entrecomillados, la presencia del verbo «pensé» (v. 14) a manera de inciso nos indica que a partir del v. 14 y al menos hasta el verso 21 (con una salvedad en los vv. 15-16), Olvido García Valdés cita de forma literal su pensamiento.
AY, CARMELA!
1. Identifica la obra
El fragmento pertenece a la obra ¡Ay, Carmela!, del autor José Sanchis Sinisterra. La obra está ambientada en la Guerra Civil y cuenta el día a día de una pareja de artistas, Carmela y Paulino, que recorren la España republicana para distraer a la gente y animar a las tropas. Por error, entran en la zona enemiga, lo que hará que tengan que ingeniárselas para sobrevivir. La obra está formada por dos actos y un epílogo y el fragmento pertenece al segundo acto y nos muestra un momento del espectáculo de Paulino y Carmela ante los militares sublevados (“señores militares”). Aquí podemos observar la diferente actitud que presenta la pareja ante el público que tiene: desafiante por parte de Carmela (“Ahora que a mí, eso de la última gracia, se lo digo de verdad, y hace un momento se lo decía a éste, ¿verdad, tú?, pues que no me parece bien”) y sumisa y temerosa por parte de Paulino (“Basta, basta, Carmela… Que este distinguido público se merece otra clase de… De ocurrencias…”). Esta escena se trata de un flashback, en el que Paulino recuerda la actuación que llevó a Carmela a la muerte.
2. Explica cómo se muestra el tema de la tensión entre …
Uno de los temas principales ¡Ay, Carmela! Es la tensión que se da en situaciones de peligro, como la Guerra Civil en la que está ambientada esta obra, entre el deseo de supervivencia y mantener la integridad ideológica. Esta tensión se manifiesta con la diferente actitud que tienen los dos personajes protagonistas, Paulino y Carmela, ante el dilema en el que se encuentran: tener que realizar una representación para los militares con los presos republicanos presentes. En el fragmento se puede observar que, mientras que Carmela no puede evitar soltar indirectas dejando claro que no está de acuerdo con lo que les han pedido que hagan (“Ahora que a mí, eso de la última gracia, se lo digo de verdad, y hace un momento se lo decía a éste, ¿verdad, tú?, pues que no me parece bien, ea, las cosas como son”), Paulino intenta calmar a su compañera y hacer las cosas al gusto de los militares para evitar problemas (“Basta, basta, Carmela… Que este distinguido público se merece otra clase de… De ocurrencias…”).
3 Analiza los personajes
Los dos personajes que aparecen en este fragmento son los dos protagonistas de la obra: Carmela y Paulino, que muestran dos actitudes muy distintas frente a la situación que están viviendo. Carmela es una actriz que se caracteriza por su espontaneidad y valentía, en contraste con la actitud de Paulino. En el fragmento vemos esa espontaneidad y desparpajo en sus intervenciones, interrumpiendo a Paulino (“(Quitándole la palabra)”). Su valentía se muestra al expresar su desacuerdo con las actitudes de los militares (“Ahora que a mí, eso de la última gracia, se lo digo de verdad, y hace un momento se lo decía a éste, ¿verdad, tú?, pues que no me parece bien, ea, las cosas como son”). Paulino es un actor servil y temeroso, que quiere llevar el espectáculo a buen término sin disgustar a los militares, por lo que en todo momento intenta frenar o justificar la actitud de su compañera para evitar represalias: su intención es hacer lo que sea necesario para sobrevivir. En el fragmento vemos cómo Paulino intenta contener el ímpetu de Carmela por miedo a las represalias que puedan sufrir (“(Con humor forzado, tras varios intentos de hacerla callar.)”) y el miedo que siente cuando ella hace comentarios que considera fuera de lugar (“(Sobreponiéndose a un súbito ataque de tos.)”, “Basta, basta, Carmela… Que este distinguido público se merece otra clase de… De ocurrencias…”).
4.! Es una obra de metateatro
El metateatro es una técnica en la que una obra reflexiona, de un modo u otro, sobre el teatro; es decir, es teatro dentro del teatro. En ¡Ay, Carmela! Encontramos esta situación, ya que gran parte de la obra gira en torno a la representación teatral que Paulino y Carmela van a realizar ante los militares y los presos republicanos. En concreto, en este fragmento podemos observar una parte de la representación con referencias directas al público y a los entresijos de una representación teatral (“Ya lo ven ustedes, señores: a nuestra Carmela no le hacen falta papeles para llenar con su gracejo un escenario… Pero a mí, sí…”). También observamos dos formas distintas de hacer teatro: por un lado, la improvisación de Carmela, movida por su carácter impulsivo y espontáneo; por otro lado, la preparación minuciosa de Paulino, temeroso de las consecuencias que podría tener cualquier error que cometieran para sus vidas, que se ponía nervioso ante las intervenciones de su compañera y que llevaba su parte preparada en papel para no salirse del guion (“Porque ahora venía aquello de… Aquello… (Lo encuentra.) ¡Aquí está! Sí, señores: esto… (Lee.)”).
5. Analiza el uso del lenguaje coloquial ..
Una de las carácterísticas más destacadas de ¡Ay, Carmela! Es el uso de un lenguaje coloquial y popular por parte de los personajes principales, propio de su posición social. En el fragmento podemos ver cómo ambos personajes, Paulino y Carmela, hacen uso de un lenguaje coloquial, con la presencia de vacilaciones, especialmente en el caso de Paulino (“oda la sal de Andalucía y el azúcar de… De…”, “Porque ahora venía aquello de… Aquello…”); también observamos este uso del lenguaje con la presencia de expresiones coloquiales, como los “ea” de Carmela en muchas de sus intervenciones, expresiones como “para servirles” o “¿verdad, tú?”, o el uso del artículo delante de los nombres propios (“aquí el Paulino y la Carmela”). Por último, destacamos la presencia de vocabulario coloquial como “jarana”, “guiñapo” o “pelaje”.
SOLDADOS DE SALAMINA
1. Identifica el autor/a del
Este fragmento pertenece a la novela
Soldados de Salamina (2001), la cuarta novela de Javier Cercas. La novela cuenta el proceso de escritura del protagonista (alter ego de Javier Cercas) de la historia de Rafael Sánchez Mazas (metaliteratura). En el fragmento vemos al protagonista fantaseando con cómo será su novela (“allí vi de golpe mi libro, el libro que desde hacía años venía persiguiendo, lo vi entero, acabado, desde el principio hasta el final, desde la primera hasta la última línea”). La novela se divide en tres partes: “Los amigos del bosque”, donde el autor conoce por primera vez la historia de Sánchez Mazas y se decide a escribirla; “Soldados de Salamina”, donde se narra la propia historia de Sánchez Mazas y su fracasado fusilamiento; y “Cita en Stockton”, a la que pertenece el fragmento, en la que se cuenta cómo Javier Cercas (el personaje-narrador de la novela) plantea sus dudas sobre la publicación de la novela y habla de la posibilidad de entrevistar a Miralles (verterano de guerra comunista) para completar la historia con su versión. En el fragmento vemos al autor hablando de lo importante que es contar la historia de Miralles (“mientras yo contase su historia Miralles seguiría de algún modo viviendo”).
2. ¿Qué personajes…
El principal personaje que aparece en el fragmento es Javier Cercas, el periodista que está investigando para contar la historia del fusilamiento frustrado de Rafael Sánchez Mazas. Este personaje, por un lado, es el alter ego del autor (se llaman igual, escriben la misma novela, tienen las mismas motivaciones para hacerlo…), que plasma en la novela el proceso de escritura de la novela que estamos leyendo. Además, Javier Cercas es el narrador de la historia (“allí vi de golpe mi libro”). En el fragmento, el personaje se muestra como un periodista deseoso de contar una historia y de dar su lugar a Miralles (“mientras yo contase su historia Miralles seguiría de algún modo viviendo”), por el que muestra admiración, frente al desprecio que muestra hacia Sánchez Mazas, el protagonista de su novela (“de ese pelotón de soldados que a última hora siempre ha salvado la civilización y en el que no merecíó militar Sánchez Mazas y sí Miralles”). Para él su libro es una forma de redimir a Miralles y a otros hombres que como él, que perdieron la guerra y se vieron relegados al ostracismo de la historia (“piensa en un hombre que fue limpio y valiente y puro en lo puro y en el libro hipotético que lo resucitará cuando esté muerto“). En el fragmento observamos que el narrador nombra a Miralles, ya que su historia va a servir de complemento a la historia de Sánchez Mazas, que es el origen de su novela. El narrador muestra su admiración por él y deja claro que no ha recibido, ni recibirá, el reconocimiento que se merece, por lo que intenta redimirlo de alguna forma con su novela (“aunque en ningún lugar de ninguna ciudad de ninguna mierda de país fuera a haber nunca una calle que llevara el nombre de Miralles, mientras yo contase su historia Miralles seguiría de algún modo viviendo”). Por último, en el fragmento también se nombra a otros personajes, como Sánchez Mazas, protagonista de la novela que está escribiendo el narrador y por el que siente cierto desprecio; también se menciona a Bolaños, el escritor que ayudó a Cercas en el proceso de recogida de información para la escritura de la novela (tanto en la vida real como en la historia narrada en la novela); y a otros nombres de hombres que estuvieron relacionados, de un modo u otro, con la historia de Sánchez Mazas (líneas 9-11).
3. Analiza qué es la metaliteratura y la autoficción
La metaliteratura es una de las carácterísticas de la novela de finales del Siglo XX y principios del XXI que podemos observar claramente en Soldados de Salamina y, en concreto, en este fragmento. En la novela se habla del proceso de escritura de una novela, que en este caso es la propia novela que estamos leyendo, tal y como podemos comprobar en el fragmento cuando el narrador dice “Vi mi libro entero y verdadero, mi relato real completo, y supe que ya sólo tenía que escribirlo, pasarlo a limpio, porque estaba en mi cabeza desde el principio («Fue en el verano de 1994, hace ahora más de seis años, cuando oí hablar por primera vez del fusilamiento de Rafael Sánchez Mazas»)”, ya que este es el verdadero comienzo de la segunda parte de la novela, que lleva por título “Soldados de Salamina”, como la novela. En relación con la metaliteratura, también llama la atención que el fragmento comienza con el narrador relatando que se encuentra en el vagón “con mi whisky casi vacío delante” pensando en Miralles y al final, cuando relata cómo se imagina su novela, dice que tendrá “un final en el que un viejo periodista fracasado y feliz fuma y bebe whisky en un vagón restaurante de un tren nocturno que viaja por la campiña francesa entre gente que cena y es feliz y camareros con pajarita negra, mientras piensa en un hombre acabado que tuvo el coraje y el instinto de la virtud”. Es decir, que en el fragmento el Javier Cercas autor nos cuenta, en boca del Javier Cercas narrador, el momento en el que el Javier Cercas personaje descubre cómo va a ser su novela, que en el presente de la narración existe en la mente del personaje únicamente, pero que nosotros como lectores estamos conociendo porque la novela que está creando el personaje es la que estamos leyendo. Respecto a la autoficción, otra de las carácterísticas de la novela de finales del Siglo XX y comienzos del XXI que se puede apreciar en este fragmento, se da en el hecho de que, como ya hemos mencionado, el propio autor se pone como protagonista y narrador de la historia y la historia se basa en su propia experiencia de escritura de la novela.
4. Analiza el papel de Javier
Javier Cercas tiene un triple papel en Soldados de Salamina: es su autor, su narrador y su protagonista. Como autor, escribe la novela que llega a nosotros. Como personaje, es un periodista llamado Javier Cercas que juega un papel muy importante en la historia, ya que la novela no trata sobre el frustrado fusilamiento de Sánchez Mazas (pese a que este hecho sea el punto de partida del proceso de escritura), sino que la historia se centra en relatar el propio proceso de escritura, entrando así en el ámbito de la metaliteratura (“Vi mi libro entero y verdadero, mi relato real completo, y supe que ya sólo tenía que escribirlo, pasarlo a limpio, porque estaba en mi cabeza desde el principio […] hasta el final”). Por último, como narrador nos cuenta, en primera persona todo el proceso de búsqueda de información y de reflexión sobre el proceso de escritura desde su punto de vista. Este triple papel de Javier Cercas puede apreciarse perfectamente en el fragmento, ya que comienza con el narrador relatando que se encuentra en el vagón “con mi whisky casi vacío delante” pensando en Miralles y al final, cuando relata cómo se imagina su novela, dice que tendrá “un final en el que un viejo periodista fracasado y feliz fuma y bebe whisky en un vagón restaurante de un tren nocturno que viaja por la campiña francesa entre gente que cena y es feliz y camareros con pajarita negra, mientras piensa en un hombre acabado que tuvo el coraje y el instinto de la virtud”. Es decir, que en el fragmento el Javier Cercas autor nos cuenta, en boca del Javier Cercas narrador, el momento en el que el Javier Cercas personaje descubre cómo va a ser su novela, que en el presente de la narración existe en la mente del personaje únicamente, pero que nosotros como lectores estamos conociendo porque la novela que está creando el personaje es la que estamos leyendo.
5. Explica los orígenes de la novela y relaciónalo con el fragmento
El origen de la novela se remonta al verano de 1994, cuando el escritor Rafael Sánchez Ferlosio, hijo de Rafael Sánchez Mazas, fue a dar unas charlas a la Universidad de Gerona, donde trabajaba Javier Cercas. Sánchez Mazas es un personaje que se nombra en el fragmento (“pero sobre todo de Sánchez Mazas y de ese pelotón de soldados que a última hora siempre ha salvado la civilización”), ya que su historia, contada por Sánchez Ferlosio a Cercas en un bar próximo a la Universidad, será el punto de partida de la novela (“(«Fue en el verano de 1994, hace ahora más de seis años, cuando oí hablar por primera vez del fusilamiento de Rafael Sánchez Mazas»)”). En ese mismo bar, con solo dieciocho años, Cercas había conocido a Roberto Bolaño, escritor con el cual comenzó una amistad y que años más tarde le contó la historia de Miralles y lo animó a escribir la historia relatada por Sánchez Ferlosio. Por este motivo, no es de extrañar que Bolaño también sea nombrado en el fragmento, posiblemente a modo de guiño (“hablaría de Miralles y de todos ellos, sin dejarme a ninguno, y por supuesto de los hermanos Figueras y de Angelats y de María Ferré, y también de mi padre y hasta de los jóvenes latinoamericanos de Bolaño”), ya que lo hace cuando habla de reivindicar la figura de Miralles (“mientras yo contase su historia Miralles seguiría de algún modo viviendo”).

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