31 Mar
La Edad Moderna: Un Cambio de Paradigma (1492-1789)
La Edad Moderna (1492-1789) se extiende a lo largo de tres siglos, con el Renacimiento como fase de transición y la Ilustración en el siglo XVIII como etapa final. Este periodo supone una ruptura con el pasado, buscando un nuevo punto de referencia para el ser humano: el humanismo renacentista impulsará el paso del teocentrismo al antropocentrismo.
La Revolución Científica y el Triunfo de la Razón
En el ámbito científico tiene lugar la Revolución Científica, de la mano de Copérnico, Galileo, Kepler y Newton, que introduce:
- Una nueva visión del Universo (heliocéntrica, determinista y mecanicista).
- Un nuevo método de investigación: el método hipotético-deductivo.
- El triunfo de la ciencia y la razón en la comprensión de la realidad.
Queda atrás el argumento de autoridad en el que se apoyaba el conocimiento durante la Edad Media, que otorgaba a las Sagradas Escrituras y a la Fe el papel de criterios últimos de verdad. La Edad Moderna se caracteriza por una confianza plena en la capacidad de la razón, que aspira a ser autónoma y universal, convirtiéndose en el principio fundamental sobre el que se basa el conocimiento, la moral y la política. Esta separación entre la Fe y la Razón, así como entre el Estado y la Iglesia, refleja el proceso de secularización propio de esta etapa.
Filosofía Moderna: Racionalismo frente a Empirismo
La Filosofía Moderna se fundamenta en la subjetividad. La cuestión sobre la relación entre fe y razón es reemplazada por la pregunta por el conocimiento, su origen, sus límites y su validez. Las dos grandes respuestas son:
- Racionalismo: Iniciado por Descartes en el siglo XVII (con representantes como Spinoza, Malebranche y Leibniz). Sostiene la confianza total en la razón como única fuente segura de conocimiento, la existencia de ideas innatas y el recurso a Dios como garantía de verdad.
- Empirismo: Fundado por Locke en el siglo XVII y representado por Berkeley y Hume en el siglo XVIII. Defiende que la experiencia es el origen y límite del conocimiento, rechazando las ideas innatas (la mente como tabula rasa) y adoptando el método experimental.
Hume lleva esta corriente hasta sus últimas consecuencias, analizando los límites del conocimiento para evitar el dogmatismo de la Metafísica y la Teología. Posteriormente, Kant afirmará la imposibilidad de la Metafísica como ciencia mediante el Idealismo Trascendental. Con la Ilustración, la razón recupera su autonomía, convirtiéndose en el fundamento del progreso y la emancipación humana.
El Nacimiento del Feminismo Moderno
A finales del siglo XVIII, en el contexto político del liberalismo y la Ilustración, surgen las primeras reivindicaciones feministas:
- Olympe de Gouges (Francia, 1791): Proclama la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, exigiendo que los principios de igualdad de la Revolución se apliquen de forma universal.
- Mary Wollstonecraft (Inglaterra, 1792): Escribe Vindicación de los derechos de la mujer, donde denuncia la subordinación femenina y defiende el acceso a la educación como medio para que las mujeres piensen por sí mismas, condición esencial para la verdadera igualdad.
Ambas autoras y sus obras se consideran el inicio del feminismo moderno.

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