09 Ene

La Afirmación de la Etapa Arreligiosa: Una Perspectiva Crítica

El ser humano es constitutivamente religioso. Diversos pensadores han cuestionado la existencia de una etapa verdaderamente arreligiosa en la historia humana:

  • Martín Velasco sostiene que no ha existido tal etapa, afirmando que el hecho religioso es una parte intrínseca de la historia humana: “donde existen indicios de vida humana, existen indicios de actividad religiosa”.
  • Javier Zubiri argumenta que la pregunta por Dios es ineludible, surgiendo en toda persona y cultura. Incluso el teísmo, el agnosticismo o el ateísmo son formas de respuesta a esa pregunta fundamental, constituyendo en sí mismas creencias. En todos los seres humanos reside una religiosidad inconsciente que ocasionalmente aflora.

El Monoteísmo Implícito en las Religiones

Según Lang, en todas las religiones, ya sean animistas o politeístas, subyace un monoteísmo implícito.

  • En el hinduismo, a pesar de la existencia de 33 dioses, estos se unifican en la “trinidad hindú” (Brahma, Shiva y Visnú), y finalmente en el absoluto Brahma. La creencia en la reencarnación, orientada hacia la perfección en Brahma, apunta a una divinidad última.
  • En las religiones animistas, también se observa este monoteísmo implícito, evidenciado en ritos u oraciones dirigidas a un único Dios. Lang señala que en todos los círculos de la cultura primitiva aparece la figura del ser supremo (ejemplo: oraciones en el rito de iniciación de la tribu animista Fang).

El Horizonte de Sentido: La Necesidad Humana de Orientación

El ser humano está necesitado de sentido. Al ser arrojado al mundo, experimenta asombro e incluso indefensión ante lo que le rodea, existiendo sin que se le hayan consultado sus propósitos. Esto genera preguntas existenciales fundamentales:

  • “¿Quién soy yo?”
  • “¿De dónde vengo?”
  • “¿Qué hago aquí?”

Esta situación refleja una necesidad ineludible de orientación: procurarse coordenadas que doten de sentido a la existencia, abarcando dimensiones espaciales, personales, interpersonales y temporales.

Estructura del Horizonte de Sentido

El horizonte de sentido se estructura en torno a tres grandes preguntas que buscan dar razón y sentido a la existencia humana:

Protología: El Origen

Se refiere a “de dónde venimos”. Es la teoría que explica nuestra procedencia y la del entorno.

Escatología: El Destino

Se enfoca en “hacia dónde vamos”. Se divide en dos dimensiones:

  1. Terrenal: Teoría sobre el discurrir de la historia general y la historia particular del individuo.
  2. Ultraterrenal: Respuesta sobre lo que sucede tras la muerte.

Ética: Las Elecciones Vitales

Trata sobre las elecciones vitales que deben realizarse, las cuales están determinadas por la protología y la escatología. El ser humano está obligado a elegir y, al hacerlo, construye su vida, necesitando una justificación ante sí mismo y ante los demás.

En resumen, la protología y la escatología diseñan la dirección y el “sentido” de la vida, mientras que la ética interpreta el comportamiento adecuado. El hombre necesita establecer este horizonte de sentido, pues es constitutivamente vital para su subsistencia y plena realización resolver los interrogantes implícitos en su existencia.

Modos de Responder a los Interrogantes sobre el Sentido

Existen diversas esferas a través de las cuales el ser humano intenta responder a las preguntas fundamentales:

Esfera de la Mitología

Cuando no hay otro recurso, el ser humano recurre al mito. El mito posee dos aspectos necesarios:

  • Lo Ficticio: Lo narrado es una invención, no ocurrió realmente.
  • Lo Real: Lo narrado responde de algún modo a la realidad.

El mito es un relato de lo que podría haber ocurrido si la realidad coincidiera con el paradigma de la realidad. Los mitos funcionan como arquetipos para explicar fenómenos sociales y las características del mundo.

Esfera de la Filosofía

Representa el paso del mito al *logos*, buscando explicar la realidad desde la razón. Surge cuando los primeros filósofos se asombran ante los ritmos de la naturaleza e intentan descubrir la “razón” interna del cambio y el principio de todas las cosas (Arjé). La filosofía busca respuestas racionales y satisfactorias, dando lugar a diversas tendencias que se complementan o rivalizan.

Esfera de la Ciencia Empírico-Analítica

Se basa en el método científico. Permite aprender una parte de la realidad: su aspecto material. Sin embargo, es una respuesta parcial, ceñida a los aspectos físicos o naturales, dejando de lado incógnitas metafísicas o sobrenaturales. Por ejemplo, el Big Bang explica el origen del universo, pero no qué había antes, quedando esto fuera del ámbito científico.

Esfera de la Religión

Se centra en la dimensión sobrenatural de la realidad, entendiéndola como su fundamento, desde el cual cobra sentido toda existencia. El creyente encuentra aquí las respuestas que la ciencia no puede ofrecer.

Conclusión parcial: La esfera de la filosofía supone un salto cualitativo respecto a la mitología. Sería un error suponer que las esferas de la filosofía y la religión han sido superadas y abolidas por la ciencia, y que solo tienen cabida cuando la ciencia no ha avanzado lo suficiente.

Reduccionismo Epistemológico y la Razón Instrumental

El término “razón instrumental”, acuñado por Max Weber, describe cómo el progreso de la razón ha derivado hacia la “técnica”, subyugando al hombre y convirtiendo la razón en racionalización.

El avance de esta racionalidad implica el retroceso de las imágenes del mundo (filosóficas y religiosas) que antes cohesionaban socialmente. Esto imposibilita un universo valorativo común, llevando a un “politeísmo” que consagra el relativismo y el subjetivismo, terminando con el “monoteísmo” valorativo.

Críticas a la Razón Instrumental

Diversos pensadores han criticado esta tendencia:

  • Horkheimer: Critica la razón instrumental, considerando que la fe ciega en la ciencia y la técnica conduce a la deshumanización de la sociedad.
  • Adorno: Critica la razón identificante, bajo la cual los seres humanos quedan oprimidos, sojuzgados espiritual y mentalmente por la sociedad.
  • Marcuse: Critica la razón unidimensional, que absolutiza lo rentable, productivo, calculado y calculante, asegurando el dominio sobre la naturaleza y sobre los hombres, en perjuicio de toda crítica moral.
  • Husserl: Sostiene que el método científico-técnico es ineficaz e inadecuado para trascender lo material y acceder al ámbito de las ciencias del espíritu. Pretender que el método científico sea el único para acceder a lo real constituye un “reduccionismo epistemológico”.

El Reduccionismo Epistemológico

La epistemología es el discurso sobre la ciencia, que define qué, cómo y hasta dónde podemos conocer. El reduccionismo pretende que toda la racionalidad humana se limite a la racionalidad científica. Esto es insostenible, ya que los seres humanos empleamos otros tipos de racionalidad, como la racionalidad hermenéutica y la racionalidad práctica. Para su existencia y plena realización, el ser humano debe resolver los interrogantes sobre su existencia mediante el uso de estas diversas racionalidades.

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