23 Feb
Clasificación de las Lenguas
Las lenguas se clasifican siguiendo dos criterios principales:
1. Según su tipología
Consiste en clasificar las lenguas según el modo en que se formen las palabras de esa lengua. Existen tres grandes tipos de lenguas:
- Lenguas analíticas o aislantes: Como el chino. Ejemplo: marca de primera persona + comer + marca del pasado: «yo comí».
- Lenguas sintéticas: Las palabras se forman gracias a una raíz a la que se añaden morfemas flexivos y derivativos. Se dividen en:
- Lenguas aglutinantes: Añaden morfemas de flexión y derivación independientes al final de cada palabra, sin que apenas varíen estos morfemas; es decir, a la raíz le añaden morfemas sin sufrir cambios.
- Lenguas flexivas o fusionantes: Añaden morfemas de flexión y derivación a la raíz, pero para formar palabras nuevas, la raíz y el morfema quedan fusionados.
2. Según su origen
Consiste en clasificar las lenguas por su procedencia o tronco común:
- Las lenguas indoeuropeas: Cuyo origen está en la lengua indoeuropea; se difundió por Europa, Asia Menor y Asia Oriental.
- Las lenguas fino-ugrias: Lenguas cuyo origen se desconoce. Eran habladas por las tribus de Europa Oriental y se extendieron por los países bálticos y la actual Finlandia. Las cuatro lenguas más grandes son: finés, estonio, livonio y húngaro.
- Las lenguas semíticas: Cuyo origen está en la antigua Mesopotamia y toda la zona de Oriente Próximo. Algunas lenguas semíticas nacieron en el norte de África. Son lenguas muy importantes porque sus hablantes fueron los primeros en crear sistemas de escritura (alfabetos).
Las Lenguas Indoeuropeas
Surgen a partir del V milenio a.C. (es decir, en el 4000 a.C.). Muy poco se puede decir acerca de la cultura, la religión y los modos de vida de esos hablantes, ya que no han dejado apenas restos arqueológicos.
Principales ramas de las lenguas indoeuropeas:
- Lenguas itálicas: Latín y osco-umbro. Del latín derivan las lenguas romances: portugués, gallego, castellano, catalán, francés, italiano y rumano.
- Lenguas célticas: Celta.
- Lenguas germánicas: Antiguo nórdico, gótico, alto alemán y bajo alemán. Del antiguo nórdico deriva el sueco; del bajo alemán deriva el alemán actual.
- Lenguas eslavas: Antiguo eslavo.
- Lenguas bálticas: Lituano y letón.
- Lenguas griegas: Griego antiguo, griego bizantino y griego moderno.
- Lenguas indoiranias: Antiguo indio (sánscrito, prácrito y pali). Del prácrito deriva el hindi moderno.
Etapas Históricas del Latín
Latín Arcaico (S. VII a.C. – S. II a.C.)
Se supone que el latín aparece hacia el año 1000 a.C. en el centro de Italia, al sur del río Tíber, en una región llamada Latium (Lacio), de donde proviene el nombre de la lengua y el de sus primeros habitantes, los latinos. Era una lengua de campesinos y pequeños comerciantes. Las primeras inscripciones del latín datan del siglo VII a.C.
Después del periodo de dominación etrusca y la invasión de los galos (390 a.C.), la ciudad fue extendiendo su imperio por el resto de Italia a finales del siglo IV a.C. También hay que destacar la influencia del griego en el latín ya en esta época; los griegos habían colonizado gran parte del sur de Italia, denominándola la Magna Grecia.
Latín Clásico (S. II a.C. – S. I d.C.)
Es el latín de los textos literarios o de las personas instruidas, conocido como sermo urbanus (o ‘discurso urbano’, es decir, refinado). Se encontraba regulado por la gramática y lo conocemos con el nombre, propiamente, de latín clásico. Esta lengua quedará como modelo literario para los siglos posteriores, con autores como Virgilio y Cicerón.
Latín Vulgar
Era la lengua cotidiana del pueblo llano, los comerciantes y los soldados. El sermo plebeius podemos identificarlo ampliamente con el latín vulgar, que nos es conocido sobre todo por citas indirectas y críticas pronunciadas por los hablantes de un latín literario, así como por numerosas inscripciones, registros, cuentas y otros textos corrientes. Obras como el Satyricon de Petronio (s. I d.C.) expresan —según su categoría social— una lengua más o menos próxima al arquetipo clásico.
Latín Postclásico (S. I d.C. – S. III d.C.)
Después de la época del latín clásico, los grandes autores de la literatura seguirán imitando a sus predecesores. Los cambios entre el latín clásico y el postclásico escrito del sermo urbanus no serán tan bruscos ni tan fáciles de observar. Autores postclásicos como Plinio, Tácito o Suetonio seguirán teniendo como modelo el latín clásico.
En cuanto al latín vulgar, el pueblo sigue transformando y usando la lengua. El gran libro que nos queda como reflejo del latín vulgar es la versión de la Biblia Vetus Latina. Esta versión es una traducción directa de la Biblia griega o Septuaginta y usa un lenguaje muy cercano al pueblo por la misma ideología del cristianismo. También, en esta época, hay numerosas inscripciones de hechizos y maldiciones en muchas tablillas de cerámica.
Latín Tardío (S. III d.C. – S. V d.C.)
Los autores latinos paganos cantarán odas a los emperadores y escribirán poemas tratando de recuperar los temas de la época clásica, pero no lo harán con la misma fuerza que sus antecesores porque la lengua que usan ya es artificial. Algunos autores son Claudio Claudiano y Macrobio.
Los autores cristianos comienzan a escribir obras de carácter litúrgico o evangelizador para los fieles, alternando los registros de la lengua culta y los registros de la lengua más coloquial o vulgar. Representantes destacados son San Ambrosio de Milán o San Agustín. Otra fuente importante es el Appendix Probi, una especie de compilación de «errores» frecuentes recopilados por Marco Valerio Probo en el siglo III d.C. (ejemplo: mensa non mesa).
Latín Medieval (S. V d.C. – S. XIV)
Fue la única lengua empleada como herramienta administrativa y religiosa tras la desintegración de la unidad política del Imperio Romano. Hacia el siglo V d.C. se habían iniciado ya las primeras divergencias geográficas, favorecidas por la influencia del sustrato lingüístico de otras lenguas prerromances, dando lugar a los primeros romances locales.
El Nacimiento de las Lenguas Romances
Es en el siglo VIII cuando se pueden detectar diferencias inconfundibles en el vocabulario y la gramática de los diversos dialectos romances que permiten hablar ya de lenguas distintas. Del siglo X datan las Glosas Silenses y Emilianenses, los primeros testimonios escritos en castellano. En concreto, las Glosas Emilianenses datan del año 977.

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