08 Mar

El teatro desde 1939 hasta la actualidad

Tras la Guerra Civil, muchos autores habían muerto o se habían marchado al exilio. El teatro se vio condicionado por la censura y era consumido mayoritariamente por un público burgués que pedía trivialidades.

La posguerra y la comedia burguesa

En los años de posguerra resurge la comedia burguesa, un teatro que trata de entretener al espectador a través de obras bien construidas con diálogos elaborados. En él se censuraron suavemente las costumbres y vicios de las clases acomodadas y se defendieron los valores tradicionales. Los autores más importantes son: Torcuato Luca de Tena, José María Pemán, Alfonso Paso y José López Rubio con su obra «Celos del aire».

El teatro cómico y la corriente existencial

Otra tendencia que destacó fue el teatro cómico. Sus principales representantes son Enrique Jardiel Poncela con su obra «Eloísa está debajo de un almendro» y Miguel Mihura con «Tres sombreros de copa», quienes realizaron un teatro audaz, con un humor disparatado y poético.

También surgió una corriente existencial; se trata de un teatro inconformista que derivará en el teatro social:

  • Buero Vallejo: en «Historia de una escalera» hace una crítica social de forma indirecta para burlar la censura.
  • Alfonso Sastre: en «Escuadra hacia la muerte» ejerce la denuncia política directamente.

El realismo social (años 50)

A mediados de los años 50, la censura se relaja y un nuevo público joven y universitario comienza a pedir un nuevo tipo de teatro. Surge la tendencia del realismo social, un teatro con el que se denuncian las injusticias sociales y la alienación.

  • Antonio Buero Vallejo: intenta producir un efecto catártico sobre los espectadores. Trata temas comprometidos en obras como «El concierto de San Ovidio» y «La Fundación» (perspectiva simbólica), o «Las Meninas» y «Un soñador para un pueblo» (perspectiva histórica).
  • Alfonso Sastre: firmó el manifiesto “Teatro de Agitación Social”, defendiendo el teatro como un elemento revolucionario. En «La mordaza» denuncia las injusticias y el poder tiránico.
  • Otros autores: Carlos Muñiz («El tintero», formas expresionistas), Martín Recuerda («Las salvajes en Puente San Gil», rasgos esperpénticos) y Lauro Olmo («La camisa»).

Teatro experimental y teatro independiente (años 60 y 70)

A mediados de los años 60 surge el teatro experimental, con un enfoque simbólico y nuevas técnicas de influencia vanguardista. Destacan Francisco Nieva («La carroza de plomo candente») y Fernando Arrabal, quien definió su producción como “teatro pánico” (ej. «Pic-Nic»).

A partir de los años 70 surge el teatro independiente, que exige la participación del público. Destacan grupos como Tábano, Els Joglars, Els Comediants y La Fura dels Baus. En décadas posteriores, Dagoll Dagom estrena «Mar i Cel» y La Cubana crea «Cegada de amor».

Renovación en los años 80 y 90

En los años 80, tras la desaparición de la censura, se renueva el panorama teatral con dramas o comedias “neorrealistas”:

  • Fermín Cabal: humor satírico («Tú estás loco, Briones»).
  • José Luis Alonso de Santos: tono crítico («La estanquera de Vallecas», «Bajarse al moro»).
  • Fernando Fernán Gómez: drama realista («Las bicicletas son para el verano»).
  • José Sanchis Sinisterra: dramas históricos («¡Ay, Carmela!»).

En los años 90, dramaturgos como Juan Mayorga («Cartas de amor a Stalin», «El chico de la última fila») y Alberto Conejero («La piedra oscura», «La geometría del trigo») consolidan un teatro que utiliza la ironía, la fantasía y el escepticismo para cuestionar la sociedad actual.

Deja un comentario