01 Abr

El origen ancestral del atletismo

La historia del atletismo puede ser tan antigua como la de la humanidad. Desde los tiempos primitivos, todo ser humano mostró una tendencia natural a poner a prueba sus recursos físicos; además, para sobrevivir, era necesario correr detrás de la presa para posteriormente cazarla con el lanzamiento de una herramienta. Pueden encontrarse huellas de las actividades atléticas en bajorrelieves egipcios que se remontan al año 3500 a.C., pero las primeras noticias documentadas de competiciones atléticas en la antigüedad se localizan en Grecia e Irlanda, siendo por tanto el atletismo la forma organizada de deporte más antigua.

El atletismo en la Grecia clásica

En la literatura griega clásica se encuentran descripciones de carreras celebradas en la Hélade al menos mil años antes del nacimiento de la era cristiana, asociadas a fiestas religiosas. Aunque algunos autores datan el origen de los Juegos Olímpicos —que recibían ese nombre porque se celebraban en la ciudad de Olimpia, al noroeste del Peloponeso— en el año 1222 a.C. y otros en el 884 a.C., el primer olimpionikós cuyo nombre conocemos es Coroebus, vencedor de la carrera de velocidad (stadion) en el año 776 a.C. Coroebus era un hijo de la tierra, pues procedía de la cercana Elis, la ciudad que promovía la celebración.

Evolución de las pruebas olímpicas

Al principio, la prueba del stadion era la única del programa. Más tarde se añadieron otras, como:

  • Diaulos: dos stadia.
  • Dólico: cuya longitud oscilaba entre siete y veinticuatro stadia.
  • Pentatlón: que incluía la carrera del stadion, salto de longitud, disco, jabalina y lucha.

Los vencedores recibían grandes honores, y algunas hazañas eran relatadas por famosos escritores y filósofos. De hecho, se conoce la mayor parte de los nombres de los antiguos campeones olímpicos gracias a las listas compiladas por celebridades como Hipias, Aristóteles y Escisión el Africano.

Juegos y profesionalismo en la antigüedad

A pesar de las especulaciones de diversos autores, resulta perfectamente comprensible que no dispongamos de información fiable sobre las marcas realizadas en la antigüedad. Otros acontecimientos importantes de la antigua Grecia eran los juegos píticos, los juegos nemeos y los juegos ístmicos. Los juegos píticos se celebraban en Delfos y tenían una resonancia casi equiparable a los juegos olímpicos.

Con el paso del tiempo, los premios adquirieron tal magnitud que sus receptores se hicieron inevitablemente profesionales. Los atletas recurrían ocasionalmente a brebajes misteriosos para mejorar su rendimiento. Con la misma finalidad, algunos se extirpaban el bazo, ya que la medicina antigua no apreciaba el verdadero valor de este órgano.

El fin de los juegos antiguos

Los premios que recibían los vencedores eran de un valor considerable en relación con el nivel económico de la época, y los incentivos eran tan grandes que el riesgo de inducir a la corrupción llegó a un punto extremo. Teniendo en cuenta estas circunstancias, no es descabellado suponer que el final de los juegos, decretado por el emperador romano Teodosio en el año 393, llegó como efecto resultante de varios factores y no como una mera consecuencia de las rivalidades religiosas y políticas. Durante ocho siglos no se celebraron competiciones organizadas de atletismo.

La tradición atlética en Irlanda: Los Tailte los celtas

En cuanto a los celtas, fundaron los Lugnas Games, más tarde llamados Tailteann Games (se celebraban en Tailti, condado de Meath, hoy Teltown, al noroeste de Dublín), que tuvieron su origen en fiestas locales. Según el Antiguo Libro de Leinster, escrito hacia el año 1150 a.C., los juegos se celebraron por vez primera el año 829 a.C. El programa de pruebas atléticas incluía salto de altura, salto con pértiga, lanzamiento de piedra y lanzamiento de jabalina. Estos juegos se celebraban anualmente en el mes de agosto. Con el paso del tiempo perdieron importancia y continuidad, pero sobrevivieron hasta el siglo XIV.

El renacimiento del atletismo moderno

En el continente europeo, el deporte sobrevivió gracias a los torneos caballerescos o militares. En el siglo XII, la ciudad de Londres podía alardear de varios terrenos atléticos donde personas de diferentes clases ponían a prueba su destreza física en pruebas de carrera, salto y lanzamiento. En Escocia, estos ejercicios desempeñaron un papel importante en las fiestas populares.

Alrededor de la mitad del siglo XIX, se restauraron las competiciones de atletismo. En 1834, un grupo de atletas ingleses acordaron los mínimos exigibles para competir. También en el siglo XIX se realizaron las primeras reuniones atléticas universitarias entre Oxford y Cambridge (1864), el primer mitin nacional en Londres (1866) y el primer mitin amateur celebrado en Estados Unidos en pista cubierta.

La era olímpica contemporánea

El seguimiento del atletismo aumentó en Europa y América hasta que en 1896 se iniciaron en Atenas los Juegos Olímpicos de la era moderna. En 1913 se fundó la Federación Internacional de Atletismo Amateur (IAAF), con sede central en Londres, con el fin de ser el organismo rector de las competiciones a escala internacional, estableciendo las reglas y dando oficialidad a los récords obtenidos por los atletas.

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