11 Jun

1. Los intentos de regeneración de los partidos dinásticos

A comienzos del siglo XX, el sistema político de la Restauración entró en una etapa de crisis. Este sistema, basado en la Constitución de 1876 y en el turno pacífico entre los partidos Conservador y Liberal, había garantizado estabilidad durante décadas, pero funcionaba a través del fraude electoral y el control caciquil, lo que provocó un aumento de las críticas y la necesidad de reformas.

En este contexto surgió el regeneracionismo, un movimiento político e intelectual que denunciaba los problemas del sistema (corrupción, caciquismo y falta de democracia real) y proponía modernizar el país desde dentro. Tras la llegada al trono de Alfonso XIII en 1902, los partidos dinásticos intentaron adaptarse a estas demandas mediante líderes renovadores como Antonio Maura en el Partido Conservador y José Canalejas en el Partido Liberal.

  • Antonio Maura: Impulsó la “revolución desde arriba”, buscando modernizar el sistema sin romper con la monarquía. Destaca su ley electoral de 1907 y reformas administrativas, aunque su gestión quedó marcada por la crisis de la Semana Trágica de 1909.
  • José Canalejas: Desarrolló un regeneracionismo liberal. Defendió la secularización del Estado (Ley del Candado, 1910), mejoras sociales y la Ley de Mancomunidades (1912). Su asesinato en 1912 frenó estas reformas.

2. Los partidos antidinásticos y el movimiento obrero

Durante las primeras décadas del siglo XX, los partidos excluidos del sistema de la Restauración aumentaron su importancia, junto con el crecimiento del movimiento obrero, que se convirtió en un fenómeno de masas debido a la industrialización.

Fuerzas políticas y sociales

  • Republicanismo: Principal fuerza de oposición. Se dividió entre el republicanismo moderado (vía parlamentaria) y el radical de Lerroux (populista y anticlerical).
  • Nacionalismos periféricos: Destacaron la Lliga Regionalista en Cataluña y el PNV en el País Vasco, reclamando mayor autonomía.
  • Movimiento obrero: El socialismo (PSOE y UGT) se consolidó en la vía política, mientras que el anarquismo (CNT, 1910) apostó por la acción directa y la huelga general.

3. La Primera Guerra Mundial y sus consecuencias

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) tuvo importantes consecuencias para España, a pesar de que el país mantuvo la neutralidad. Económicamente, España se convirtió en suministradora de los países en guerra, lo que enriqueció a la burguesía pero provocó una fuerte inflación que afectó a las clases trabajadoras.

La crisis de 1917

Este contexto desembocó en una triple crisis:

  • Militar: Formación de las Juntas de Defensa.
  • Política: Asamblea de Parlamentarios impulsada por Cambó.
  • Social: Huelga general de agosto de 1917, duramente reprimida.

4. La dictadura de Primo de Rivera y la caída de la monarquía

La dictadura de Primo de Rivera se inició en 1923 tras un golpe de Estado, justificado como una solución regeneracionista ante el desprestigio del sistema. El régimen se dividió en dos etapas:

  • Directorio Militar (1923-1925): Suspensión de la Constitución, disolución de las Cortes y represión del movimiento obrero y nacionalismos. Se resolvió el problema de Marruecos con el desembarco de Alhucemas.
  • Directorio Civil (1925-1930): Intento de institucionalización con la Unión Patriótica y una política económica intervencionista.

Tras la dimisión de Primo de Rivera en 1930 y el fracaso de la restauración monárquica, el Pacto de San Sebastián unió a las fuerzas opositoras, desembocando en la proclamación de la Segunda República el 14 de abril de 1931.

5. Inicio y consecuencias de la Segunda República

La Segunda República Española nació con un amplio apoyo popular tras las elecciones municipales de 1931. El Gobierno provisional, bajo la dirección de Niceto Alcalá Zamora, inició reformas urgentes: autonomía para Cataluña, leyes laborales y un plan de educación pública y laica. Manuel Azaña lideró la reforma militar para apartar al ejército de la vida política, lo que generó una fuerte oposición en los sectores conservadores, terratenientes y la Iglesia.

6. Desarrollo de la Segunda República: Bienios y polarización

Bienio Reformista (1931-1933)

Liderado por Azaña, se centró en la modernización del país: separación Iglesia-Estado, ley del divorcio y Misiones Pedagógicas. La oposición radical y los sucesos de Casas Viejas provocaron la caída del gobierno.

Bienio de Centroderecha (1933-1936)

Conocido como el Bienio Negro, el gobierno de la CEDA y el Partido Radical paralizó las reformas anteriores. La tensión estalló en la Revolución de Octubre de 1934, cuya represión violenta polarizó definitivamente a la sociedad española en dos bloques irreconciliables antes del estallido de la Guerra Civil.

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