25 Abr

Principales Autores y Autoras de la Generación del 27

Pedro Salinas (Madrid, 1891 – Boston, 1951)

Los elementos básicos de su poética son la autenticidad, belleza e ingenio. Sus primeros libros se insertan en la corriente de la poesía pura, donde se encuentran poemas de inspiración futurista.

Jorge Guillén (Valladolid, 1893 – Málaga, 1984)

Recogió su obra bajo el título de Aire nuestro, que engloba varios poemarios: Cántico, Clamor y Homenaje. Es el máximo exponente de la poesía pura; por ello, su lenguaje se caracteriza por la depuración verbal.

Gerardo Diego (Santander, 1896 – Madrid, 1987)

Encarna el equilibrio entre tradición y renovación propio de los poetas del 27. Cultiva tanto la poesía tradicional como la poesía de vanguardia, siendo el representante español del creacionismo.

Vicente Aleixandre (Sevilla, 1898 – Madrid, 1984)

Fue uno de los pocos poetas que permaneció en España después de la Guerra Civil. Dedicó su vida a la poesía y obtuvo el Premio Nobel en 1977. Su obra consta de tres etapas:

  • 1ª etapa: De signo surrealista.
  • 2ª etapa: Importancia de la solidaridad y el compromiso.
  • 3ª etapa: De corte reflexivo y trágico.

Es uno de los autores más influenciados por el surrealismo.

Dámaso Alonso (Madrid, 1898 – 1990)

Fue profesor, crítico literario y poeta. Su producción lírica no es muy abundante; él mismo afirma haber acompañado a esta generación principalmente como crítico.

Rosa Chacel (Valladolid, 1898 – Madrid, 1994)

Integrante de «Las Sinsombrero», fue traductora, novelista, ensayista y poeta, considerada la autora más sobresaliente de la generación. Destacó como novelista con obras como Chinina Migone y Estación. Ida y vuelta. En su obra poética sobresale A la orilla de un pozo (sonetos dedicados a los intelectuales y artistas de la generación) y Versos prohibidos.

Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, 1898 – Granada, 1936)

Uno de los escritores más representativos de su generación y de la literatura del siglo XX. Su simpatía y vitalidad contrastan con el dolor de vivir y el sentimiento de frustración que late en toda su obra. En su producción armoniza la tradición española (culta y popular) con las innovaciones vanguardistas. La musicalidad, el acento popular y la simbología son otros de los métodos del poeta.

Obra Poética

Entre 1921 y 1924 compone versos de tipo popular (Canciones), donde presenta temas trágicos y expresa la añoranza del mundo infantil. En 1928 publica su obra cumbre, el Romancero gitano, protagonizado por seres marginales dominados por un destino trágico. Durante su estancia en EE. UU., refleja el dolor y la angustia de la vida en Poeta en Nueva York a través de técnicas surrealistas.

Obra Dramática

Sus mejores piezas dramáticas son las tres tragedias rurales de carácter universal y simbólico: Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba.

Concha Méndez (Madrid, 1898 – Coyoacán, 1986)

Autora de una obra caracterizada por un profundo lirismo intimista. En sus inicios cultiva una poesía neopopular. La muerte de su hijo y la experiencia del exilio tiñen de pesimismo y angustia vital sus composiciones.

Emilio Prados (Málaga, 1898 – Ciudad de México, 1962)

Sus comienzos están marcados por las formas populares y la poesía de Juan Ramón Jiménez. Sigue su etapa surrealista y, posteriormente, cultiva la poesía política.

Rafael Alberti (Puerto de Santa María, 1902 – 1999)

Uno de los poetas más completos de la lírica contemporánea; su poesía aglutina diversos temas, tonos y estilos. En sus primeras composiciones sigue la tradición popular, expresando los paisajes de su tierra gaditana y su mar. Deriva luego hacia un estilo gongorino y vanguardista.

Luis Cernuda (Sevilla, 1902 – Ciudad de México, 1963)

En su vida y obra están siempre presentes su condición de hombre inadaptado y la dolorosa confrontación entre la realidad y el deseo. Ahonda en temas como la soledad, la añoranza de un mundo habitable y el amor. A partir de 1936 reunió sus poemas bajo el título La realidad y el deseo, que recoge obras como Un río, un amor y Los placeres prohibidos.

María Teresa León (Logroño, 1903 – Madrid, 1988)

Poeta, narradora, dramaturga, ensayista y directora teatral; fue una gran defensora del arte cultural de su tiempo. Participó en diversos proyectos escénicos durante la República y la Guerra Civil. Fundó Nueva Escena, dirigió el Teatro de Arte y participó en la Guerrilla del Teatro.

Manuel Altolaguirre (Málaga, 1905 – Burgos, 1959)

Uno de los principales impresores de su época; editó en su propia imprenta los libros de sus compañeros de generación. Su obra poética no participa de los inventos vanguardistas ni de la poesía pura; canta al amor, la soledad, el paso del tiempo o la muerte con tonos románticos.

Ernestina de Champourcín (Vitoria, 1905 – Madrid, 1999)

Sus versos tratan el amor, la sensualidad, la religión y la evocación del pasado. En sus primeras obras aborda sus experiencias personales y existenciales; más tarde, como consecuencia de la muerte de su esposo, busca arraigo en la poesía religiosa.

Josefina de la Torre (Las Palmas de Gran Canaria, 1907 – Madrid, 2002)

Dotada para la música, su formación inicial se orientó hacia esa actividad, aunque en 1914 compuso sus primeros versos dedicados al escritor canario Benito Pérez Galdós. En 1924 realiza su primer viaje a Madrid, donde conoce los ambientes literarios y artísticos de la vanguardia madrileña. Su obra se inserta en la tradición poética canaria y orbita en torno a los motivos isleños y paisajes atlánticos.

Miguel Hernández (Orihuela, 1910 – Alicante, 1942)

Su obra establece un puente entre dos etapas: por un lado, la promocionada por la Generación del 27 y, por otro, la Generación del 36. Sus obras más destacadas incluyen: Perito en lunas, El rayo que no cesa, Viento del pueblo y El hombre acecha, además de los versos de Cancionero y romancero de ausencias compuestos en la cárcel.

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