18 Sep

El nombre generación del 27 surge para referirse a un grupo de poetas unidos por lazos de amistad, por inquietudes estéticas comunes y por los actos que ese año homenajearon al poeta Luis de Góngora en el Ateneo de Sevilla. Además de las relaciones de amistad, el vínculo se fue estrechando por coincidencias en sus tempranas carreras literarias: convivencia artística en la Residencia de Estudiantes, colaboración en revistas literarias como “La Gaceta Literaria”, “Litoral” o “Verso y Prosa” y aparición de algunos de sus poemas en la antología Poesía española contemporánea, recopilada por Gerardo Diego. Como rasgos generacionales propiamente literarios podemos destacar la influencia de las vanguardias (ultraísmo, creacionismo y Surrealismo, en su rechazo artístico a lo establecido) y la influencia de la tradición literaria culta (Garcilaso de la Vega, San Juan de la Cruz, Quevedo, Bécquer) y de la tradición popular (romancero y canción popular). Entre los autores clásicos, verán a Luis de Góngora como modelo de creador de un lenguaje personal y único. La nómina de autores de la generación del 27 aparecíó por primera vez en la revista “Verso y prosa” e incluía a Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Dámaso Alonso, Emilio Prados y Manuel Altolaguirre. Junto a artistas de la talla de Buñuel, Falla o Dalí, conforman la Edad de Plata de la cultura española, sin olvidar a las llamadas “mujeres del 27”: María Zambrano, Concha Méndez Cuesta o Josefina de la Torre, entre muchas otras.

Los temas más comunes son la modernidad (representada por la gran ciudad, frente a la naturaleza), el amor (como deseo insatisfecho o plenitud inalcanzable), el compromiso político y social (especialmente tras el estallido de la Guerra Civil) y, por último, el exilio y el desarraigo (nostalgia de la patria perdida, caos y sinsentido de la existencia).

Aunque la evolución poética de estos autores fue diferente, se han señalado  tres etapas comunes: una hasta 1928 (influencia de las vanguardias en el especial entusiasmo renovador, así como la influencia de Luis de Góngora); desde 1928 hasta la Guerra Civil (recuperación de los contenidos humanos, sociales y políticos); y, por último, después de la Guerra Civil. Se exilian todos, salvo Dámaso Alonso, Aleixandre, Gerardo Diego y Lorca, asesinado en 1936. Siguieron entonces rumbos poéticos distintos, condicionados por las circunstancias históricas y personales.

Pedro Salinas, exiliado a Estados Unidos tras el estallido de la Guerra Civil, destaca por un estilo en el que se refleja un tono intelectual, con abundantes paradojas y metáforas, pues el poeta constantemente busca la esencia de la realidad. Emplea un lenguaje desnudo, sin ornamentos superficiales, aparentemente sencillo. Los poemarios publicados antes de la guerra están influidos por la poesía pura de Juan Ramón Jiménez (Seguro azar, Fábula y signo
) y reflejan una visión idealista del amor, que unas veces es alegre y otras refleja la angustia por la ausencia del amado (La voz a ti debida, 1933y Razón de amor, 1936). Tras la guerra, su poesía giró hacia temas como el exilio, los recuerdos de juventud y la nostalgia de España (Largo lamento, 1939, yEl contemplado, 1946). 

Gerardo Diego destacó por sus inicios vanguardistas en la línea del creacionismo, pese a que nunca renunció a los temas  y formas expresivas tradicionales. De su “poesía vanguardista” destaca la originalidad tipográfica y el verso libre (Imagen: poemas, 1922, y Manual de espumas, 1924 yFábula de Equis y Zeda, 1932). Su “poesía relativa”, poemas compuestos desde la Guerra Civil, se apoyan más en la realidad y son más tradicionales, con metros clásicos (Alondra de verdad, 1941). En su evolución poética trata una amplia variedad de temas como el amor, la naturaleza, la música o lo religioso; de igual forma, muestra dominio de las técnicas vanguardistas (imagen irracional, verso libre, omisión de la puntuación…) y de los modelos poéticos clásicos (sonetos y romances).

Jorge Guillén fue el poeta más cercano a la idea juanramoniana de poesía desnuda. Bajo el título de Aire nuestrose recoge su obra completa, que se compone, entre otros, de los siguientes poemarios:
Cántico, 1928 (sus poemas muestran un entusiasmo vital que celebra la vida sencilla) y Clamor, 1957 (poemas en los que se observa una visión positiva sobre temas como la guerra, la injusticia o la opresión). En cuanto a su estilo, buscó la esencia de la realidad, prescindíó de elementos superficiales y mostró preferencia por metros cortos y estrofas clásicas.

Vicente Aleixandre, Premio Nobel de Literatura en 1977, está muy influido por el Surrealismo, utiliza el verso libre, el versículo y la metáfora visionaria. Sus principales obras son  Espadas como labios, 1932,La destrucción o el amor, 1935,Sombra del Paraíso, 1944 oHistoria del corazón, 1954.

Rafael Alberti es el máximo representante de la fusión entre tradición y modernidad. Entre sus obras destacan Marinero en tierra, 1925(aúna las formas métricas populares con formas clásicas como el soneto, e incorpora imágines y metáforas vanguardistas), Cal y canto, 1929(manifiesta tal influencia de Góngora y de técnicas surrealistas; da también entrada a temas modernos entonces, como el cine o el peso de los Estados Unidos en el mundo),Sobre los ángeles, 1929(expresa una visión del mundo como caos que genera fracaso y desconcierto) y Entre el clavel y la espada, 1941(conserva el carácter social, pero con un tono más nostálgico del pasado vivido).

Luis Cernuda reivindica el intimismo y la influencia del Romanticismo (Bécquer), por lo que su estilo destaca por la originalidad de símbolos y metáforas y por la profunda sensibilidad que trasmite. Toda su obra poética ha sido publicada bajo el título de La realidad y el deseoe incluye las siguientes obras, entre otras:
Perfil del aire, 1927(manifiesta la imposibilidad de alcanzar sus sueños y el amor, debido a que la realidad que lo rodea rechaza su homosexualidad);
Los placeres prohibidos, 1931 y Donde habite el olvido, 1933 (abarcan temas como el abismo entre sus deseos y la realidad, la imposibilidad del amor, la frustración, la soledad y la muerte); y Desolación de la Quimera, 1962(medita sobre la guerra, el exilio y la ausencia).

La obra de Federico García Lorca se caracteriza por una original fusión de lo culto y lo popular; además, es creador de símbolos de gran hondura expresiva, como la luna, la sangre, el agua detenida, el caballo o los colores, que representan valores como el deseo, el misterio o la muerte. Se distinguen dos etapas en la producción poética de Lorca: la primera, hasta 1928, en la que aparecela fusión entre lo popular y lo culto, lo tradicional y lo moderno, y en la que destacamos obras como Poema de cante jondo, 1921 oRomancero gitano, 1928 (el amor, la aventura, la libertad y el misterio están simbólicamente representados por la etnia gitana, mientras que la Guardia Civil aparece como símbolo de un orden represor). La segunda etapa está marcada por el Surrealismo;en Poeta en Nueva York, 1930, Lorca da expresión a la deshumanización, la injusticia y el materialismo que rigen la sociedad capitalista mostrando una intensa influencia de las técnicas surrealistas;
Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, 1934, es el homenaje a un amigo torero, fallecido trágicamente, en el que vuelve a las formas métricas más tradicionales para expresar su profundo dolor. No podemos olvidar su aportación al teatro, en el que desarrolla los mismos temas (Yerma, Bodas de Sangre, La casa de Bernarda Alba
).

Miguel Hernández, incluido por algunos críticos, pertenece más bien a la generación del 36. De él dijo Dámaso Alonso que era el “genial epígono de la generación del 27. Tiene una etapa gongorina (Perito en lunas, 1933), una etapa de madurez con matices de amor, de vida o de muerte (El rayo que no cesa, 1936), una etapa de poesía social y comprometida (Vientos del pueblo, 1937 y El hombre acecha, 1939) y su última etapa, ya en la cárcel, influida por la lírica tradicional (Cancionero y romancero de ausencias, 1938-1941).

Como conclusión, queremos destacar la enorme influencia de la generación del 27 en los autores y obras posteriores, la renovación de la lírica a través de la síntesis entre tradición y vanguardia, el uso de las imágenes y las metáforas visionarias, así como las formas innovadoras como el verso libre y el versículo, buscando la originalidad.

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