20 Ene
La Universidad: Propósito y Misión Fundamental
La universidad no nace para dar títulos ni para preparar únicamente para un trabajo. Nace porque el ser humano necesita entender el mundo y entenderse a sí mismo. Desde sus orígenes medievales, la universidad ha sido una comunidad de personas que buscan aprender y enseñar juntas, unidas por el deseo de conocer la verdad y de dar sentido a la realidad que les rodea.
Cuando hablamos de universidad, hablamos de algo más que de clases y exámenes. Hablamos de un lugar donde los distintos saberes se relacionan entre sí y ayudan a formar una visión global de la vida. Por eso, la universidad no debería convertirse en un conjunto de especialidades aisladas ni en una simple herramienta al servicio del mercado o de la política.
A lo largo de la historia han existido distintos modelos universitarios. Algunos han puesto el acento en la investigación científica, otros en la formación moral o en la cultura general. Sin embargo, todos coinciden en una idea fundamental: la universidad no puede limitarse a formar técnicos. Debe formar personas capaces de pensar, de comprender la complejidad del mundo y de asumir responsabilidades en la sociedad.
La Crítica de Ortega y Gasset: El Peligro del «Nuevo Bárbaro»
Esta idea es defendida con claridad por José Ortega y Gasset, quien advierte de la crisis de la universidad moderna. Para Ortega, el gran peligro es formar profesionales muy especializados pero sin cultura, sin una comprensión profunda de la realidad.
A este tipo de persona la llama el “nuevo bárbaro”: alguien que sabe mucho de una cosa, pero que no entiende el conjunto. Por eso, Ortega insiste en que la misión principal de la universidad es la transmisión de la cultura.
La Búsqueda de la Verdad y el Camino hacia la Certeza
La verdad tiene que ver con el deseo humano de saber cómo son realmente las cosas y no vivir engañados. Decimos que algo es verdadero cuando lo que pensamos coincide con la realidad. Llegar a la verdad no es inmediato; es un proceso que implica:
- Duda: Nos impulsa a pensar y a no conformarnos con apariencias.
- Opinión: Un estado intermedio de conocimiento.
- Certeza: El resultado alcanzado con esfuerzo y reflexión.
El verdadero problema aparece cuando se cree que no existe ninguna verdad y que todo depende del punto de vista de cada uno. En ese caso, se debilitan la responsabilidad y el compromiso, ya que nada obliga realmente.
El Mito de la Caverna de Platón
El mito de la caverna de Platón ayuda mucho a entender esto. Vivir en la caverna es vivir rodeado de apariencias, creyendo que las sombras son la realidad. Salir de la caverna no es cómodo: implica cuestionar lo que siempre hemos dado por hecho, aceptar que quizá estábamos equivocados y enfrentarnos a una verdad que puede incomodar. Pero solo quien sale de la caverna empieza realmente a vivir de forma libre.
La Cultura: Sistema de Ideas Vivas y Marco de Orientación
La cultura puede entenderse como el sistema de ideas vivas de un tiempo. Es aquello que nos ayuda a orientarnos en la vida, muchas veces sin que seamos plenamente conscientes de ello. No es algo secundario ni decorativo, sino el marco desde el que las personas piensan, actúan y toman decisiones.
La cultura no es estática. Se transmite de generación en generación, pero también cambia, se enriquece y se renueva con el tiempo. Por eso, la universidad desempeña un papel fundamental:
- Conserva la cultura del pasado.
- La analiza críticamente.
- La transmite de forma viva, evitando tanto repetirla sin reflexión como rechazarla sin comprenderla.
Cultura, Identidad y Convivencia
La cultura está muy ligada a la identidad y a la convivencia. En sociedades cada vez más diversas, como ocurre con los procesos de inmigración, surge la necesidad de distinguir entre una tolerancia auténtica y la simple indiferencia. Tolerar no significa que todo valga lo mismo, sino respetar a las personas mientras se buscan valores comunes que hagan posible vivir juntos.
Autores como Richard Sennett y Edward Said muestran que el contacto entre culturas distintas puede generar tensiones y conflictos, pero también permite comprender mejor la propia cultura y tomar conciencia de la identidad personal.
La Identidad: Reconocimiento, Historia y Proyecto Común
La identidad es la manera en que una persona o una comunidad se reconoce a sí misma. Tiene que ver con varios componentes esenciales:
- La historia y la cultura.
- El lenguaje y los valores.
- El proyecto de futuro que se comparte.
No es algo que se elija libremente desde cero, pero tampoco es algo fijo e inmutable. Una identidad sólida no necesita estar afirmándose constantemente; normalmente se vive de forma natural, como algo que se da por supuesto. En cambio, cuando la identidad se siente amenazada o es débil, aparece la necesidad de reafirmarla de manera defensiva, lo que puede derivar en exclusión o enfrentamiento.
Identidad Nacional e Inmigración
La identidad nacional no es étnica ni cerrada. No se basa solo en el pasado, sino en un proyecto común, en una ilusión compartida que orienta a la sociedad hacia el futuro. Por eso puede integrar a personas de orígenes distintos, siempre que compartan unos valores básicos.
El fenómeno de la inmigración y del exilio muestra que la identidad no desaparece cuando una persona se traslada a otro lugar. Al contrario, muchas veces se vuelve más consciente. El extranjero vive entre el recuerdo de lo que fue y el esfuerzo por adaptarse a lo nuevo, lo que puede generar sufrimiento, pero también una mirada más profunda sobre uno mismo y sobre los demás.
Así, la identidad está estrechamente ligada a la libertad: una comunidad libre es aquella capaz de decidir quién es y hacia dónde quiere ir, sin renunciar a su historia ni quedar atrapada en ella.

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