05 Feb

Exploración, conquista y transformaciones en España (siglos XVI–XVIII)

3.2 Exploración, conquista y colonización de América. Consecuencias de los descubrimientos en España, Europa y América

Cristóbal Colón presentó su proyecto de encontrar nuevas rutas hacia las Indias orientales a los Reyes Católicos en 1491, favorecido por novedades técnicas como la brújula y la carabela. En abril de 1492 se firmaron las Capitulaciones de Santa Fe y el 3 de agosto zarparon la Santa María (nave de Colón) y las carabelas La Pinta y La Niña (capitanas por los hermanos Pinzón). El 12 de octubre tocaron las islas de Guanahaní y posteriormente llegaron a Juana y La Española.

El Tratado de Tordesillas (1494) repartió las nuevas tierras entre Portugal y España. Se exploraron las islas y el continente americano y se fundaron numerosas ciudades.

La conquista fue rápida debido a la superioridad militar y tecnológica de los europeos frente a los imperios precolombinos, a la existencia de supersticiones y profecías en algunos ámbitos indígenas y, sobre todo, a las enfermedades desconocidas en América para las poblaciones nativas.

Entre los hitos de la exploración y conquista destacan:

  • Vasco Núñez de Balboa: descubrió el Océano Pacífico desde el litoral americano.
  • Hernán Cortés: venció al imperio azteca.
  • Francisco Pizarro: conquistó el imperio inca.
  • Fernando de Magallanes: emprendió la búsqueda de una ruta hacia las Molucas; murió durante la expedición y Juan Sebastián Elcano completó la primera circunnavegación del globo.
  • Otros exploradores: Pedro de Mendoza (Río de la Plata), Álvar Núñez Cabeza de Vaca (Norteamérica), Miguel López de Legazpi (Filipinas) y Andrés de Urdaneta (descubridor de la tornaviaje del galeón de Manila).

En América se implantaron instituciones como las encomiendas (sistema de aprovechamiento de la mano de obra indígena a cambio, en teoría, de protección y evangelización). Para limitar los abusos se promulgaron las Leyes de Burgos y las Leyes Nuevas, con intención de protección de los indígenas.

Toda la actividad comercial y de emigración con América se centralizó en la Casa de Contratación de Sevilla, que controlaba la aduana, la navegación y la emigración.

3.4 Los Austrias menores del siglo XVII: política interior y exterior

El siglo XVII comienza con los llamados Austrias menores: Felipe III, Felipe IV y Carlos II, y con la creciente intervención de sus validos en el gobierno.

Felipe III gobernó con la influencia de su valido, el duque de Lerma, y, más tarde, del duque de Uceda. Bajo su reinado se aprobó la expulsión de los moriscos (1609) y se firmó la Tregua de los Doce Años con los Países Bajos (1609).

De 1618 a 1648 se desarrolló la Guerra de los Treinta Años, conflicto europeo entre estados protestantes y católicos en el que España apoyó a los Habsburgo católicos. En 1621 los Países Bajos rompieron la tregua, reabriendo el conflicto con España.

Con Felipe IV y su valido, el conde‑duque de Olivares, se desarrolló una política exterior ambiciosa y una política interna reformista. Entre sus medidas destacó la propuesta de la Unión de Armas. Las campañas militares dieron victorias (por ejemplo, la toma de Breda) y derrotas (como Rocroi), y la extensión de los frentes provocó la crisis de 1640, con sublevaciones en Portugal y Cataluña.

La Paz de Westfalia (1648) puso fin a la Guerra de los Treinta Años y supuso el reconocimiento de la independencia de las Provincias Unidas (Países Bajos) y ajustes significativos en el mapa político europeo. En la década siguiente se firmó la Paz de los Pirineos (1659), que cerró el conflicto franco‑español y comportó cesiones territoriales y el acuerdo matrimonial de la infanta María Teresa con Luis XIV.

Portugal restauró la dinastía de Braganza en 1640 y su independencia fue reconocida por España en 1668. El reinado de Carlos II agravó la crisis económica y la pérdida de hegemonía europea. Carlos II murió sin descendencia y designó como sucesor a Felipe de Borbón, duque de Anjou, frente al archiduque Carlos de Austria, lo que abrió el camino a la Monarquía borbónica.

3.5 Sociedad, economía y cultura de los siglos XVI y XVII

La sociedad de los siglos XVI y XVII era estamental, cerrada y desigual, formada por:

  • Privilegiados: nobleza y clero, grandes propietarios y ocupantes de altos cargos, que desprestigiaban la artesanía y el comercio.
  • No privilegiados: el estamento llano, gravado con los impuestos.

La población sufrió estancamiento demográfico por epidemias, crisis de subsistencia, la expulsión de los moriscos (1609), conflictos bélicos y movimientos hacia la periferia.

En la economía:

  • Pese a la expansión económica del siglo XVI, los elevados gastos del Estado generaron numerosos préstamos y bancarrotas.
  • En el sector agrario destacó el desarrollo de la ganadería trashumante, basada en la lana merina.
  • Crecieron las actividades artesanales vinculadas al mercado americano.

El siglo XVII estuvo marcado por una crisis económica causada por malas cosechas, escasez de mano de obra, retraso técnico y concentración de la propiedad. Persistieron la presión fiscal y las bancarrotas; descendió la llegada de metales preciosos y se incrementaron los gastos militares. Continuó el declive de la artesanía y del comercio, afectado por una deficitaria red de comunicaciones y por barreras aduaneras internas.

En el terreno cultural, el Siglo de Oro destacó por:

  • Humanistas como Francisco de Vitoria.
  • Científicos como Miguel Servet.
  • Escritores como Miguel de Cervantes.
  • Artistas como Diego Velázquez.
  • Figuras religiosas de la Contrarreforma como Santa Teresa de Jesús.

3.7 La nueva monarquía borbónica. Los Decretos de Nueva Planta. Modelo de Estado y alcance de las reformas

Con el establecimiento de la monarquía borbónica bajo Felipe V cambiaron profundamente las estructuras del Estado: se implantó de facto la monarquía absoluta y se impulsó la centralización administrativa y jurídica.

La principal medida fueron los Decretos de Nueva Planta, que imponían en los territorios de la antigua Corona de Aragón el modelo político, jurídico y administrativo castellano. Supusieron la pérdida de fueros en Valencia, Mallorca y Cataluña; únicamente conservaron sus fueros Navarra y las Provincias Vascongadas. También se suprimieron Cortes, Consejos y aduanas regionales en la Corona de Aragón.

Se reorganizó la administración con la creación de Secretarías de Estado en sustitución de los antiguos consejos (Hacienda, Guerra, etc.), manteniéndose el Consejo de Castilla como órgano relevante. A nivel territorial se produjo una división en provincias: desaparece la configuración de virreinatos en favor de estructuras como el capitán general y las intendencias, encargadas de la administración provincial y de la fiscalidad.

Fernando VI continuó el modelo centralizador de su padre durante su corto y pacífico reinado. Al morir sin descendencia, le sucedió su hermano Carlos III, figura destacada del despotismo ilustrado en España. Carlos III impulsó reformas administrativas, económicas y culturales, firmó el tercer Pacto de Familia con Francia y se implicó en la Guerra de los Siete Años y en la política internacional que influyó en la Guerra de Independencia de Estados Unidos. En conjunto, las reformas borbónicas orientaron a España hacia un Estado más centralizado, racional y absolutista.

3.9 Sociedad, economía y cultura del siglo XVIII

La sociedad del siglo XVIII siguió siendo estamental, cerrada y desigual, con:

  • Privilegiados: nobleza y clero, que en muchos casos se opusieron a determinadas reformas.
  • No privilegiados: el estado llano, sujeto a impuestos.

En la economía del siglo XVIII se produjo un crecimiento impulsado por políticas mercantilistas y por reformas fiscales. Destacan:

  • La utilización del catastro como instrumento para una reforma fiscal: el catastro era un registro de propiedades que servía de base para gravámenes más equitativos, y no un impuesto en sí mismo.
  • La creación del Banco de San Carlos.
  • En el ámbito agrario aumentó la producción gracias a la ampliación de tierras cultivables y a proyectos de colonización de zonas despobladas, como los impulsados por Joaquín de Olavide (poblaciones como La Carlota y La Carolina).
  • En la industria se redujo la influencia de los gremios y se promocionaron manufacturas reales (Reales Fábricas), aunque las innovaciones técnicas fueron limitadas.
  • En el comercio interior mejoraron las comunicaciones (canales, carreteras) y se fueron eliminando barreras aduaneras internas; en el comercio exterior se avanzó hacia una mayor libertad, destacando la apertura progresiva del comercio con las Indias.

En el plano cultural se intensificaron las políticas ilustradas:

  • Expansión de la enseñanza primaria.
  • Fomento de las ciencias (por ejemplo, el Jardín Botánico).
  • Creación de las Reales Academias (Lengua, Historia, etc.).
  • Patrocinio de expediciones científicas, como la de Malaspina.
  • Creación y apoyo a las Sociedades de Amigos del País para la difusión cultural y económica.

En conjunto, el siglo XVIII fue un periodo de transición hacia un Estado más centralizado y de impulso reformista en lo económico y cultural, aunque las estructuras sociales estamentales y las resistencias tradicionales limitaron el alcance de muchas reformas.

Deja un comentario