1. El Barroco: concepto y características (XVII – XVIII)
Durante mucho tiempo fue visto como una aberración porque traiciona los principios clásicos de armonía y belleza. Aun así, ha contribuido más que el Renacimiento al concepto occidental del arte. También hay que tener en cuenta el Manierismo (1550-1600 aprox.), estilo que se puede considerar tanto el final del Renacimiento como el principio del Barroco.
La figura humana cobra mucha importancia, ya sea bella o fea, sublime o cotidiana. Aparecen también temas más banales (animales, bodegones, trabajos) y se colocan en el primer plano de la composición. La consigna es el realismo.
El Barroco acude a la exageración; la elegancia se encuentra en lo complicado. Se distinguen tres períodos:
- 1. Barroco temprano o primitivo: (1580-1630), en muchos casos coincide con el Manierismo.
- 2. Barroco pleno: (1630-1680).
- 3. Barroco tardío o Rococó: (1680-1750), lleva al arte el triunfo de la pura estética y la belleza intrascendente.
2. Urbanismo y arquitectura barroca en Italia: Bernini y Borromini
La arquitectura va frecuentemente unida al urbanismo. Los edificios más representativos son los civiles, con interiores cargados de decoración, plantas complicadas y originales soluciones en las cubiertas. Emplea el orden gigante. La ciudad se vuelve escenográfica. Se crean perspectivas visuales sobre un punto de referencia y también lugares singulares, plazas y rincones acogedores. Todo ello es un reflejo del poder, ya sea religioso o civil.
El palacio es el típico edificio de vivienda urbana para las familias poderosas. Se caracteriza por sus fachadas dinámicas, con curvas y contracurvas, y el juego de luces y sombras, en los que se resaltan las piezas principales. También se crean jardines; hay un gusto por la belleza de la naturaleza mejorada.
El templo es el lugar del sermón y la eucaristía. Se trata de un sitio de representación teatral, por lo que debe tener una buena visibilidad y acústica. Se impone el espacio unitario que los jesuitas, defensores de la Contrarreforma, emplearon en la iglesia del Gesù de Vignola: una planta de cruz latina con un gran crucero cubierto por una cúpula, hacia la zona de debajo del retablo, el altar, en el que se manifiesta todo el poder y la riqueza de la Iglesia.
Existe una nueva concepción del espacio; las plantas adoptan formas caprichosas, en movimiento, y los edificios se cargan de una decoración que invade todos los rincones. Los edificios muestran la inclinación al lujo y la riqueza.
Tras la hegemonía cultural que tuvo Venecia después del saqueo de Roma en 1527, esta ciudad vuelve a recuperar todo su esplendor. Roma es lugar de peregrinación, el centro del papado y la Contrarreforma, y el lugar donde se crea la nueva estética y las bases del urbanismo moderno y racional. Esta vez, Italia es sinónimo de Roma. Las fachadas se hacen onduladas y ricas en esculturas.
En Roma trabajan los más grandes arquitectos del Barroco. En el periodo de transición se distingue a Carlo Maderna, que destaca por concluir la Basílica de San Pedro del Vaticano. En el Barroco pleno encontramos a los arquitectos más conocidos:
- Gian Lorenzo Bernini (1598-1680): Es el gran arquitecto del Barroco, uno de los genios del arte universal y formulador del lenguaje barroco. Diseñó la columnata de San Pedro del Vaticano y el baldaquino, donde sitúa un nuevo tipo de columna: las columnas salomónicas del altar (con el fuste totalmente curvado, como retorcido, con forma helicoidal). Utiliza multitud de puntos de vista y la planta central, principalmente de cruz griega, circular u oval.
- Francesco Borromini (1599-1667): Otro de los grandes arquitectos de la historia del arte. Rompe con todas las reglas del clasicismo; concibe toda la obra como una gran escultura, ondula los entablamentos y las cornisas, e inventa nuevas formas para los capiteles. Sus plantas son más dinámicas y sus fachadas también. Sin embargo, sus obras son de pequeño tamaño, ya que Bernini era el arquitecto oficial. Construyó la iglesia de San Carlo alle Quattro Fontane, entre otras iglesias en Roma.
3. La arquitectura barroca en Francia: El palacio de Versalles
París es la capital del absolutismo monárquico, pero también del gusto por lo clásico. Surge la época auténticamente clásica de Francia; es un arte majestuoso al servicio del Estado. Es, pues, un arte cortesano en el que los artistas trabajan para el rey, por lo que la mayoría de las obras son civiles. Los edificios típicos son el palacio y el castillo de campo, donde se plasma el refinamiento, la suntuosidad y el poder absoluto. Los grandes palacios suelen tener un gran cuerpo alargado y dos alas hacia el jardín. Las cubiertas son de estilo francés, que forman grandes cuerpos prismáticos, muy altos, en los que se abren buhardillas. En ellos destaca la horizontalidad y un severo clasicismo.
Destacaron dos proyectos reales monumentales: el Palacio del Louvre, en el que trabaja Claude Perrault, y Versalles, en donde trabajan Louis Le Vau y Charles Le Brun (autores de la Escalera de los Embajadores y de la Galería de los Espejos). Jules Hardouin-Mansart diseñó la ampliación del conjunto del palacio, mientras que André Le Nôtre fue quien diseñó los jardines, que en ese conjunto tienen una gran importancia. La construcción del Palacio de Versalles duró casi un siglo, desde 1612 hasta 1708, y simbolizó el poder del monarca absoluto por antonomasia, Luis XIV, el Rey Sol. Esta gran obra maestra será imitada en todo el mundo.
4. La escultura barroca en Italia: Bernini
Es heredera directa del Manierismo. Se trata de una escultura realista en la que aparecen composiciones de gran dinamismo; un dinamismo que no es ordenado, sino espontáneo, en el que predominan los escorzos. Utiliza materiales como mármol, bronce y madera. Los temas tienden a ser más profanos y mitológicos, donde el desnudo adquiere particular importancia. Los retratos y bustos recobran su importancia y continúan haciéndose monumentos funerarios en los que se exalta la fama y la virtud. Sin embargo, predominan los temas religiosos. Se acude frecuentemente a las fuentes mitológicas, pero además la escultura se vuelve urbana: aparece en las calles, plazas y fuentes, integrada con la arquitectura.
La escultura barroca se caracteriza por su fuerza y monumentalidad, su movimiento compositivo, su dinamismo proyectado hacia fuera, sus composiciones diagonales, su expresividad y su tratamiento de la ropa. Pretende resaltar las virtudes políticas y humanas de los personajes, sobre todo en las tumbas. Todo el Barroco está inundado de un fuerte naturalismo figurativo que a la vez expresa las pasiones.
En Italia trabaja Gian Lorenzo Bernini, intérprete de la Contrarreforma católica, de la Iglesia triunfante y su glorificación. Posee fuertes influencias helenísticas. Su escultura se caracteriza por la teatralidad compositiva, que resuelve en escenas. Al ser un gran arquitecto, pone la escultura al servicio de la arquitectura. Busca efectos emotivos con el fin de conmover, para lo que emplea el escorzo y las posiciones violentas y desequilibradas. Tiene obras mitológicas como Apolo y Dafne; religiosas como el Baldaquino de San Pedro, el Éxtasis de Santa Teresa, la Fuente de los Cuatro Ríos o de la Barcaza; y retratos como el busto de Luis XIV y del cardenal Borghese, entre otros.
Glosario de términos
- Rococó: Se caracteriza por presentar ornamentos o decoración de inspiración naturalista de gusto muy refinado.
- Eucaristía: Sacramento de las iglesias cristianas que consiste en consagrar el pan y el vino (memorial de la muerte y resurrección de Jesús) y en su distribución entre los fieles.
- Tenebrismo: Una tendencia de la pintura barroca que usa contrastes acusados de luz y sombra de manera que las partes iluminadas se destaquen de las oscuras.
- Clasicismo: Tendencia o estilo artístico y literario que se caracteriza por la búsqueda de la serenidad, el equilibrio y la armonía de las formas propias de la tradición grecorromana.
- Madera policromada: Técnica de elaboración de piezas escultóricas sobre madera, normalmente dedicadas al culto religioso.
- Imaginería: Arte y técnica de tallar o pintar imágenes religiosas.
- Bodegón: Pintura o dibujo en el que se representan alimentos, recipientes y utensilios domésticos.
- Balaustrada: Conjunto de columnillas que sirven de apoyo en una barandilla en balcones, azoteas, etc.
5. La Pintura Barroca: características, etapas y escuelas
La pintura barroca se aleja del elitismo manierista en busca de una expresión más didáctica. Es una pintura realista y naturalista que dota al cuadro de contenido sugerente, formas consoladoras, poesía y evocación de lo antiguo, exceptuando los interiores holandeses, determinados por la visión burguesa austera del calvinismo. Las obras barrocas están dotadas de un profundo naturalismo. El pintor barroco plasma la realidad tal y como la ve, con sus límites imprecisos, sus formas que salen y entran, los objetos de primer plano intrascendentes, los escorzos, las posturas violentas y las composiciones diagonales que dan a la obra un gran dinamismo.
La pintura barroca holandesa y de Flandes es heredera directa de la pintura flamenca de los siglos XV y XVI; tiene un lenguaje más burgués que le diferencia del lenguaje cortesano del resto de Europa. El Barroco admite una gran variedad de temas y técnicas, y propaga los valores de la Contrarreforma, el absolutismo y la burguesía. Se recrea en espacios abiertos, predomina el color y la luz sobre el dibujo y busca los efectos de contraste que producen las luces y las sombras, con una técnica que se llamará tenebrismo.
La pincelada suele ser larga y flexible. Frecuentemente utiliza la perspectiva aérea para dar profundidad al cuadro. Se acude a los temas religiosos, escenas de santos, mitológicos y el retrato, tanto el individual como el de grupo. El paisaje humanizado cobra importancia por sí mismo (marinas, vistas rurales, etc.) y surge como tema nuevo el bodegón, sin presencia humana.
No se entiende la pintura barroca sin hacer referencia a dos estéticas diferentes:
- El tenebrismo: Consiste en el choque violento entre la luz y la sombra. Da a las obras un rabioso naturalismo. El fondo queda en penumbra o desaparece, mientras la escena queda en primer plano.
- El clasicismo: Trata de salvar el gusto clásico dentro de la nueva estética. Si en el tenebrismo se aboga por el naturalismo, en el clasicismo se hace por el idealismo. Esta es la estética que triunfa dentro de la Iglesia católica, ya que es la más apta para exaltarla. Se trata de una estética decorativa, efectista y teatral.
6. La pintura italiana: Caravaggio y el tenebrismo. Clasicismo y barroco decorativo
Caravaggio (1573-1610) es el creador y divulgador del tenebrismo, un gran genio de la pintura universal. En sus cuadros encontramos los mejores ejemplos de tenebrismo y del rabioso naturalismo que implica. Es un pintor independiente y rebelde que influye en todos los grandes pintores de su tiempo, aunque no crea una escuela. Utiliza los modelos que le presenta la realidad, incluido lo feo y lo grotesco. Entre sus obras destacan el Martirio de San Mateo, en el que acentúa los rasgos del personaje gracias al tenebrismo; San Jerónimo, Cesto de frutas, Baco adolescente, La muerte de la Virgen, etc. Los fondos de sus cuadros suelen ser interiores muy oscuros sobre los cuales destacan las figuras fuertemente iluminadas para crear situaciones dramáticas que son al mismo tiempo muy realistas. Entre sus temas se encuentran los bodegones y las naturalezas muertas, pero sobre todo el hombre, del cual trata de captar su psicología.
La escuela de los Carracci es la representante de la pintura barroca clasicista, mucho menos innovadora que el tenebrismo y, por lo mismo, más aceptada por el poder. Para esta familia de pintores, el paisaje es el gran protagonista. A esta escuela pertenecen Ludovico Carracci, el fundador, y Annibale Carracci (Galería del palacio Farnesio). De esta escuela saldrán grandes pintores como Guido Reni (Hipómenes y Atalanta). En Venecia, durante el siglo XVIII, trabajarán algunos pintores que traspasan la frontera del Barroco para entrar en el Rococó. Pero sobre todos destaca Gian Battista Tiepolo, con sus sonrisas y su luz etérea y plateada (Abraham y los tres ángeles). Tiepolo trabajó en Madrid, donde decoró el salón del trono del Palacio Real. En estos momentos, en Venecia toma carta de naturaleza el paisaje urbano; entre los autores de vistas de Venecia destacó Antonio Canal, Canaletto, cuya pintura se acerca ya a los planteamientos neoclásicos.
7. La pintura flamenca y holandesa: Rubens y Rembrandt
La tradición pictórica de Flandes ya ha sido estudiada dentro del Gótico, aunque la época de su gran desarrollo fueron los siglos XV y XVI. Se centra en el gusto burgués por lo cotidiano y los detalles, y la exaltación de su modo de vida. En estos momentos de convulsiones religiosas en Europa, Flandes es defensora del catolicismo, mientras que Holanda lo será del protestantismo. Sin embargo, su pintura es decorativa, opulenta y hedonista.
Entre todos los pintores flamencos y católicos destaca Peter Paul Rubens (1577-1640), que junto con Rembrandt y Velázquez son los tres grandes genios del Barroco. Rubens viaja por toda Europa como diplomático. Visita Italia, donde conoce la obra de Miguel Ángel y los clasicistas, y conocerá a Velázquez. Vivió como un verdadero príncipe recibiendo encargos de las casas reinantes, incluyendo a los reyes de España. En sus obras utiliza una pincelada muy amplia y un rico colorido. Sus formas son complicadas y opulentas y poseen un gran dinamismo. Tiene obras que glorifican a la Iglesia triunfante, como El descendimiento o El levantamiento de la cruz, pero también escenas profanas de temática mitológica como Las Tres Gracias. Es un pintor vitalista.
Anton van Dyck es otro de los grandes pintores flamencos. Alumno de Rubens y gran retratista, fue pintor de cámara de Carlos I de Inglaterra. En su obra fija las características del retrato inglés, muy elegante y refinado.
Al contrario que Flandes, Holanda es la defensora del protestantismo y del triunfo de la burguesía. En el siglo XVII, Holanda se coloca entre las grandes escuelas con un marcado carácter nacional. Presta atención al dibujo, los colores son fríos y el resultado es más realista que efectista. El tema preferido será el retrato, sobre todo el colectivo.
- Jan Vermeer de Delft: Sus obras son tranquilas, calmadas, de interior, con figuras estáticas y una atmósfera intimista de ambiente burgués (Vista de Delft, La encajera).
- Rembrandt van Rijn (1606-1669): El gran pintor de la escuela holandesa. Sus obras respiran espiritualidad. Utiliza el claroscuro tenebrista de manera muy acusada. Es profundamente realista y su ejecución es muy personal, usando espátulas y los dedos para lograr efectos plásticos. Obras representativas: La lección de anatomía, La ronda de noche.
El Plateresco y el Renacimiento en España
El Plateresco es el estilo que transcurre desde las últimas realizaciones del Gótico flamígero hasta el afianzamiento de las formas propiamente renacentistas. El término lo creó en el siglo XVII Ortiz de Zúñiga, al comparar la labor hecha en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla con el trabajo de los orfebres y plateros. Lo plateresco es un uso incontenible de elementos decorativos: columnas abalaustradas, medallones y figuras fantásticas.
La Arquitectura
Al contrario que en el Plateresco, en el Clasicismo renacentista se da más importancia al espacio. En 1527, Pedro Machuca inicia el Palacio de Carlos V en la Alhambra. En 1528, Diego de Siloé se hace cargo de la Catedral de Granada e introduce la columna clásica. El Bajo Renacimiento abarca el último tercio del siglo XVI, destacando el Monasterio de El Escorial, obra de Juan Bautista de Toledo y finalizada por Juan de Herrera. El estilo herreriano se caracteriza por la sobriedad y el juego geométrico.
La Escultura
Destacan Bartolomé Ordóñez y Alonso Berruguete (1488-1561). Berruguete se empapó en Italia del arte de Donatello y Miguel Ángel, predominando lo intensamente dramático sobre la armonía. Sus figuras son huesudas, gesticulantes y nerviosas. También destaca Gaspar de Becerra con su estilo grandioso.
La Pintura
Pedro Berruguete representa la transición del Gótico al Renacimiento. Juan de Juanes adoptó el rafaelismo y creó tipos iconográficos devotos. Luis de Morales, el más destacado de la segunda mitad del siglo XVI, incorpora el manierismo y anuncia el tenebrismo. Entre los retratistas de Felipe II destacaron Antonio Moro y Sánchez Coello.
El Greco
Doménikos Theotocópoulos (1541-1614), nacido en Creta, se formó en Venecia con Tiziano y recibió influencias de Tintoretto. Se estableció en Toledo en 1577. Sus figuras alargadas buscan una mayor espiritualidad. En España sustituyó los paisajes por celajes con luz de tormenta. Obras maestras: El entierro del Conde de Orgaz, El Expolio y El caballero de la mano en el pecho.
3. La pintura barroca en España. La corriente naturalista: Ribera y Zurbarán. El pleno Barroco: Murillo
El Barroco es para España la época de oro de la pintura. El tema principal es religioso, ya que España es la campeona de los valores católicos de la Contrarreforma. La Iglesia y la Corte son los grandes mecenas. Se distinguen tres escuelas principales:
- Escuela valenciana: Influida por el tenebrismo. Destaca José de Ribera (1591-1652), apodado ‘el spagnoletto’. Su obra evoluciona de un fuerte tenebrismo a una paleta más aclarada (El sueño de Jacob).
- Escuela andaluza: Destaca Francisco de Zurbarán (1598-1664), quien trabaja para la Iglesia pintando frailes y monjas con un modelado muy plástico y sencillo. También destaca Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682), quien impone el modelo de la Inmaculada y combina temas populares con religiosos. Valdés Leal destaca por su estilo macabro y brillante (Las Postrimerías).
4. Velázquez
Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (1599-1660) es el pintor más genial del período. Su trayectoria se divide en varias etapas:
- Etapa sevillana (hasta 1623): Formado con Francisco Pacheco. Destaca por su realismo y bodegones.
- Primera etapa madrileña (1623-1628): Nombrado pintor de cámara de Felipe IV.
- Primer viaje a Italia (1629): Animado por Rubens, completa su formación.
- Segunda etapa madrileña (1630-1649): Época de grandes realizaciones como La rendición de Breda.
- Segundo viaje a Italia (1649-1651): Pinta el Retrato de Inocencio X y la Venus del espejo.
- Tercera etapa madrileña (1651-1660): Crea sus obras cumbre: Las hilanderas y Las Meninas.
Características de su obra
Velázquez trabajó magistralmente la perspectiva aérea y la luz. Su técnica evolucionó hacia una pincelada más suelta y libre, conocida como ‘manera abreviada’. En su última etapa, logra una perfecta fusión ambiental de las figuras con el paisaje, dominando totalmente la atmósfera del cuadro.
Etiquetas: Arquitectura barroca, Arte barroco, Bernini, Diego Velázquez, Renacimiento español
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