05 May
El Teatro Español en los Años 50 y 60: Buero Vallejo y Sastre
Durante los años 50 asistimos al nacimiento de un teatro que refleja el malestar existencialista y que, poco a poco, desembocará en un planteamiento de crítica social, comprometido con la lucha contra las injusticias y de carácter realista. Este teatro social surge gracias a la aparición de un público crítico e inquieto, especialmente en el ámbito universitario.
Entre los dramaturgos cuyas obras muestran disconformidad con la realidad política española, se abre un debate entre dos posturas:
- Imposibilismo (Alfonso Sastre): Dramaturgos dispuestos a mostrar su disconformidad de manera abierta y con libertad, aun a riesgo de enfrentarse a la censura y de no ver sus dramas en escena.
- Posibilismo (Antonio Buero Vallejo): Dramaturgos que prefieren una crítica más sutil, mediante alusiones, símbolos y guiños cómplices con el espectador.
Antonio Buero Vallejo: El referente del teatro social
El pistoletazo de salida a esta nueva forma teatral lo dio Antonio Buero Vallejo en 1949 con su obra Historia de una escalera. En ella, a partir de la precaria vida espiritual y material de varias familias trabajadoras que conviven en una casa de vecinos, retrata la situación de pobreza y la miseria sin futuro de la España del momento. El éxito fue rotundo, recibiendo el Premio Lope de Vega en 1949, lo que consolidó a Buero como un dramaturgo fundamental, culminando con el Premio Cervantes en 1986.
Rasgos fundamentales del teatro de Buero Vallejo
- Preocupación humana: Foco en problemas como la falta de libertad, la violencia, la opresión y la búsqueda de la verdad.
- Enfoque moral y ético: Personajes complejos que se debaten entre su yo individual y el nosotros colectivo.
- Compromiso social: Protagonistas de clases desfavorecidas (emigrantes, presos políticos) para concienciar al espectador.
- Ambigüedad: Uso de personajes antagonistas (resignados frente a rebeldes) que reflejan la contradicción humana.
- Innovación formal: Hacia los años 70 introduce la «técnica de inmersión» (ej. La Fundación).
- Carácter simbólico: Obras con múltiples niveles de lectura que exigen un espectador activo.
Clasificación de su obra
- Realidad española: Historia de una escalera, El tragaluz, En la ardiente oscuridad.
- Corte simbólico: La tejedora de sueños, La Fundación (1974).
- Fondo histórico: Obras como Un soñador para un pueblo (1958), Las Meninas (1960), El sueño de la razón (1970) y La detonación (1977). Estas obras esquivaban la censura trasladando problemas actuales al pasado.
Años 70: El Teatro Independiente y Experimental
A partir del teatro del absurdo, autores como Fernando Arrabal (con su «teatro pánico») y Francisco Nieva (con su «teatro furioso») apuestan por una nueva vanguardia que se aleja del realismo. Este teatro es provocador, simbólico y crítico con la España tradicional, rompiendo con las formas establecidas mediante el uso de nuevas técnicas audiovisuales y escenográficas.
El auge del Teatro Independiente
En los últimos años del franquismo y tras 1975, surge el Teatro Independiente, grupos que trabajan al margen del circuito comercial. Ejemplos destacados son Els Joglars, Els Comediants, La Fura dels Baus o Akelarre.
Características de las compañías independientes:
- Composición mayoritariamente por aficionados.
- Rechazo a la cultura «oficial» y a los grandes teatros.
- Creación colectiva: los actores participan en la escritura del guion.
- Búsqueda de un lenguaje moderno, innovador y una relación directa con el público.
La explosión teatral post-1975
A partir de 1975 se produce una revitalización del sector con más premios, festivales y subvenciones. En este panorama conviven diversas tendencias: desde el teatro experimental y los grupos independientes hasta una comedia burguesa renovada y un teatro realista equilibrado, representado por autores como Antonio Gala o Ana Diosdado.

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