31 Ene
1. La narrativa española de la democracia: características, autores y obras
En los años 70 se dan a conocer novelistas como Luis Goytisolo, José María Guelbenzu o Francisco Umbral. Por su parte, Eduardo Mendoza publica La verdad sobre el caso Savolta (1975), una obra maestra ambientada en la Barcelona violenta de comienzos de siglo y que representa muy bien la tendencia general de retorno a las formas narrativas tradicionales.
Tras la muerte de Franco, en 1975, se inicia en España la transición a la democracia cuyo hito fundamental será la aprobación de la Constitución de 1978. El final de la dictadura propicia la progresiva normalización de la narrativa española. En general, los autores rechazan el experimentalismo, vuelven los ojos a la tradición y escriben historias transparentes que conectan con un mercado cada vez más amplio.
En cuanto a los autores, podemos destacar la coexistencia de varias generaciones de escritores: desde la de Delibes, Cela y Carmen Martín Gaite, hasta los experimentalistas (Marsé y Benet) y nuevas generaciones que se dan a conocer después del franquismo (Julio Llamazares, Antonio Muñoz Molina, Juan José Millás). Se incorporan también numerosas mujeres escritoras, que aportan nuevos enfoques a la narrativa. Conviven narradoras de generaciones distintas, como Ana María Matute y Josefina Aldecoa o Rosa Montero y Almudena Grandes.
Características de la novela de los últimos años:
- Variedad temática y estilística.
- Simplificación de estructuras narrativas.
- Recuperación del argumento.
- Uso de personas narrativas tradicionales.
- Abandono de la intencionalidad ideológica y el compromiso social.
- Resurgimiento de las novelas de género.
Líneas temáticas y autores destacados:
- Novela histórica: Se recrean distintos episodios de la historia española, situados en diferentes épocas: Las aventuras del capitán Alatriste, de Arturo Pérez-Reverte o La ciudad de los prodigios de Eduardo Mendoza. En las últimas décadas son numerosas las obras que novelan la Guerra Civil española y la posguerra: Luna de lobos de Julio Llamazares, La buena letra de Rafael Chirbes o Soldados de Salamina de Javier Cercas.
- Novelas intimistas: Se adentran en la interioridad del ser humano y en la reflexión sobre la propia existencia: Historia de una maestra de Josefina Aldecoa, La lluvia amarilla de Julio Llamazares, Malena tiene nombre de tango de Almudena Grandes.
- Novela culturalista: Estas novelas eruditas se dirigen a un lector cultivado. Destaca Javier Marías con Corazón tan blanco.
- Novelas de realismo crítico: Ofrecen una visión crítica y comprometida con la realidad de la época: Luis Landero (Juegos de la edad tardía) y Rafael Chirbes (Crematorio).
- Novela erótica: Propiciada por el Premio «La Sonrisa Vertical»: Las edades de Lulú, de Almudena Grandes.
- Novela de aventuras: Repletas de intriga y suspense: A. Pérez-Reverte con El maestro de esgrima.
- Novela alegórica: Incorpora lo simbólico: Luis Mateo Díez en La fuente de la edad.
- Novelas policiacas y de intriga: E. Mendoza con El misterio de la cripta embrujada.
2. Juan Marsé
Juan Marsé (1933-2020) es, al principio, un novelista que podría encuadrarse dentro del realismo social con su primera novela, Encerrados con un solo juguete. Se incorpora después a la corriente renovadora con Últimas tardes con Teresa, sátira de la burguesía progresista y de los estudiantes comprometidos de esos años, en la que reaparece el autor omnisciente con sarcásticas intervenciones, se utilizan monólogos interiores y se adopta para la crítica social, no una actitud solemne, sino una perspectiva humorística y paródica. Rasgos similares presenta su siguiente novela, La oscura historia de la prima Montse.
En 1973 publica en México Si te dicen que caí, probablemente su obra maestra, relato ambientado en los suburbios de la Barcelona de posguerra, donde transcurren las vidas difíciles de unos golfillos que inventan historias que se mezclan con los sucesos reales. La realidad retratada es, con todo, sórdida y brutal, y a ello contribuye el léxico violento y agresivo de la novela. Se trata no solo de una durísima crítica de la dictadura franquista, sino también de un emocionado recuerdo de las vivencias del autor en los ambientes suburbiales barceloneses.
Otras novelas de Juan Marsé son Un día volveré, Ronda de Guinardó, El amante bilingüe, El embrujo de Shangai o Rabos de lagartija. Algunas de sus publicaciones póstumas son Viaje al sur o Notas para unas memorias que nunca escribiré.
3. Antonio Muñoz Molina
Nace en Úbeda (Jaén) en 1956. La intriga y la hábil construcción del relato son dos de los componentes fundamentales de sus novelas. Se muestra deudor de la novela policiaca y del cine negro o de narradores como Max Aub y el uruguayo Juan Carlos Onetti. Algunos rasgos de la novelística de Muñoz Molina son su preferencia por el relato en primera persona, el contraste y paralelismo de varias intrigas simultáneas, la estética realista, la acción sostenida y una prosa lenta y parsimoniosa.
Su primera novela, Beatus ille, se publicó en 1986, pero fue con la aparición de El invierno en Lisboa, al año siguiente, cuando se consagró como escritor al recibir el Premio Nacional de Narrativa. Su protagonista, un pianista de jazz, se ve envuelto en una oscura trama criminal a raíz de su relación con la mujer de un traficante de obras de arte. En Beltenebros se recrean las andanzas de un excombatiente británico en la Guerra Civil española que debe cumplir una misión secreta por encargo del PCE.
Continuó su trayectoria novelística con títulos como El jinete polaco, Sefarad o Plenilunio, originada en una noticia y en una foto que vio en un periódico americano. Muchas de sus novelas han sido, con mayor o menor fortuna, adaptadas al cine. Combina distintos subgéneros narrativos, con especial predilección por la novela policiaca.
Es columnista en distintos diarios y algunos de sus artículos están recogidos en compilaciones como Pura alegría y La vida por delante. De hecho, recientemente ha publicado una columna en la que opina sobre la implantación de la LOMLOE titulada En situación de aprendizaje. Es, también, miembro de número de la Real Academia Española y dirigió el Instituto Cervantes de Nueva York. Ha recibido numerosos premios nacionales e internacionales, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias en 2013.
4. La novela y el cuento hispanoamericanos en la segunda mitad del siglo XX
A mediados del s. XX se reconoce en la narrativa hispanoamericana una nueva concepción del mundo como consecuencia de los cambios políticos y económicos del momento, así como de influencias de la narrativa europea y norteamericana. De este modo, conviven varias tendencias: por un lado, la narrativa metafísica de Jorge Luis Borges; por otro, la narrativa existencial de Juan Carlos Onetti o Ernesto Sábato. Además, algunas de las corrientes preexistentes evolucionan hasta producir obras maestras, y así, la novela de la Revolución mexicana culmina en la figura de Juan Rulfo. La novela indigenista y los relatos que buscaban la identidad americana común funden elementos tan dispares como lo fantástico, lo legendario o la inmensidad de la naturaleza americana con los conflictos sociales contemporáneos.
Esta novela en la que se combinan realidad y fantasía ha recibido la denominación de «realismo mágico». Sus principales representantes fueron Miguel Ángel Asturias o Alejo Carpentier y ha sido decisiva para la segunda renovación narrativa de la novela hispanoamericana de los años sesenta. Como principales novedades, se abandona el interés prioritario por espacios rurales y la denuncia de injusticias sociales (surgiendo temas nuevos en los que se integra lo urbano y los problemas del hombre actual) y cobran mayor protagonismo los elementos fantásticos. El triunfo de esta nueva tendencia quedó confirmado con Pedro Páramo de Juan Rulfo.
En todo caso, la definitiva renovación de la novelística hispanoamericana se produce en los años sesenta con un fenómeno que la crítica ha denominado el «boom» de la novela hispanoamericana. Este surgió ligado al apoyo de las editoriales españolas, especialmente a partir del éxito de La ciudad y los perros (1962) de Vargas Llosa. Hay que resaltar la coincidencia en un corto espacio de tiempo de una sucesión de novelas deslumbrantes: Sobre héroes y tumbas de Ernesto Sábato; La muerte de Artemio Cruz de Carlos Fuentes; Rayuela de Julio Cortázar; El siglo de las luces de Alejo Carpentier; Tres tristes tigres de Guillermo Cabrera Infante y, sobre todo, el éxito sin precedentes de Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.
Rasgos característicos de los novelistas del Boom:
- Ampliación temática: aumenta la preferencia por lo urbano y cuando aparece lo rural, como en García Márquez, recibe un tratamiento novedoso.
- Realismo mágico constante: lo extraordinario se convierte en cotidiano y habitual.
- Renovación de estructuras y técnicas: ruptura de la linealidad temporal, cambios de punto de vista, monólogo interior y estilo indirecto libre.
- Enriquecimiento del lenguaje: superposición de estilos o registros lingüísticos variados.
Junto a la novela, el cuento ha sido un género narrativo muy cultivado en Hispanoamérica desde los años cuarenta hasta la actualidad. Entre los grandes cuentistas hispanoamericanos podemos citar a Juan Rulfo (El llano en llamas), Alejo Carpentier o Juan Carlos Onetti (Tiempo de abrazar), Mario Benedetti (La tregua y La muerte y otras sorpresas), Augusto Monterroso o Isabel Allende (Los cuentos de Eva Luna), sin olvidarnos de Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa.
Quizás sea el argentino Jorge Luis Borges el autor más representativo del relato breve hispanoamericano con títulos como Ficciones, El Aleph o El Hacedor. En ellos combina su inabarcable cultura con una imaginación desbordante en la que se interpolan tres planos: la realidad, la fantasía y la sátira (el autor sugiere más que dice) y recurre a temas como el tiempo cíclico, los laberintos como símbolo del universo, las bibliotecas como conocimiento inaccesible o los espejos como imagen del desdoblamiento de la personalidad del hombre.
Por su parte, Julio Cortázar inicia su producción literaria con libros de cuentos que muestran su concepción de lo fantástico en la que se presentan aspectos de la realidad con un enfoque original y humorístico: Bestiario, Historia de cronopios y de famas. En todo caso, su consagración literaria le llega con Rayuela, novela vanguardista, construida a partir de la técnica del collage y a modo de improvisaciones. Produjo un gran impacto en su tiempo por los aspectos novedosos que incorpora: propone, por ejemplo, dos lecturas diferentes de la obra, se entrecruzan numerosos temas interrelacionados y el lenguaje se convierte en juego y recreación. En ulteriores experiencias aborda problemas de nuestro tiempo desde una posición ideológica tan revolucionaria como su posición estética, destacando La vuelta al día en ochenta mundos.
5. Gabriel García Márquez
Nació en Aracataca (Colombia) en 1928 y murió en 2014. Como periodista fue testigo de las convulsiones de la Hispanoamérica que le tocó vivir. Desarrolla su obra narrativa desde los años 50 hasta que la publicación de Cien años de soledad, en 1967, lo sitúa en un puesto de excepción en la novela mundial. Recibió el Premio Nobel en 1982. Falleció en Ciudad de México en 2014.
En sus inicios como escritor publicó novelas cortas y cuentos en los que narra las peripecias de las gentes de un pueblo imaginario llamado Macondo, trasunto de su ciudad natal. En esa primera etapa encontramos ya una breve obra maestra: El coronel no tiene quien le escriba. Pero la vida de Macondo adquiere proporciones grandiosas y acaba por tomar cuerpo en Cien años de soledad, que cuenta con uno de los inicios literarios más famosos en nuestra lengua: «Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo».
Su publicación en 1967 es uno de los mayores acontecimientos en la historia de la novela contemporánea. La obra es mucho más que la historia de la familia Buendía a través de varias generaciones. Está construida como una sucesión de episodios apasionantes: sin tregua vamos pasando de unos personajes a otros, de unas épocas a otras. Se trata de una gran saga americana: Macondo simboliza toda Hispanoamérica. En el relato se mezclan de forma singular lo real y lo fantástico. La imaginación creadora y el talento de García Márquez se muestran aderezados por el humor, el aliento trágico o el lirismo. Su estilo se caracteriza por una prosa riquísima que conquista al lector por sus constantes hallazgos expresivos y sus chispazos poéticos.
En 1970 publica el reportaje periodístico Relato de un náufrago, que se puede leer como una novela. Siguió El otoño del patriarca, sobre la figura de un dictador hispanoamericano. Crónica de una muerte anunciada es una novela breve basada en un suceso real de amor y venganza que adquiere dimensiones de leyenda, gracias a un desarrollo narrativo de una precisión y una intensidad insuperables. El amor en los tiempos del cólera es la historia de una pasión amorosa nacida en la juventud y que solo se consumará en la vejez. Es mucho más que una gran novela de amor por la multitud de episodios que se entretejen en la historia central.
Posteriormente publicó El general en su laberinto, relato novelado sobre Simón Bolívar, Doce cuentos peregrinos, Del amor y otros demonios y Noticia de un secuestro. Cierra su periplo literario con Vivir para contarla y Memorias de mis putas tristes (2004).
6. Mario Vargas Llosa
Nació en Lima en 1936. El inicio de su producción literaria coincidió con el boom editorial de los años 60. Utiliza el Perú contemporáneo como marco de muchas de sus historias y en sus obras se aúnan sucesos dramáticos con propuestas de experimentación formal. Su primera novela, La ciudad y los perros, se desarrolla en el ambiente opresivo de un colegio militar de Lima, que contrasta con el mundo de fuera, el de la ciudad abierta, y en ella parece compendiar el autor toda la corrupción y violencia de su país. Su complejidad técnica (superposición de acciones, monólogos interiores) no menoscaba la intensa impresión de realidad.
La casa verde es aún más compleja. La acción gira ahora en torno a un prostíbulo, pero las líneas argumentales se entrelazan audazmente, con juegos de perspectivismo, gran complejidad temporal y un estilo cada vez más denso y rico, creando una novela compleja cuya lectura no resulta nada fácil. Por otra parte, Conversación en La Catedral se desarrolla en «La Catedral», un bar modesto donde dos personajes hablan de sus vidas fracasadas y así se va evocando todo un mundo, el de la época del autor. El conjunto compone una inmensa y violenta crítica política.
Posteriormente publicó Pantaleón y las visitadoras y La tía Julia y el escribidor, con elementos autobiográficos. En fechas más recientes escribió Lituma en los Andes, Los cuadernos de don Rigoberto y La fiesta del Chivo, novela de dictador en la que se describen con maestría los abusos del presidente Trujillo en la República Dominicana, desde el punto de vista de Urania Cabral, una mujer que fue violada por el sátrapa cuando aún era adolescente. Recibió el Premio Nobel de Literatura en 2010 y continúa en activo, destacando la reciente publicación de Un bárbaro en París: textos sobre la cultura francesa. Desde 2021 es miembro de la Academia Francesa, sumándose así a su participación en la Academia Peruana de la Lengua (desde 1975) y la Real Academia Española (desde 1994).

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