21 Feb
La Evangelización de las Nuevas Tierras y la Labor Misionera
Tras el regreso de Colón de su primer viaje, los Reyes Católicos tomaron como suya la empresa de evangelizar las nuevas tierras. En el segundo viaje ya fueron religiosos franciscanos para predicar el Evangelio a los indígenas. Otras órdenes religiosas se sumaron a esta empresa. Destaca la labor de los dominicos y de los misioneros jesuitas, que fundaron las famosas Reducciones del Paraguay (poblados en los que se congregaban los indios y se intentaba educarlos en la vida cristiana) y defendieron los derechos de los indígenas frente a los abusos de los colonizadores.
La Leyenda Negra y la Realidad Histórica
La evangelización de América es otro de los fenómenos afectados por la “Leyenda Negra”, un movimiento de propaganda antiespañola promovida por escritores ingleses, holandeses y de otras nacionalidades durante el siglo XVI, cuyo objetivo era reducir el prestigio e influencia del Imperio español en su Siglo de Oro.
La interpretación de la Leyenda Negra presenta a los conquistadores españoles como ejemplos de crueldad y tiranía. Conviene aclarar algunos puntos:
1. Acusación de genocidio
Sobre la masacre de los indios a manos de los españoles: ciertamente, durante la conquista millones de indios murieron en América Central y del Sur. Pero la elevada mortalidad no se debió a las armas de los conquistadores, sino a que los europeos trajeron consigo nuevas enfermedades para las que los indios carecían de defensas, como la viruela o el sarampión.
- Hay un rasgo característico de la colonización española que no encontraremos en la francesa ni la anglosajona: el mestizaje. Los católicos españoles y portugueses no dudaron en casarse con indias, a quienes veían como seres humanos, iguales a ellos. Conviene recordar que, mientras que en Estados Unidos y Canadá no quedan muchos descendientes de los pueblos nativos de América del Norte, en la América exespañola y exportuguesa la mayoría de la población es de origen indio o mestizo.
- Hay que tener en cuenta que los pueblos de América Central habían caído bajo el dominio de incas y aztecas, unos de los pueblos más feroces de la historia, con una religión basada en los sacrificios humanos masivos. Los españoles acabaron con estas ceremonias y evitaron así el exterminio de los indígenas.
2. Sobre la esclavitud de los indios
La Leyenda Negra presenta a la Iglesia y a la Corona española como promotores de la esclavitud de los indios, pero la historia verdadera es muy distinta:
- Cristóbal Colón, recién nombrado virrey de las tierras descubiertas, envió por propia iniciativa a España los primeros esclavos indígenas en 1496.
- La reina Isabel la Católica reaccionó inmediatamente: ordenó al gobernador liberar a los esclavos y destituir a Colón, que volvió a España en calidad de prisionero por sus abusos.
- Para la Corona, el indígena debía ser considerado un vasallo como cualquier súbdito español. El testamento de Isabel la Católica deja muy clara la política de Castilla: «…suplico al Rey mi señor y ordeno a mi hija y su marido que no consientan que los nativos y los habitantes de dichas tierras conquistadas y por conquistar sufran daño alguno en sus personas o bienes, sino que sean tratados con justicia y humanidad y que si sufrieren algún daño, lo repararen».
- Es verdad que se produjeron abusos de los conquistadores, sobre todo en el sistema de las encomiendas (a un propietario español se le “encomendaban” o asignaban tierras para cultivar y los indios que vivían en ellas. El encomendero debía preocuparse del bienestar material y espiritual de “sus” indios. A cambio, los indios trabajarían para él).
- Pero la Iglesia contestó con energía a estos abusos, especialmente a través de los misioneros. En la defensa de los derechos de los indígenas destacan figuras como Fray Bartolomé de las Casas. Es una verdadera injusticia lo que ha ocurrido con la imagen del San Fray Junípero Serra, que tanto hizo por defender a los indios, y que ha sufrido recientemente ataques vandálicos en Estados Unidos y otros países.
- En 1537, una bula papal reafirma la condición humana de los indios.
- La Universidad de Salamanca, para proteger a los indios, crea una escuela de juristas que elaborará el derecho internacional moderno, sobre la base fundamental de la «igualdad natural de todos los pueblos».
- Por desgracia, no se acabó con el comercio de esclavos y los traficantes portugueses llevaron a los puertos de América esclavos africanos. No faltaron escritos de denuncia y figuras como el jesuita San Pedro Claver, que entregaron su vida en favor de las condiciones de vida de esta desgraciada comunidad.
3. Sobre la explotación de los recursos de la América española
Se reprocha a los españoles haber realizado un verdadero expolio de sus territorios en América, explotando las riquezas para llevárselas a España.
- Es verdad que muchas expediciones iban en busca de oro y riquezas, pero también que la Corona española trató a sus territorios de Ultramar desde el principio como a cualquier provincia de la Península, y creó ciudades, universidades, difundió el arte y la cultura.
- La primera Universidad llegó a México en 1535 (pensemos que el New College, que daría lugar a la Universidad de Harvard, la más antigua de Estados Unidos, data de 1636).
- Desde México y Perú se editaron gramáticas, libros de devoción, diccionarios, tratados teológicos, poemas…
- El Barroco colonial fue de una gran riqueza en lo que se refiere a la arquitectura, la música y la literatura.
Necesidad de una Reforma en Europa
Al comenzar el siglo XV, la Iglesia estaba necesitada de reforma. La situación era difícil, debido a la corrupción del clero y la ostentación y riqueza de la corte pontificia, donde se daba con cierta frecuencia el nepotismo (concesión de cargos eclesiásticos a los familiares del Papa). Además, la Iglesia renacentista heredaba problemas de épocas anteriores, como la simonía, y la crisis del Cisma de Occidente había disminuido la autoridad moral del Papa en algunas regiones. Todas estas circunstancias propiciaron el surgimiento de diversos movimientos reformistas en el seno de la Iglesia.
Para la verdadera reforma de la Iglesia en esta época fue decisiva la respuesta de los santos, como San Felipe Neri en Italia, o santos de la talla de Ignacio de Loyola, Francisco Javier o Teresa de Jesús en España, que trataron primero de reformarse a sí mismos y ayudar a ser santos a quienes trataban con ellos.
La Reforma de la Iglesia en España
La primera reforma de la Iglesia “desde dentro” la inició la reina Isabel la Católica. Con la ayuda de su confesor, el Cardenal Cisneros:
- Favoreció la reforma de los abusos del clero.
- Impulsó obras benéficas (hospitales, asilos…).
- Alentó las misiones en el Nuevo Mundo.
El Cardenal Cisneros puso un especial cuidado en el fomento de la cultura a través de la creación de escuelas y universidades, como la de Alcalá de Henares. Protegió el establecimiento de la imprenta e hizo imprimir, en primer lugar, la Biblia Políglota Complutense.
Los Reyes Católicos, además, procuraron defender también la unidad y la pureza de la fe con la expulsión de judíos y musulmanes y la creación de la Inquisición Española.
La “Reforma” Protestante
La situación de la Iglesia en el siglo XVI era dramática: escándalos en la corte vaticana, relajación de las órdenes religiosas, ignorancia del pueblo sencillo…
Mientras el catolicismo se expandía hacia áreas geográficas donde no había sido predicado nunca, en el viejo continente sufrió una verdadera crisis: la “reforma” religiosa propugnada por los fundadores de las distintas ramas del protestantismo (Lutero, Calvino, Zwinglio) y el cisma provocado por el rey de Inglaterra Enrique VIII (anglicanismo), rompió la unidad de la Iglesia en el mundo cristiano occidental.
Como consecuencia, por primera vez en la Historia, Europa queda dividida en dos campos: el católico y el protestante. Este sistema cristalizó en la fórmula cuius regio, eius et religio, por la cual los súbditos estaban obligados a seguir la religión del príncipe. El enfrentamiento entre estos dos mundos condujo al fenómeno dramático de las guerras de religión, que asolarían Europa en los siguientes siglos.
Alemania: Martín Lutero
Este monje agustino impulsó un movimiento de reforma religiosa en Alemania que acabaría con la separación de la Iglesia Católica. Su entrada en el monasterio se debió a una promesa que hizo en un momento de temor una noche de tormenta, lo que explica su dificultad por seguir la vocación religiosa. Siendo profesor de Teología, en 1517 clavó sus 95 tesis en la puerta de la catedral de Wittenberg, contra la venta de indulgencias a cambio de donativos para la construcción de la Basílica de San Pedro. Luego se añadirían otros puntos de controversia que se alejaban de la fe católica.
Desde Roma se intentó un acercamiento con Lutero, pero no fue posible. Pese a las advertencias del Papa y del Emperador, Lutero fue endureciendo su postura, hasta ser excomulgado en enero de 1521 por su herejía. Después abandonó sus votos y se casó con una exreligiosa. Además, los príncipes alemanes vieron una oportunidad de enfrentarse al poder del emperador, y apoyaron esta nueva doctrina. El emperador Carlos V tuvo que enfrentarse a los nobles rebeldes y los derrotó en la Batalla de Mühlberg. En 1555 se firmó la Paz de Augsburgo, bajo el lema Cuius regio, eius religio: un acuerdo que divide el Imperio de Carlos V en dos confesiones cristianas (luterana y católica) y otorga a los príncipes alemanes la capacidad de elegir la confesión a practicar en sus Estados.
Inglaterra: El Cisma de Enrique VIII
El cisma de Enrique VIII tiene otro origen: el rey era un católico convencido, e incluso recibió el título de “Defensor de la fe”. Pero cuando el Papa se negó a decretar la nulidad de su matrimonio con Catalina de Aragón, de la que el rey quería separarse para conseguir un hijo varón, Enrique decretó:
- La supresión de los beneficios eclesiásticos.
- El derecho del rey a nombrar obispos para Inglaterra.
- La anulación de su matrimonio, tras lo cual se casó con Ana Bolena.
El Papa excomulgó a Enrique VIII y este respondió proclamándose cabeza de Inglaterra con el Acta de Supremacía. A quienes no lo aceptaron los condenó a muerte por alta traición. Murieron mártires los cartujos, el obispo Juan Fisher y el lord canciller Tomás Moro, gran humanista inglés.
Se produjo así el Cisma de la Iglesia de Inglaterra (anglicanismo). Enrique VIII no permitió que se pusieran en entredicho los dogmas fundamentales del catolicismo. Sería su hija, Isabel I, la que introdujera las doctrinas protestantes.
Las Órdenes Religiosas y la Renovación Espiritual
En la reforma de la Iglesia tuvo un papel importantísimo la reforma de antiguas órdenes religiosas, que habían relajado su observancia y que, de la mano de grandes santos reformadores, conocieron una nueva etapa llena de frutos de santidad. Destaca la reforma del Carmelo llevada a cabo por Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, los dos grandes místicos españoles del siglo XVI.
Asimismo, fue de gran importancia para toda la Iglesia la fundación de la Compañía de Jesús, iniciada en Roma por el santo español Ignacio de Loyola (1491-1556), y de otras órdenes religiosas.
Íñigo de Loyola fue soldado al servicio del emperador Carlos V. Herido en el sitio de Pamplona, se convirtió al leer vidas de santos durante la convalecencia. Ya recuperado, se entregó a una vida de oración y penitencia, que trajo como fruto a la Iglesia la composición de sus famosos Ejercicios Espirituales.
Siendo estudiante en París (1534) se le unieron otros compañeros (entre ellos, San Pedro Fabro y San Francisco Javier), con lo que fundó la Compañía de Jesús. Paulo III aprobó la Orden en 1540. Su lema era “AD MAIOREM DEI GLORIAM” (A mayor gloria de Dios). Su fin primordial consistía en la propagación de la fe católica, a través de predicaciones, escuelas, universidades y misiones entre infieles.
En un momento en que la mitad de Europa renegaba de la autoridad de Roma, los jesuitas, junto a los tres votos de castidad, pobreza y obediencia, hacen un cuarto voto de especial obediencia al Papa, y se ponen a su disposición para ser enviados donde puedan servir mejor a Dios y a la Iglesia, a la que aman como verdadera madre.
El Concilio de Trento
Ante la situación crítica de la Iglesia, dividida por los reformadores, el papa Paulo III convocó un Concilio Ecuménico en Trento.
En él participaron, además del Papa, muchos obispos, representantes del emperador y de los reyes cristianos, superiores de órdenes religiosas y teólogos invitados para ayudar a definir la fe católica. Destacaron los jesuitas, dominicos y los teólogos de la Escuela de Salamanca. En la segunda etapa del Concilio participaron también delegaciones de los protestantes.
Tuvo tres etapas:
- Primera etapa (1545-47): Centrada en la doctrina de la fe. Entre sus enseñanzas doctrinales destacan la doble fuente de la revelación (Sagrada Escritura y Tradición), la importancia de la fe y las obras para la salvación, y la única mediación de Jesucristo junto a la intercesión de la Virgen y los santos.
- Segunda etapa (1551-52): Centrada en los sacramentos. Afirmó el carácter salvífico de los siete sacramentos y su institución por Cristo.
- Tercera etapa (1561-63): Dedicada a la disciplina y la reforma eclesiástica. Destacan la formación de los seminarios, la reforma de los obispos, la edición del Catecismo Romano y la prohibición de vender indulgencias.
Las reformas del Concilio de Trento ayudaron a renovar la piedad, la ascética y la mística católicas. La fe proclamada en Trento se expresó magistralmente en el Arte Barroco.
Los Siete Sacramentos de la Iglesia
Los sacramentos son signos sensibles y eficaces de la gracia instituidos por Jesucristo y confiados a la Iglesia para comunicarnos la vida divina. Los siete sacramentos son:
- Bautismo
- Confirmación
- Penitencia
- Eucaristía
- Unción de los enfermos
- Orden sacerdotal
- Matrimonio

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