06 Mar
1. Erasmismo y Reforma
Al entrar en la Edad Moderna, había en Occidente una necesidad de renovación religiosa debido a los vicios y excesos de la curia romana. Destaca la intervención de Cisneros como regenerador de la Iglesia española. Este se propuso elevar la formación del clero y dar nuevo impulso a los estudios teológicos. Para ello se fundó la Universidad de Alcalá, a la que invitó al más notable de los reformadores del momento, Erasmo de Rotterdam, quien, sin embargo, se negó a asistir, quizá por una cuestión antisemítica (España hasta hace poco había albergado a judíos y a musulmanes).
No obstante, la doctrina de Erasmo tuvo un amplio eco entre la intelectualidad española, en parte porque Carlos V, flamenco de nacimiento, puso en primer plano a la figura más notoria del humanismo español (no en vano Erasmo le había dedicado su libro Educación del príncipe cristiano). Carlos V se enfrentaría al papa y tendría lugar el famoso Saco de Roma (1527).
El ideario erasmista aspira a recuperar la espiritualidad primitiva:
- La fe en Cristo es la piedra angular de la vida religiosa.
- Se acude a ella por medio de la palabra evangélica.
- Defiende una relación íntima con la divinidad, recomendando la oración mental frente a la oral.
- Atacó los abusos de las órdenes religiosas y se burló de la incultura de los clérigos.
El erasmismo ejerció su influencia hasta que, muerto el emperador y perdida la esperanza de una reconciliación ecuménica, el Concilio de Trento acabó confirmando las tesis de sus enemigos.
Por su lado, la reforma de Martín Lutero se concreta en las Noventa y cinco tesis de discusión sobre la eficacia de las indulgencias papales. El conflicto empezó a raíz de la crítica de la compraventa de bienes espirituales, añadiéndose cuestiones como la discusión de la autoridad del papa, la negación del rito de la confesión y la búsqueda de la salvación no por nuestros méritos, sino por la fe en Cristo. Lutero sería excomulgado en 1520 y proscrito del Imperio. La reforma luterana tuvo algunos seguidores en España, pero fue extirpada por la Inquisición.
El calvinismo puso especial énfasis en la proyección de la religión sobre la ética civil, lo que promovió algunos rasgos fundamentales de las modernas sociedades capitalistas, tales como el puritanismo, la filantropía, la moral del trabajo y el ahorro (los bienes materiales se justifican porque son un signo de bendición divina). La reforma anglicana es distinta.
2. La Contrarreforma y las guerras de religión
El Concilio de Trento (1545-1563) se convoca porque las posturas entre católicos y protestantes resultan irreconciliables. Un año después de su inauguración, estallan una serie de conflictos religiosos que ensangrentarán Europa durante la segunda mitad del siglo.
Trento reafirma las doctrinas de la ortodoxia romana:
- Refuerza la autoridad del papa.
- Renueva una concepción austera de la moral católica.
- Pone énfasis en la ceremonia.
- Mantiene la tesis del libre albedrío.
- Reitera la antigua prohibición de traducir la Biblia a las lenguas vulgares.
España se convertiría en la promotora de esta Contrarreforma católica respaldada por religiosos como Ignacio de Loyola, que funda la Compañía de Jesús para propagar la doctrina católica sirviendo al papa. En consonancia, Felipe II, para salvaguardar a España de posibles contagios con otras ideas, prohibirá que ningún español salga a estudiar fuera de España. Por su lado, la Inquisición adquiere autonomía y en 1559 se publica un índice de libros prohibidos que hasta ahora habían circulado con libertad.
3. El caballero y el cortesano
El siglo XVI recupera los ideales caballerescos y su liturgia. La desbordante y disparatada fantasía de estas narraciones se pone de moda en la primera mitad del siglo XVI. En Italia surge el Orlando furioso de Ludovico Ariosto, gran poema épico que incluye la ironía en sus cantos a las damas, caballeros y a los amores. Pocos años antes, el Amadís de Gaula de Garci Rodríguez de Montalvo había iniciado la saga de estos paladines.
El siglo XVI es una época que invitaba a compenetrarse con el mundo fabuloso de las caballerías. La participación del propio emperador en batallas, la permanente amenaza del Imperio otomano, la conquista y colonización de América junto con los prodigios de las nuevas tierras, así como los animales exóticos y gentes con nuevas costumbres, recuerdan permanentemente a los soldados las aventuras del Amadís.
A principios de siglo, se traza un nuevo modelo en el que se funden el caballero y el letrado. Su paradigma se encuentra en El cortesano de Baldassare Castiglione, que recomienda el manejo de las armas y las letras, el hablar con gracia y sin afectación, así como el conocer la música y el saber conversar adecuadamente. Destacan soldados poetas y conquistadores que se convierten en cronistas, tales como Garcilaso de la Vega, Hernando de Acuña, Diego Hurtado de Mendoza y Hernán Cortés.
4. El influjo italiano asimilado
Boscán y Garcilaso adoptan el endecasílabo cuando hay ya una pléyade de poetas petrarquistas italianos. Gracias a la intuición de Garcilaso, el petrarquismo se integra en nuestra cultura de forma perfecta. A partir de la publicación en 1543 de sus Obras, se crea una corriente que ya no conocerá retroceso. Incorpora dos versos esenciales: el endecasílabo y el heptasílabo.
Junto con el endecasílabo, para los asuntos graves, penetran géneros de raíz clásica como la epístola, la égloga, la elegía y la oda. Y fija estrofas que serán el cauce expresivo de varios siglos de poesía como el soneto, la estancia, los tercetos encadenados, las octavas reales y los versos blancos. La asimilación del petrarquismo es paralela a la incorporación de la narrativa caballeresca, de la novela pastoril con la Arcadia de Sannazaro, del cuento o novella al modo del Decamerón de Boccaccio y, en el teatro, las comedias de Ariosto y Maquiavelo, así como el teatro caricaturesco de Il Ruzzante.
Características de la novela picaresca
- Lucha por la supervivencia: El objetivo principal no es la gloria, sino comer y vivir.
- Estructura episódica: La historia se organiza en aventuras o episodios con distintos amos.
- Crítica social: Denuncia la hipocresía, la corrupción y las desigualdades de la sociedad.
- Antihéroe: No es un modelo ideal; engaña, roba o miente para sobrevivir.
- Realismo: Muestra la vida cotidiana de las clases bajas, sin idealizarla.
- Aprendizaje por experiencia: El pícaro aprende a base de golpes y dificultades.
- Ambiente marginal: Aparecen mendigos, clérigos corruptos, nobles pobres, etc.
- Determinismo social: Es difícil que el protagonista mejore su condición social.

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